Otra Vez

50

LA SECUNDARIA

JEREMY

Es la ultima vez que veré a Dolly, el ultimo día de clases.

Dolly y yo nos sentamos cerca de la piscina por ultima vez, ya no nos interesa que dirán las personas pues la mayoría se graduará y bueno, no nos veremos de nuevo.

Decirle adiós a Dolly será difícil, ha sido mi única amiga y la primera chica que me ha gustado, la única que me gustaría que se quedara por más tiempo pero no hay nada que podamos hacer, algunas personas solamente se tienen que ir de tu vida, sin importar cuando desees lo contrario.

Dolly tampoco quiere quedarse, en esta ciudad, ella solo quiere ser libre. Apoyo su libertad, apoyo que vaya a donde tenga que irse y que se encuentre con mejores personas cada día. Que sus sueños sean realizados y que al final, alguien cuide de su corazón como lo merece.

Eso, espero que el hombre que logre pasar el resto de la vida con ella, la ame de maneras infinitas. Espero que la vea de la misma forma que yo lo hago, que la escuche y sobre todo, valore todo lo que es Dolly.

— ¿Me vas a extrañar? —pregunta Dolly.

Sonrío de lado —Claro, será raro no tener a nadie con quien hablar de bandas sobrevaloradas.

Suspira —Jamás te perdonaré por eso.

Suelto una pequeña risa —Pero sí, Dolly, lo haré —afirmo—, te extrañaré mucho.

¿Y si le digo lo que siento? No espero nada, solo quiero que sepa que alguien la quiere, que alguien piensa en ella mientras observa las estrellas y que al cerrar los ojos, su rostro sonriente aparece. Quiero decírselo pero tengo miedo, ¿Y si arruino todo en menos de un minuto?

—Yo también —baja el rostro—, me hubiera gustado conocerte antes.

—Tal vez —digo elevando la mirada al cielo—, en el futuro, nos encontraremos.

Ella levanta el rostro también — ¿Lo crees? ¿Crees que en el futuro nos volvamos a encontrar?

Será difícil pero, ¿Quién sabe? —Tal vez —sonrío hacia el infinito—, ¿sabes? Le pediré al jefe de allá arriba que nos vuelva a reunir, en el momento correcto.

Dolly ríe —Yo también —eleva la voz—, ¡¿Puedes juntarnos de nuevo?! Realmente me cae bien Andreé, quiero convencerlo de escuchar música pop cursi y necesito tiempo para eso.

Sonrío — ¿Puedes cuidar a Dolly mientras estamos separados? La conozco y seguramente se unirá a un club de fans y la arrestaran por meterse al cuarto de hotel de algún cantante con cabello largo y pantalones ajustados.

Ella suelta una carcajada — ¿Puedes decirle a Andreé que se corte un poco el cabello? Le diste ojos lindos, si los muestra más conseguirá una novia.

—Dile a Dolly que no quiero una novia —a menos que sea ella—, y dile que me invite a su boda en el futuro, quiero ver con quien se casa.

Ella me da un empujón — ¿Quieres que te invite a mi boda cuando me case a los sesenta años?

La miro —Sí, quiero que me invites a tu boda y me agradezcas por la vez que te salvé de la piscina.

Rueda los ojos —Estaba aprendiendo a nadar y tú me interrumpiste.

Le muestro una sonrisa —Entonces, ¿si me invitaras a tu boda?

Se encoge de hombros —Solo si tú me prometes que me invitaras a tu boda.

El timbre suena y se ha acabado nuestro tiempo juntos, ahora sí, para siempre. Trago saliva y le hago una seña —Debemos irnos.

Ella niega —Aun no —me mira a los ojos—. Antes de irnos, quiero decirte algo Andreé —da un paso hacia mí—, gracias por todo lo que hiciste por mí.

—No es nada —respondo.

—No —ella niega—. Hablo en serio, de todo lo malo en esta vida y entre todo el desastre, agradezco que tu estuvieras a mi lado —sonríe—. Te extrañaré mucho, de verdad.

Sus ojos se llenan de lágrimas, tengo que tragar para evitar llorar y alejar el nudo en mi garganta —Lo mismo digo, gracias por ser mi amiga, Dolly.

Baja la mirada —No te voy a olvidar, Andreé.

Me acerco a ella en un golpe de valentía, rodeo sus brazos y la abrazo. Este abrazo no está lleno de emociones negativas, esta vez es uno que intenta mostrarle todo lo que he sentido por ella. Nuestro final, es hoy.

Ella me abraza también y yo cierro los ojos —Prométeme que me encontrarás de nuevo —pide en un susurro—. Por favor.

Nos separamos y asiento —Te prometo Dolly que nos encontraremos en el momento correcto, ya verás —sonrío—, cuando me necesites de pronto estaré ahí.

Hace un puchero — ¿Tendré que tirarme a una piscina para que me vayas a rescatar?

Niego soltando una carcajada —No, no lo hagas —le hago una seña y comenzamos a caminar de regreso—. No sé cuándo ni dónde, pero volveremos a vernos.

Ella asiente —Estaré esperando Andreé.

Antes de separarnos en el pasillo, nos miramos por unos segundos. —Hasta pronto, Dolly.

Dolly asiente sonriendo —Hasta pronto, Andreé.

 

                                                             Fin




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