Otra Vez

30

Sabía que algo malo sucedería hoy.

No sé como pero lo sabía. Es uno de esos días donde me despierto con el pie izquierdo.

Me desperté veinte minutos tarde, olvidé cargar mi teléfono y me lastimé el pie mientras bajaba las escaleras corriendo porque el ascensor del edificio no estaba funcionando. No encontré las llaves de mi auto y tuve que subir de nuevo a mi apartamento para ir por ellas. No desayuné, la blusa se está arrugando y siento la cara grasosa.

Luego al llegar, Kathy me hacía unas señas raras que debí comprender pero cuando lo hice, ya era demasiado tarde. Lauren me llamó por el teléfono y me pidió que entrara a su oficina, me alisé la blusa con las manos y al entrar, ahí estaban ellos.

Jake y Allison.

Jake iba con una camisa de vestir celeste y unos vaqueros oscuros. Allison con un vestido rosa pastel, el cabello trenzado y sin maquillaje demostrando que su piel es perfecta. Allison y su perfección natural comienzan a irritarme.

— ¡Dolly! —Lauren se escucha feliz—, te presento a mi hija.

Ahora sí voltean y ambos se dan cuenta que la chica de vestido bonito en la reunión de ex alumnos no es más que una asistente. Jake entrecierra los ojos y sonríe alegremente. Allison también sonríe pero no tanto como Jake.

— ¡Dolly! —Jake se pone de pie y se acerca a mí.

Mi corazón late rápido. No estoy segura sí por emoción o por temor. O ambos sentimientos. —Hola…

Lauren camina hasta donde estamos. — ¿Se conocen? —pregunta levantando una ceja.

Allison se pone de pie y con calma, explica: — ¿Recuerdas la reunión de ex alumnos a la que fui como acompañante de mi novio? —“mi novio” —, pues resulta que Dolly era como la mejor amiga de Jaky.

Jaky.

Ese es un horrible apodo, lo pronunció como “Jay-ki” terrible.

Lauren asiente con una sonrisa muy elegante, como todo lo que hace Lauren. —Asombroso, que diminuto es el mundo —toma mi mano—, Dolly, cariño, necesito tu ayuda.

Ella nos pide que nos sentemos en sus sofás. Me siento incomoda pues nunca me he sentado aquí, yo soy la que trae el café cuando Lauren está con algún cliente no la que se sienta y mucho menos al lado de su hija y mi primer amor que ahora es su “Jay-ki”

Lauren le da un vistazo rápido a mi blusa pero no menciona nada, ella abre la boca solo para decir algo que causó más estragos que cualquier otro desastre natural, al menos, dentro de mí: —Mi hija se va a casar con Jake y…

Mi cerebro se apagó.

Eso no acaba de pasar, ¿Verdad? Lauren no acaba de decir lo que creo haber escuchado, ¿Verdad? Jake no se va a casar, no aun. Aun somos jóvenes, ¿Cuántos años lleva con ella? Pensé que no quería casarse, pensé que lo suyo eran las citas rápidas. Él no quiere compromiso, él no quiere estar con una chica por siempre.

Jake no puede casarse. Digo, si puede. Legalmente puede hacerlo pero… ¿es enserio? ¿El universo me reunió con él solo para esto? ¿Volvió a ponerlo de alguna forma en mi camino para verlo alejarse de nuevo con otra mujer?

Jake… sé que no era probable que termináramos juntos pero hubiera preferido jamás volverlo a ver en lugar de tenerlo aquí, frente a mí, tan guapo como siempre y con unas ganas desmedidas de abrazarlo y decirle todo lo que nunca le dije, solo para enterarme que estará contrayendo matrimonio con la hija de mi jefa.

Esto es un desastre y lo peor de todo es que debo comportarme como si esto no me afectara en lo más mínimo.

— ¿Dolly? —Lauren levanta una ceja, ha notado que mi cordura se acaba de tirar por la ventana.

Sacudo mi cabeza y me fuerzo a respirar. — ¿Sí? Perdón… no dormí bien ayer.

Ella asiente comprendiendo mi distracción, eso es lo que me gusta de Lauren, ella deja pasar cosas como estas aunque no estoy segura si dejaría pasar el hecho que estoy en contra de esa boda, ¿Para qué me lo dice a mí? —Te decía que necesito que organices un par de cosas para la boda —Ah, así que es para eso. ¡Esperen, no! ¿Qué yo haga que?—, no te preocupes, te aumentaré el sueldo un veinte por ciento y te daré un bono.

Dinero. No hay ninguna cantidad suficiente para que yo tenga las ganas de ayudarle a alguien más para que se case con Jake.

Allison toma mis manos inclinándose hacia mí. —Dolly estoy tan agradecida que me ayudes, tenemos un organizador pero hay cosas que son personales —sonríe y sus dientes perfectos se burlan de los míos que necesitaron de ortodoncia por tres años—. Jake es bastante hogareño, él no quiere nada grande así que haremos un par de cosas por nuestra cuenta pero necesitamos algo de ayuda extra y…

Otra vez, me desconecto. Ella sigue moviendo los labios y yo solo quiero arrancar mis manos de las suyas. Ella no debería estar sosteniendo mis manos, debería ser Jake. De la misma forma que lo hizo hace años, cuando decía que tenía manos suaves. ¿Pensará que las manos de Allison son las más suaves?

Finalmente me suelta y ellos hablan sobre vestidos, pasteles y jardines. Yo aprieto los puños con fuerza recordándome que ya tengo veinticinco años y no puedo seguir llorando por mi amor imposible de secundaría. No puedo llorar frente a ellos. No puedo pero quiero, de verdad que quiero.

Finalmente terminan su conversación, Lauren me avisa que su hija se pondrá en contacto conmigo por medio de correos electrónicos y yo finjo ser una asistente feliz.

Bajo la mirada sintiéndome como la tonta más grande de todo el planeta tierra. Hoy mientras venía hasta acá, encendí la radio y pasaron una canción que ilusamente escuchaba a los 17 años creando situaciones ficticias con Jake.

Soñaba en nuestro futuro, uno que no llegó nunca. Me gustaba pensar que él y yo iríamos a la universidad juntos, nos graduaríamos y seríamos exitosos. Viviríamos en un apartamento pero no como el mío, uno con ventanas grandes y paredes blancas, lujos y amor. Algo así me imaginaba mi vida a los diecisiete.




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