Otra Vez

35

— ¿Qué te parece? —levanto el vestido coral con negro, no sé si es el mejor para un evento de noche.

Jeremy se encoge de hombros. —Te quedaría bien.

Ruedo los ojos. —Has dicho lo mismo del verde, del negro, del rojo y de este —lo devuelvo a su lugar—. No eres de mucha ayuda.

Jeremy se ríe. —Oye Dolly, te verías bien con cualquier vestido, no te preocupes tanto pero —levanta el dedo—, si quieres ser la súper estrella de la noche, llévate ese.

Él levanta su dedo y señala hacia un lado, sigo la dirección de su dedo y veo un maniquí con un vestido dorado, largo y de media espalda descubierto. Es hermoso.

—Claro, lo haría si tuviera ganas de vender mi riñón —afirmo, se ve muy caro.

Él se acerca ahí, busca en la pecha uno que es de mi talla y me lo acerca. —Pruébatelo, tal vez te inspire a buscar algo similar.

Lo veo y acepto. Probarme el vestido no tiene nada de malo, ¿no? —Está bien, ahora regreso.

Camino a los vestidores, una chica con una sonrisa me pregunta si voy a probármelo y asiento, ella me lleva a un cuarto pequeño y abre una cortina gruesa para que entre.

No sé cómo lo hizo pero este vestido es justo de mi talla, creo que Jeremy prestó atención cuando estaba escogiendo los otros vestidos a pesar que pensaba que él no estaba muy interesado en esto. Salgo del vestidor y Jeremy está en un sofá negro de cuero sentado, esperando por mí.

La chica me sonríe y yo camino al espejo de tres ángulos para verme, ojala pudiera comprármelo. — ¿Y bien?

Jeremy levanta los ojos y su rostro cambia, su boca se abre un poco y sus ojos no se apartan de mí. Eso me hace sonrojarme un poco, tengo que apartar la mirada de él para no sentirme incomoda.

—Vaya —él se levanta del asiento y se acerca detrás de mí—. Te ves hermosa, Dolly.

La chica suelta una risita. — ¿Son pareja? —pregunta feliz.

Yo abro la boca para responderle pero Jeremy se apresura a decirle: —Soy su esposo —me mira a través del espejo y sonríe.

Intento no reírme. —Creo que iré a ver otras opciones —le aviso.

Ella asiente. —Claro, no hay problema. De todas formas si necesita que se lo empaque así le ahorramos tiempo mientras mira otras opciones.

Yo sacudo mi cabeza. —Aun no estoy segura, gracias.

—Iré a cambiarme —le aviso a Jeremy y él vuelve a su asiento.

Regreso al vestidor, me quito el vestido con cuidado y lo cuelgo de igual forma. Que lastima que no puedo tener este vestido en mi vida, es realmente hermoso. Pero bueno, las cosas son así.

Salgo de ahí y Jeremy está hablando con la chica, ella ríe y cuando me acerco a ellos se queda callada. Jeremy me hace una seña y asiento, para que sigamos viendo más cosas.

— ¿Acaso estabas coqueteando con ella? Eres mi esposo —bromeo.

Coloca su mano sobre mi cabeza. —Jamás, estoy felizmente casado con la chica más linda del mundo.

—Um, ¿del mundo? ¿Qué tal del universo? —respondo y ahora él entrelaza su brazo con el mío.

—De todas las galaxias, del infinito y más allá, de lo conocido y desconocido —sonríe mostrando su hoyuelo—. La más hermosa.

Bufo. —Que romántico, esposo.

No encontramos mucho por aquí, los vestidos estaban bien pero no quería algo que fuera solo “bien” sino algo que fuera “genial” algo que patéticamente me hiciera destacar en la fiesta de compromiso del chico que me gustaba en la secundaria.

Me sorprende lo patética que soy.

Le dije a Jeremy que era mejor que nos fuéramos a otra tienda pero él antes de salir, me pidió que fuéramos a la caja.

— ¿Para qué? —le pregunté pero me ignoró.

Él se acerca, dice algo y extiende su tarjeta de crédito. Le entregan una bolsa y recibe su tarjeta después de un intercambio de palabras con la chica de la caja.

— ¿Qué es eso? —le pregunto curiosa.

Él sonríe, me toma la mano y coloca la bolsa sobre ella. —Es para ti.

Me detengo. No lo hizo. — ¡Jeremy! —grito y luego bajo la voz, lo arrastro fuera de la tienda. — ¿Qué hiciste? —le pregunto confundida.

Se encoje de hombros. —Te dije que te regalaría el vestido que quisieras.

Niego varias veces. —No, estás loco, es muy caro, vamos a regresarlo ahora mismo —comienzo a caminar de regreso a la tienda pero él me toma del brazo.

—No, Dolly —toma la bolsa, es algo grande—. Es para ti, es un regalo, regresarlo es de mala educación.

Aprieto mis labios. —Jeremy, esto es demasiado, no me gusta que gastes tu dinero en mí.

Rueda los ojos. —Vámonos Dolly, tenemos que comer ahora —me toma de la mano—. Te verás muy bien con ese vestido.

—Jeremy —intento convencerlo de regresar.

Él me arrastra fuera de ahí, sonriendo. —Está bien Dolly, créeme, me lo puedo permitir. Es algo que quería hacer, por favor, acéptalo.

Suspiro, este chico es demasiado generoso. —Podría devolverlo después de usarlo —espero le devuelvan el dinero.

Niega. —No, no lo hagas. Si lo haces, me enojaré contigo —me mira a los ojos deteniéndonos—. Quiero que lo tengas, ese vestido fue hecho específicamente para ti.

Mi corazón late con fuerza, si las cosas fueran diferente, te prometo que pudiera besar a Jeremy ahora mismo. —Oye, espero que nunca tengas novia —sonrío—. Me gusta que me trates así, no hablo del vestido, hablo que tú eres el único que me ha dicho todas esas cosas lindas.

Suelta mi mano y toca mi mejilla con su palma. —Yo espero que tú te quedes solterona para siempre, así puedo seguir comprándote vestidos.

 

Llegamos a la fiesta de compromiso, fue una suerte que Jeremy me haya regalado ese hermoso vestido porque todas las personas aquí se ven tan elegantes.

Jeremy me toma de la mano y entramos al lugar, hay meseros por todos lados pasando con bandejas y aperitivos, las personas sonríen y al fondo veo una gran fotografía de Jake y Allison.

No me hace muy feliz ver eso.




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