Otra oportunidad para el amor

14

Después de que mis padres se marcharan, me di una ducha rápida y me puse una blusa blanca acompañada de una falda negra y mis botines negros     

Después de que mis padres se marcharan, me di una ducha rápida y me puse una blusa blanca acompañada de una falda negra y mis botines negros. Saco el móvil del bolso y miró la hora, 19:30, no me dijo hora pero llevó esperando desde las cuatro y no ha venido a recogerme aún. El ruido de la moto me saca de mis pensamientos, sin bajarse de ella me da un casco y espera a que me suba.

—Gracias por la puntualidad —digo sarcástica.

Me pongo el casco y me siento detrás de él.

—No tenía tu número y tampoco creí haberte dicho hora.

Golpeó su hombro.

—Habérmelo pedido.

Saca el móvil de su bolsillo y me lo entrega, yo sacó el mío y se lo doy, tecleamos los números y se lo devuelvo.

—Dame mi móvil —intento cogerlo.

—Si te portas bien te lo devolveré al final de la noche.

Nathan se detiene enfrente de un cine, baja de la moto y compra dos entradas para una peli de terror. Bien, va a ver cómo te mueres de miedo en 3D. Ya dentro, el chico nos recoge las entradas y nos da las gafas, Nathan tontea un rato con ellas hasta que llegamos a la zona de golosinas.

—¿Qué quieres?

Una bolsa de patatas estaría bien pero yo sin palomitas no puedo ver una película. Compra un pack grande y entramos en la sala, fácilmente encontramos nuestros asientos. La sala está llena de parejas y todas se están besando, las luces de la sala se apagan y comienza la película, me pongo las gafas y cierro los ojos. Cojo palomitas y empiezo a masticarlas de forma cómica, la mitad se cae de mi boca.

—Tranquila nos tienen que durar toda la película.

Asiento y me acurruco en el sillón. Voy a coger palomitas pero mi mano se encuentra con la de Nathan. Mi cerebro tarda en responder pero pronto aparta la mano. Miró a Nathan pero él está tranquilo mirando la película.

¿Acaso es de papel?

Nathan pasa una palomita por mis labios, mejor dicho, dibuja la forma de mis labios con la palomita y después se la mete en la boca. Sonríe y vuelve a mirar al frente. Me remuevo en el asiento y me apartó de él, pero me arrepiento al instante cuando veo que un chico baboso me coge la mano. 

Me levanto y me siento en el sillón que está a la derecha de Nathan.

—¿Qué pasa? —susurra.

—Un baboso.

Gira la cabeza y mira a aquel tipo, se sonríen mutuamente, le golpeó el brazo y me mira.

—¿Qué pasa contigo? —dice haciéndose el ofendido.

—¡Sh! —se oye por toda la sala.

—Podemos hablar de esto luego, a estas personas no les importa nuestra vida.

Paso mis dedos por mi boca, simbolizando que tengo una cremallera y todo lo que queda de película aguanto las ganas de matar a Nathan. Cuando salimos del cine, se monta en la moto pero yo no lo hago.

—Móntate, vamos —me ofrece el casco.

Niego con la cabeza.

—¿Qué fue lo de ahí dentro? Me niego a subirme hasta que respondas.

—Fue una tontería, ¿acaso nunca has hecho eso con tu novio?

Una punzada directa al corazón.

—Llévame a casa, nuestra "cita de amigos" se ha acabado.

—Melissa.

—¡Llévame a casa!

Obedece, en todo el camino no decimos nada, sé que él no sabe nada de Trevor pero ese comentario me dolió, fue como un puñetazo directo al corazón. Cuando llegamos bajo de la moto y le entregó el casco de mala gana. Me entrega el móvil, ya me había olvidado de él.

—Adiós... —oigo que dice casi para él.

Me limpio las lágrimas y siquiera le digo adiós. Cuando llego no encuentro a Rebeca en la habitación y ahora mismo la necesito.




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