24 de agosto de 2002
Mientras Aura pasaba el día con Jessie, Noah lo pasaba con Fleur. Cuando ella llegó a su casa, Noah le sonrió y la abrazó.
—¿Cómo fue la noche de chicas?
—Fue genial, las chicas son increíbles y Aura nos contó su historia. Pobrecita... Oh, pero no te lo voy a contar, ella debe decidir si contártelo. Soy tu mejor amiga y te soy leal, pero el código de amigas y chicas no se rompe.
—Está bien, está bien —contesta Noah sonriendo y alza las manos.
Ambos se sentaron en el sofá del salón de Noah y Fleur tomó su mano. Sabía que ahora se avecinaba un momento duro para él y ella lamentaba no estar a su lado.
—¿Cómo llevas la fecha que se acerca?
—Bueno, tengo días. —Noah recuesta la cabeza en el respaldo del sofá.— Es duro, pero ya me hice a la idea y siento que le estoy honrando la memoria con lo que era nuestro sueño.
—Sí, y él estará muy orgulloso de ti allí donde esté, viéndote.
Una sonrisa sale en los labios de Noah al oír eso. Fleur siempre sabía qué decirle para hacerle sentir bien. No por algo era su mejor amiga desde primero de primaria, cuando se mudó allí con sus padres y rápidamente conectaron.
—Bueno, basta de hablar de eso. He de decirte que Aura es una chica fuerte de verdad. Nadie aguantaría lo que ella aguantó sin venirse abajo.
Noah voltea a verla.
—Lo sé, me di cuenta de ello al conocerla y sin saber lo que pasó. Mira, se ha mudado a un país completamente diferente al suyo y aquí está llevándolo muy bien, y me he dado cuenta de que es muy especial.
Fleur nota el brillo en los ojos de Noah y le sonríe.
—Oh, ya sabía yo que ella te gustaba.
—¿¡Qué!? No, o sea, Fleur, no... Yo... —Noah solo logra articular varias palabras y la mira sin saber cómo responder a eso.
Fleur ríe y golpea su hombro levemente.
—Noah, recuerda que te conozco muy bien, incluso a veces sospecho mejor que tú mismo. Y a mí no puedes ocultarme nada.
Noah no hacía más que verla, con la boca ligeramente abierta y con mil pensamientos en la cabeza. Fleur se levanta, va a la habitación de Noah y saca exactamente lo que quería. Regresa y le mira.
—¿Qué tal un viaje al pasado de los recuerdos? —pregunta mientras le muestra el álbum donde tienen todas sus fotos. Ella tiene uno igualito. En sí, tienen uno de cada año de sus vidas juntos. Ahora que están separados, lo llenan con fotos cuando se ven, que, en verdad, no pasa tanto tiempo sin verse.
—Oh, claro —asiente Noah.
Fleur toma asiento. Cuando abren el álbum, empiezan a mirar fotos de cuando eran bebés. En este no se conocían, pero quisieron tener uno desde que nacieron y compartieron fotos entre ellos de esos momentos. Entre risas fueron viendo todos los álbumes.
—Aquí se te había caído un diente y algunos se burlaban de ti.
—Sí, y tú llegabas a defenderme, siempre mi héroe —bromea Fleur. Desde la primera vez que la defendió, ella le llamó así.
—Y tú siempre serás mi damisela en apuros, aunque ya no me necesites para defenderte.
—¿Quién dice que no te necesito? Siempre lo haré. Quizá ya no para que me defiendas, pero sí para contarte las cosas que solo te cuento a ti. Ya sabes, ser adolescente y volver a tu país, que no conoces, no es fácil, pero Aura me ha inspirado. Ella está en un nuevo lugar y no se lo ha tomado tan mal.
Ahora ambos estaban tumbados en la alfombra del salón viendo una serie. Tenían cojines a montones debajo de su cabeza. Charlaron un poco más hasta que el sueño les venció y, poco a poco, se quedaron dormidos. El uno cerca del otro, como habían hecho tantas veces a lo largo de su infancia.
Editado: 29.07.2026