22 de Agosto de 2002:
Aura esa mañana despertó más temprano que antes, por lo que aprovechó para darse un buen baño relajante. Puso en el radiocasete un CD, por suerte tenía su propio baño y no iba a molestar a nadie. Entró al baño y, con la música de fondo, se metió a la bañera. Como siempre, aunque escuchaba de todo, ella era más de bachata y más de un grupo que estaba empezando a emerger. Aventura se llama el grupo. Entonces suena la canción Obsesión y su mente, por algún motivo, viaja a Noah, a ese encuentro con él en ese pasillo. A cómo sintió los ojos sobre ella, cómo por un momento casi se queda sin saber qué decir; su mente lo estaba reproduciendo como si fuera una película. En ese momento abre los ojos sobresaltada y con el corazón acelerado, la respiración acelerada y la mirada perdida en un punto del baño, mirando sin ver nada. Realmente Aura no sabía cuánto tiempo había pasado así.
—Noah —el nombre sale de sus labios sin casi darse cuenta.
De repente la puerta se abre y entra su hermana Adhara de 5 años.
—Aura, Aura —la llama.
En ese momento Aura vuelve en sí y mira a su hermana:
—¿Pasó algo? ¿Estás bien? —pregunta mirando a su hermana, aunque tiene una sensación rara en su cuerpo.
—No, es que mamá me dijo que te buscara, dice que tienen una sorpresa para nosotras. ¿Pero tú estás bien? Me asusté, pensé que te pasó algo.
—Oh, piccoletta, no me pasó nada, solo estaba pensando.
—¿Quién es Noah? —pregunta Adhara ladeando la cabeza, mirándola con mucha curiosidad.
Aura se levantó, se aclaró y tomó su toalla. Entonces fue a su habitación y empezó a vestirse con su hermana pequeña pegada a ella:
—¿Sabes? He hecho amigos como tú, hermana, aunque hay una niña que me molesta, pero la ignoro como me enseñaste. Pero dime quién es Noah.
Aura le sonríe orgullosa y, una vez vestida, la carga en sus brazos y bajan. Allí les esperan sus padres. Pero no quería responderle sobre Noah porque ni ella misma tenía claro qué le estaba pasando.
—Bueno, como pensábamos que se iban a sentir solas, habíamos hecho una cosa, pero nuestros temores fueron infundados, ambas tienen amigos. Pero ya no vamos a volvernos atrás —dice Daphne, su madre.
Aaron, el padre, se agacha y les muestra a dos perritos, concretamente dos husky, y su madre les muestra tres gatitos egipcios.
—¡¡¡Mamá!!! ¡¡¡Papá!!! —exclaman las dos y rápidamente van con ellos.
Mientras que Adhara va con los perritos, Aura va con los gatitos.
Aura bajó a su hermana y la dejó ir con los cachorros y ella fue con las crías de gatitos.
—Mamá, papá, realmente son preciosos.
—Sí lo son, ¿pero son para nosotras? —preguntó Adhara.
—Lo son, hijas, son su regalo por no haber puesto tantos problemas en irnos a un país que no es el nuestro. Y también es una forma de que sean responsables, aunque solo sea el tema de pasearlos. La verdad, papá y yo también ayudaremos a pasearlos mientras están en el colegio.
Aura y Adhara no cabían en sí de gozo, siempre habían querido unas mascotas, pero nunca se las daban por tener que mudarse. Una idea cruzó la mente de Aura.
—Esperen, ¿eso significa que nos quedaremos aquí un tiempo?
—Indefinido, cariño —responde su padre.
Aura, sin quererlo, vuelve a pensar en Noah y, como si su mente lo invocara, sonó la puerta. Su madre fue a abrir y desde allí se escuchó la voz de Noah:
—Hola, señora Salvatore, amm… Sofía y Selene no podían venir hoy y me pidieron que pasara a por Aura.
—Oh, pasa, cariño, íbamos a desayunar, puedes desayunar con nosotros si quieres.
Noah dudó por un momento, pero al final entró y saludó al resto de la familia.
Aura estaba nerviosa, le sonríe tímidamente y, sin darse cuenta, empieza a jugar con su anillo.
Noah notó que alguien tiraba de su pantalón, por lo que bajó la mirada y se encontró con unos ojos marrones abiertos de sorpresa:
—Tú eres el amigo de mi hermana, ¿verdad? —pregunta Adhara.
