Otra Vez

5

LA SECUNDARIA

 

Jake y yo nos volvimos amigos, o algo así.

Jake no era tan encantador como pensé que lo era. En realidad, era un mujeriego pero conmigo era amable. Supongo que era porque no le gustaba de la misma forma que le gustaban las demás chicas.

Tenía mucha ilusión de volver a verlo el segundo día y lo hice, sin embargo, ya estaba hablando con unas chicas. Ellas sacaban las caderas, tocaban su cabello y sonreían. No las culpo, si él me hubiera prestado atención de esa forma, también le hubiera coqueteado.

A pesar que sí me dolió la primera vez que lo vi con una chica de otra sección, cuando terminó con ella en pocos días, me sentí malévolamente mejor. La chica estaba destrozada, seguro se había ilusionado con él tanto como yo.

Traté de convencerme que al final él solo era un chico más pero el problema es que mi corazón ya estaba decidido y no iba a soltar a Jake tan fácilmente. Quería desesperadamente creer que él era el indicado, que el amor a los diecisiete años si existe y que estaba destinada a estar con Jake sí o sí.

El viernes de esa semana nos volvimos a hablar pero fue algo muy breve, simplemente me saludó mientras pasó. Tenemos un par de clases juntos pero Jake es la sensación de la escuela, el nuevo chico guapo. Todos quieren hablar con él y acercarse.

La segunda semana fue mejor porque lo agregué en Facebook y aunque se tardaba varios minutos en responderme, yo seguía intentándolo. Nunca fue grosero conmigo, en realidad ahora que lo pienso fue más amable de lo que pudo haber sido. Yo era una chica que estaba constantemente buscándolo y yo no le gustaba en absoluto, sin embargo, no me rechazó de primeras.

Con sus respuestas que llegaban cada hora y mis ganas de estar con él, pude preguntarle un par de cosas muy básicas. Le pregunté sobre su animal favorito, su restaurante preferido y si tenía mascotas. Siempre me respondía con una carita feliz, supongo que para que sus respuestas cortas no parecieran tan cortantes.

Quería creer que era especial para Jake pero al final, todas en el salón lo tenían agregado y comencé a comprender por qué se tardaba al responder, seguro era como responderle a cientos de fans en línea. Te toma tiempo y al final les contestas rápido a las personas que si te interesan.

Como sea, el punto que para la cuarta semana él ya había salido con tres chicas diferentes y a todas les había roto el corazón pero a él no parecía molestarle mucho. En realidad, se me hace curioso como fuera de eso, era una buena persona. Siempre amable, sonriente y dispuesto a ayudar.

Pero las chicas hacían fila para estar con él, aunque comenzaba a ser evidente que no iban a durar más de una semana. No tenía idea que existieran chicos así de mujeriegos, no miento cuando digo que ninguna chica duraba más de una semana, él las cambiaba el siguiente lunes.

Lo único bueno en ese momento de no ser “su chica” es que después del fin de semana, él me seguía hablando. Conmigo no tenía que preocuparse por terminar el sábado en la noche, simplemente continuábamos con nuestra “amistad”.

Un día me enfermé y se me notaba en el rostro. Pasé la noche despierta tosiendo y casi no pude dormir nada, tampoco comí porque había perdido el apetito.

Jake se acercó para saludarme y le pregunté al universo por qué dejaba que él se acercara justo cuando tengo la cara demacrada.

 — ¿Dolly? ¿Cómo estás? —Jake como siempre, lucia impecable—, ¿Te encuentras enferma?

Antes tenía la necesidad de hacer de mi vida una película romántica por lo que fingí estar peor de lo que me sentía solo para que él se compadeciera. Aunque sí me sentía mal. —Ah, sí estoy enferma y pues no me siento muy bien.

Torció la boca. —Lo lamento, espero te sientas mejor.

Asiento. —Gracias. ¿Cómo te ha ido?

A pesar que no quería que me hablara justo ahora que me veo peor que otros días, no desaprovecharé la oportunidad de charlar un poco.

Sonríe. —Todo perfecto, excepto en clase de biología. Tenías razón con lo de la profesora Strousser. Es una bruja.

Ambos reímos. Mi corazón latía muy fuerte cada vez que él se acercaba a mí, solo quería que finalmente nuestra historia de amor comenzara. Cada vez que pasaba tiempo con Jake, que no era mucho, se sentía de lo mejor.

Cada vez que lo veía con otra chica, me sentía rota en pedacitos.

Jake me recuerda a esa canción de Taylor Swift, “Style” – esa personalidad muy de James Dean, el tipo de chicos que captura la mirada de todos en la habitación. Tenía bastantes agallas pensando que él podía enamorarse de mí.

O simplemente era muy tonta.

Pero en el dos mil catorce creo que esa canción todavía no había salido al mercado musical así que por esos años, aun no lo podía asociar con esa melodía en particular.

Pero no era necesario pues la canción de Taylor que sí me recordaba a Jake era “You Belong With Me” porque me definía perfectamente y ese video musical no ayudaba, me hacía fantasear con que algo así me sucedería a mí.

Quería creer que iba a suceder como en las películas, cuando el atractivo protagonista se enamora de la chica no tan bonita y son felices para siempre. Quería que fuera como en los libros, cuando el chico se enamora de la chica solo por su personalidad y la hace sentir como la mujer más bella del mundo.

Jake me hacía suspirar mientras escuchaba canciones de amor adolescente. Jake se me venía a la mente cuando leía una novela juvenil sobre romances escolares. Jake era en quien pensaba cuando veía una y otra vez mi película favorita “Something Borrowed” en especial cuando Rachel le dijo a Dex “No pensaba que a alguien como tú le podía gustar alguien como yo”

Jake era el único, el primero y el que siempre amaría.

Todo iba como en las películas, estábamos en esa etapa cuando el chico aún no se da cuenta que su verdadero amor es su amiga tímida y reservada. A pesar que lloraba un poco en las noches cuando él no me respondía y seguía en línea, no me iba a rendir. Tenía que ocurrir. Iba a ocurrir.




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