Otra Vez

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Pues al final Jeremy no quiso ir conmigo pero me ofreció irme a dejar y a traer. Me dio su número de teléfono y afirmó que podría llamarle en cualquier momento que quisiera.

—Hablo enserio. —recalcó.

La verdad sí quería que él fuera conmigo para no estar sola pero no puedo obligarlo. Aunque ya nos conocíamos no es como si fuera mi amigo. No lo es, puede que lleguemos a serlo pero hasta ahora realmente somos unos desconocidos que alguna vez se conocieron.

Me alisté colocándome el vestido, recogiéndome el cabello y aplicando spray fijador, hice un maquillaje discreto pero bonito y me puse los pendientes que compré. La verdad, me veo bien. Me veo como otra persona, una que está lista para comerse al mundo.

Rara vez uso vestido pero quizás debería hacerlo más seguido, me gusta cómo me queda. Antes cuando estaba en la secundaria solo usé vestido dos veces. Uno para la graduación de mi hermano mayor y otro para mi graduación. Odiaba como me veía con uno de esos, se me veían las piernas regordetas y los brazos demasiado anchos. Es gracioso que realmente no he cambiado mucho de las piernas, si me adelgazaron pero no tanto, sin embargo ya no me siento avergonzada. Tampoco de mis brazos.

¿Cómo es que dejé de ser insegura? No fue nada fácil, pero sucedió un día a la vez. En mi soledad descubrí blogs y personas por internet que se sentían como yo y poco a poco, de distintas formas, nos hacíamos sentir mejor. Nos motivábamos.

También leí muchos libros de autoayuda y algunos eran novelas pero que trataban sobre desórdenes alimenticios, depresión, inseguridades y todo eso. No sé cómo exactamente sucedió pero fue algo como una planta. Todos los días le daba algo a mi corazón. Palabras positivas, historias de personas que pasaban por lo que yo, canciones alentadoras, incluso mensajes de distintas religiones.

Aunque no soy una persona al cien por ciento segura de sí misma, sí que me defiendo y me da tristeza recordar como dejaba que el mundo me pisoteara.

Pero bueno, esa es otra historia.

— ¿Lista? —Jeremy toca la puerta desde afuera.

Mi corazón empieza a palpitar con fuerza.

Es muy posible que Jake esté ahí, ¿Verdad? Es posible que Jake esté esperando a verme o tal vez no. Quizás ni siquiera se recuerda de mí pero no importa, no dejaré que nada arruine este momento. He esperado mucho tiempo para verles a la cara y no sentir miedo.

Pero Jake… ¿Jake ha pensado en mí? si nuestra amistad fue real, si cada cosa que hacía tenía un motivo… ¿Por qué no volvió a contactarme? ¿Soy tan fácil de olvidar?

Jake debe estar con alguien, ¿No? Puede que esté casado o puede que no. Puede que esté soltero y puede que quiera verme otra vez. O puede que esté esperando a Daisy a pesar que ella se casó hace dos años con un muchacho de su iglesia pero eso no impide que la espere como yo a él.

¿Por qué todo tiene que ser tan complicado? ¿Por qué aun siento algo por Jake después de tantos años?

Supongo que así son los primeros amores. Tienen la característica de ser inolvidables, irremplazables y nostálgicos. Siempre los llevarás en tu corazón sin importar la distancia, el tiempo o los nuevos amores. Siempre habrá una canción que te transporte en el tiempo y te lleve al primer día que lo viste, una fragancia que te hundirá en la melancolía. Puede que sea el olor a las mañanas, la lluvia o el olor a papas fritas, como me pasa con Jake.

Puede que la mayoría de tus recuerdos sean de esa persona porque lo único bueno que te ha sucedido hasta ahora, es conocerles.

— ¿Dolly? —Jeremy vuelve a llamar a la puerta.

Me despego de mis pensamientos y abro la puerta. —Lista.

Jeremy baja la mirada en menos de un segundo y la devuelve a mi rostro. —Te ves muy bonita.

Por algún motivo, Jeremy está sonrojado. Eso me hace sentir ternura por él, de nuevo, ojala que él fuera conmigo. —Gracias, no tienes que llevarme.

Hace una seña. —Por esta noche, seré tu chofer Dolly no-Parton.

Ruedo los ojos. —Ay cállate, no me lo recuerdes.

—Siempre me gustó tu nombre —afirma con un tono de voz grueso.

Le muestro una sonrisa. —Gracias creo que ahora me gusta más que antes —lo señalo con mi dedo índice—, aún no he olvidado que tú iniciaste eso de “Dolly-no-Parton”

Jeremy suelta una carcajada. —Bien, vamos.

Tomo mi bolso pequeño y apago la luz de la habitación. Jeremy lleva unos vaqueros y una camiseta roja arrugada. No parece que ha considerado en absoluto ir a la reunión.

Bajo las escaleras y Jeremy sostiene mi brazo para que no caiga, en la sala de estar sus padres sonríen cuando me ven y por un momento siento como si hoy fuera el baile de graduación y estoy a punto de ir a la gran noche.

— ¡Te ves hermosa, querida! —Anne celebra y se acerca para tomarme de los hombros.

El padre de Jeremy sonríe y ve a su hijo. —Jeremy hubieras acompañado a Dolly, se verían bien juntos.

Jeremy tose nervioso. —Basta papá —aclara su garganta—, Dolly tendrá pretendientes por doquier.

Su madre sonríe aún más. —Eso es seguro, no hay chicas como Dolly hoy en día.

Vaya, me siento tan bien con la familia de Jeremy. Desde que entré me han hecho sentir como en casa, totalmente bienvenida. Ni siquiera en mi propia casa con mi propia familia me he sentido así. Ahora comprendo porque Jeremy es y ha sido siempre tan buena persona, sus padres son personas muy acogedoras y amables.

Ojala pudiera pasar más tiempo aquí.

—Ustedes realmente se ven como la reina y rey del baile —afirma Andy entrando a la habitación mientras sostiene una taza con algún líquido caliente.

Jeremy resopla. —Lo dice el rey del baile.

Levanto mis cejas. — ¿Fuiste rey del baile?

Hace una reverencia exagerada. —Del de invierno y el de graduación, realeza pura.

Sus padres ríen y yo también. —Presumido —susurra Jeremy.

Andy camina hacia nosotros. —Entonces Jeremy, ¿Por qué no vas con Dolly? Ustedes se ven bien juntos.




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