—Sí, soy Noah, y tú eres la princesita Adhara, ¿cierto? —dice Noah.
—Sii —entonces Adhara se calla y mira a su hermana con los ojos abiertos de par en par— él es Noah, el que mencionaste mientras estabas en el baño. Eso quiere decir… ¿te gusta Noah? Aunque no sé qué significa eso, pero las hermanas de mi amiga lo dijeron de un chico —habla Adhara.
Aura siente cómo su rostro se pone colorado y baja la mirada, no queriendo mirar a sus padres y mucho menos a Noah. Adoraba y amaba a Adhara, pero había veces que odiaba que fuera tan sincera con sus pensamientos:
—Yo… amm… tengo que ir a calzarme —dice y se va a la habitación.
Daphne y Aaron comparten una mirada y ella va a la habitación de su hija, mientras Aaron toma a Adhara de la mano y la lleva a la cocina. Le pide a Noah que los siga y que tome asiento, mientras él habla con Adhara.
Noah también estaba nervioso, Aura le había mencionado en el baño. ¿Le gustaba? ¿Él a ella? Por fuera parecía algo tranquilo, pero en verdad, sin darse cuenta, estaba tamborileando con las manos en la mesa de la cocina.
En la parte de arriba, Daphne hablaba con su hija:
—¿Cariño, estás bien?
—Mamá… Adhara me ha hecho pasar vergüenza, no entiendo por qué dijo eso. La adoro, pero ahora no quiero verla… ¿Qué va a pensar Noah? —se lanza a hablar Aura.
—Cielo, eso nos pasa a todos. Tu tía una vez se enfadó conmigo y fue a enseñarle al chico que me gustaba mi cuaderno lleno de mi nombre y el suyo juntos. Me quise morir. Y sí, me enfadé mucho con tu tía, pero mira, sirvió para darme cuenta de que él no era para mí. Se burló de mí y se lo mostró a todos, y entonces llegó tu padre y me salvó, y hasta el día de hoy.
—¿Y si me odia? —pregunta Aura con la voz entrecortada.
—No, mi niña, claro que no. Además, él también se ha puesto nervioso. Lo mejor es que bajes y desayunes como si no hubiera pasado nada. Sé que es difícil, pero es lo mejor, yo estaré a tu lado, reina.
Su madre besa su frente y Aura asiente, se pone sus zapatos y baja a desayunar. Sentía latir muy rápido el corazón. Antes de entrar en la cocina, su hermana viene corriendo y se lanza a sus brazos, estaba llorando:
—No me odies, hermana.
Aura siente su corazón encogerse, va al sofá con ella y hace que la mire a la cara:
—¿Crees realmente que podría odiar a la reina de mi corazón? ¿A mi otra mitad? No, hermanita, eso nunca va a pasar. Tú eres mi mundo entero y siempre voy a estar para ti.
—Perdóname, por favor, no volveré a hacerlo.
Aura la atrae a sus brazos y le besa la frente:
—No tengo nada que perdonarte, hermanita, tú eres mi todo, ¿okey? Ahora vamos a desayunar, que se nos va a hacer tarde.
La ayuda a limpiarse las lágrimas y la llena de besos hasta que consigue que se ría. Ninguna se había dado cuenta, pero su madre les había tomado una foto mientras Aura le daba besos. Fueron a la cocina y cada una tomó asiento.
Aaron y Daphne intentaron hacer que el desayuno fuera ameno, pero ambos notaban que los dos jóvenes estaban nerviosos y no se miraban. Cuando llegó la hora, se fueron. En el camino, Aura respiró hondo:
—Lo lamento, Noah, mi hermana es muy impulsiva —dice mientras jugaba con su anillo, un gesto que para ella era natural y que Noah había notado que hacía cuando estaba nerviosa.
—No te preocupes, mi primo de 5 años es igual. Y podría haber sido al revés —dice Noah, y por primera vez en toda la mañana la mira.
Aura siente su mirada y le mira de vuelta. Ambos se sonríen tímidos, pero sintiendo que algo ha cambiado en su interior. No saben qué es, pero lo notan. Cuando llegan al instituto, ambos se quedan parados y dicen a la vez:
—No puede ser.
Ambos se miran antes de sentir unos brazos a su alrededor.
Editado: 29.07.2026