Otro Mundo

V-¿Error?

Después de lo sucedido en la mañana, Yaroslav fue a hablar conmigo y dijo que tenía que aclararle las cosas a Anton. ¿Por qué? Ni yo lo sabía, pero allí estaba, subiendo las escaleras directo a la habitación en la que dormía. Anton era de los pocos que aunque tuviese dieciocho años, seguía viviendo junto a sus padres y su hermano menor, pero solía ir a mi casa para pasar tiempo entre todos.

—Pase —respondió al haber tocado su puerta y entre dejando la puerta entreabierta.

—Anton... —Mi voz salió como un hilo y, al escucharme, alzó la mirada y dejó el celular a un lado.

—Airi, si vienes a hablar sobre lo que pasó en la mañana, te pido disculpas por eso. No actué con claridad y de verdad te pido que... —Interrumpí a Anton cuando lo tomé de la mano, no esperaba que parase de hablar, pero lo hizo. Desvió su mirada a nuestras manos ya entrelazadas y se quedó en silencio por unos segundos más, así que tomé la iniciativa. Para ese momento ya estaba sentada frente a él.

—Anton, bueno, entiendo perfectamente lo que me dijiste ese día en la fiesta y... —dudé un segundo en si seguir—. Podemos seguir siendo amigos si así lo deseas, no tiene que cambiar la confianza entre nosotros.

Lo miré directo a los ojos, esperando una respuesta. Detallé por centésima vez su rostro: sus cejas, su arete, sus pestañas, aquellos lindos labios.

Al ver que no respondía, me arrepentí de inmediato de lo que le había dicho y decidí decir algo más.

—Y... —No pude siquiera comenzar mi oración cuando las suaves manos de Anton poco a poco se movieron hasta mis mejillas, sosteniéndolas con delicadeza.

—Airi... no digas nada más —susurró mientras se acercaba lentamente a mi rostro.

¿Iba a besarme? ¿Estaba mal besar a alguien si no era tu novio? ¿No?

Bueno, ya teníamos 17 años, es decir, ¿qué había de malo?

Detallé por última vez sus ojos antes de cerrar los míos y entonces lo sentí. Nuestros labios se juntaron, un beso torpe, pero sin duda sincero.

Nuestros labios se movían al unísono, adaptándonos el uno al otro. Después de unos segundos dudando si debía hacerlo o no, decidí dejar que mis manos suban hasta su nuca, entrelazando mis dedos sobre cabello.

¡Por Dios! ¿Cuántas veces había soñado con ese momento? ¿Esa era como una historia de amor?

Aunque no era religiosa, daba gracias a Dios por haberme dado el privilegio de besar esos jugosos labios.

Nos separamos por falta de oxígeno, unidos aún por un hilo de saliva, y justo en el momento en que nuestras miradas fueron interrumpidas por el segundo beso, escuché un golpe seco proveniente del choque de la puerta con la pared.

Anton, tienes un...— escuchar la voz de Alexei me hizo empujar al chico frente a mi—. ¡Anton! Quita tus sucias manos de Airi antes de que las rompa de una patada — Amenazó Alexei, cambiando totalmente el tono en su voz.

<<Dios mío, qué inoportuno que eres, Alexei de mierda.>>

—¡Oigan! ¡Anton se está comiendo a Airi! —gritó, sacando la cabeza por la puerta, en dirección al pasillo.

Llevé una de mis manos a mi cara en señal de frustración mientras una sonrisa boba se me escapaba. Por andar de fantasiosa por besarlo, se me olvidó por completo que en cualquier momento podrían entrar.

Justo cuando me iba a levantar de la cama para empezar una pelea a puño limpio con Alexei, entró Leonid, seguido de South.

—¿Cómo que se besaron? —preguntó el último en llegar.

—Te dejamos un momento con Airi y no parece que pienses con la cabeza ¡Es más, con ninguna de las dos! —Le siguió Leonid, provocando una risa que oculté con mis manos que cubrían mi cara.

No tenía un espejo cerca, pero estaba segura de que estaba sonrojada hasta más no poder, y no solo por el hecho de que me hubieran atrapado besando a Anton, sino porque lo hice. ¡Bese a Anton!

—Vámonos Airi, no dejaré que este pecador te corrompa —ahogué un grito en cuanto se agachó, pasó su cabeza por mi costado y me alzó como un costal de papas.

Giré la cabeza para ver cómo Anton se dejaba caer en la cama mientras pasaba las manos por su cabello y su rostro, frustrado, mientras recibía los insultos de todos los chicos en la habitación, pero con una sonrisa en la cara. Eso me hizo feliz. ¿Había querido besarme tanto como yo lo quería a él?

—South, mi cabeza, me duele si me tienes así —me quejé en cuanto me sentí mareada por estar de cabeza. Se preocupó de inmediato y con suma delicadeza, me cambió de posición, sin bajarme de sus brazos, pero aún mantenía su mirada fija en Anton y escuchaba atento los insultos que le lanzaba Leonid y Alexei.

—No te volveremos a dejar con él para que estas cosas no vuelvan a pasar—Soltó indignado South, cosa que me hizo reír aún más. Anton solo sonreía bobamente y asentía rendido a todas las amenazas que le lanzaban. Esa sonrisa solo me hizo enamorarme más. ¿Ya dije que me gustaba?

—Borra esa sonrisa de tu cara o veremos si con un golpe se te borra —exclamó Yaroslav, mientras lo apuntaba con el dedo índice. No sabía de dónde había salido ni en qué momento había llegado.

Que irónico era que Yaroslav lo amenace, si él fue el que me dijo que le vaya a pedir disculpas. Tenía que suponer que algo así podría pasar.

—¡Santifica tu mente, Anton! —Gritó Alexei, mientras era seguido por todos fuera de la habitación.

Cuando estuvimos alejados un poco de la puerta de la habitación, ya llegando a las escaleras, me bajé de los brazos de South. Me sentía muy mimada cuando me cargaban y yo ya no era una niña pequeña.

Cuando llegamos a la sala de estar, vi que Anton tenía la intención de sentarse al lado mío, pero Rurik llegó y lo empujó "sutilmente" para sentarse él a mi lado.

Yo no podía parar de reír al ver la escena que armaron todos mis amigos, pero joder, qué inoportunos eran.

—Así que se besaron, eh —habló pícaro Rurik, mientras alzaba sus cejas—. Que bueno que no fui el desafortunado que interrumpió ese beso.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.