Otra Vez

11

JEREMY

 

No sabía que Andy también iba a estar este fin de semana.

Había hablado con él hace unos días cuando recibí la invitación a la reunión de ex alumnos, él también estaba invitado por ser de la generación del 2016.

— ¿Entonces irás? —me preguntó del otro lado del teléfono, él vive ahora a unos cuarenta minutos de mi ciudad.

—No sé, igual iba a  visitar a nuestros padres, podría pasearme por ahí —contesté.

Andy soltó una risa. —Sí claro, solo irás porque coincidentemente verás a nuestros padres.

Puse los ojos en blanco a pesar que no me podía ver. — ¿Por qué otra razón iba a ir ahí? Sabes que odié la escuela.

Andy se quedó en silencio unos segundos y luego dijo: —Tu amiga, la que buscabas desesperadamente en internet. ¿No quieres volver a verla?

Con esas palabras, Andy logró que mi corazón se acelerara. Dolly llegó a mi mente junto con todos los recuerdos a su lado. —Ah… sería bueno si pasa, no sé si irá.

Andy contestó: —Vamos Jeremy, sabes que quieres volver a verla, siempre has esperado el reencuentro con tu primer amor.

Bufé. —Dolly no es…

—Ajá —me interrumpió—, Dolly te robó el corazón y lo sabes, ¿No te acuerdas del primer día que la conociste y de cómo no podías parar de hablarme de ella? Estabas embobado por esa chica.

—Andy… no… —me rendí—, de todos modos eso fue en el pasado. Ella debe estar casada o viviendo en otro país… —lo único que me importaba era que estuviera bien.

— ¿Y si la vuelves a ver? —Me preguntó—, ¿Qué harás? No vas a volver a desperdiciar el momento, ¿No?

Claro que no. —Si la volviera a ver —le dije—, jamás me alejaría de ella de nuevo.

—Asombroso, ese es mi hermano —celebró—, yo no pienso ir, ahora estoy muy ocupado, mi agente me está pidiendo que escriba otro libro.

Mi hermano, curiosamente, es ahora un escritor y le está yendo bastante bien. Andy y yo fuimos criados con libros cerca de nosotros, como nuestros padres. No me sorprende que haya decidido ser escritor pero lo que si me sorprendió fue que escribiera novelas de amor.

—Entonces te veré en otra ocasión —le dije a manera de despedida.

Claramente mintió. Cuando le presenté a Dolly él ya estaba comenzando a hablar de más así que me acerqué a él y le susurré en noruego (por si Dolly escuchaba) “Pensé que no vendrías, ¿Qué haces aquí?”

Andy respondió igualmente en noruego: “Necesito una historia para mi libro y tu reencuentro me inspirará”

Andy es básicamente mi mejor amigo pero algunas veces si quiero callarle la boca. Para él esto será como un espectáculo, verme con la única chica que he amado. Lo amo pero preferiría que no estuviera aquí estos días, ahora tengo que evitar que hable con Dolly.

“Ni se te ocurra decirle nada a ella” fue lo que dije en alemán a mi hermano antes de salir por la puerta para ir a buscar el vestido de Dolly.

“soy malo para mentir y guardar secretos, lo lamento hermano” respondió Andy sonriendo.

Sí, claro.

Dolly me insistió todo el camino en que le tradujera lo que dijimos pero le respondía que era algo sin importancia, por supuesto que ella no me creía.

—Muchas gracias por traerme, has sido maravilloso conmigo —me agradeció ella con una sonrisa.

Aun me encanta como sonríe.

Normalmente no soy una persona tan sociable ni me ofrezco a llevar a alguien por un vestido solo porque sí, pero Dolly no es “alguien”, Dolly es Dolly.

Mi primer amor.

Dolly no dejaba de mencionar sobre todo lo que ha cambiado, las nuevas tiendas, las tiendas que ya no están. Los restaurantes que se ampliaron y los parques que quitaron. Dolly, en este momento, me recuerda a quien era hace años.

Una chica dulce y muy curiosa, agradable y muy interesante. ¿Cómo no me iba a enamorar de ella?

Llegamos a la famosa tienda, una en donde yo jamás había estado y está llena de vestidos para todo tipo de ocasión. Hay una sección solo de vestidos de novia, todos blancos y largos. Otros son como para graduaciones y finalmente los de gala.

Dolly va hasta el mostrador, habla con una mujer y ella asiente mientras busca en su ordenador algo que no escucho. Dolly asiente más veces, sonríe y junta sus manos emocionada.

La mujer le pide a Dolly que la siga para que se lo pruebe y ella me pide que espere aquí. Ellas se van y me dejan solo, no hay otros clientes por aquí.

Mientras tanto veo los trajes de hombres. Hay un par de trajes que me gustan, me los compraría si fuera a esa tonta reunión pero como no lo haré, se quedan en la tienda.

— ¿Deseas probarte uno?

Una mujer rubia me dice acercándose un poco a mí. Parece ser de mi edad o quizás más joven, lleva un atuendo similar al de la mujer que se llevó a Dolly, probablemente es el código de color de la tienda, una combinación de gris y azul.  

—Ah, estoy bien gracias —le respondo dando un paso hacia un lado.

Ella comienza a sonrojarse por algún motivo. —Si quieres también hay en alquiler, puedes probártelos para que lo ajustemos, yo puedo ajustártelos, ¿Cuál quieres?

Niego. —Estoy bien, gracias —me hago a un lado pero ella me sigue.

La chica se vuelve a colocar a mi lado y hace un puchero por menos de un segundo. —Bueno, entonces… ¿En qué puedo ayudarte? ¿Buscas otra cosa?

Señalo hacia atrás. —Estoy esperando a alguien.

Su rostro cambia, ya no parece estar tan animada como cuando se me acercó. —Ah, ¿Novia? —su forma tan cortante de pronunciar “novia” es áspera.

—No… — ¿Qué es Dolly para mí? ¿Somos amigos? Bueno, eso no importa ahora—, solo… una conocida —contesto incómodo.

Su mirada vuelve a iluminarse. —Genial, ¿Necesitas algo mientras tanto? Puedo traerte un vaso con agua, quizás café. ¿Quieres café?

Sacudo la cabeza. —Estoy bien, solo la estoy esperando —honestamente quisiera que se alejara pero no sé cómo pedírselo sin sonar grosero.




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