Ovcharka

I

Los pasos en la nieve recién llegada crujiendo bajo sus botas. Iban de a dos, solo que uno estaba adelantado, guiando a su compañero. La cabeza descubierta, con los cabellos oscuros con algunos copos. Estaba serio, y en su cabeza dudaba su decisión. El otro, que iba más atrás, con rostro severo analizaba el camino. En su mente tenía su gran plan...

Se dirigían a un lugar aislado, fuera de los ojos y oídos de la gente.

Por ahí estaba un muchacho, esperando con nerviosismo a alguien. Un ramito de flores congeladas en sus manos con guantes, y la mirada llena de ilusión. Los ojos marrones claros con una luz de esperanza, ansioso con la espera. Sus ruegos intensos en su mente de que todo saliera bien. Se aferraba a esas flores cada tanto con emoción de imaginar un "Sí" y algo más que eso.

Lo vió llegar. Su nerviosismo aumentó. Lo ansioso que se encontraba en sus pequeñas pisadas. Preparado como estaba, solo con el pequeño detalle que la bufanda que llevaba era un poco vieja y casi destejida.

—¡Hola, Mak! ¿Ya lo pensaste? —Saludó con entusiasmo notorio en su rostro. Pronto, le extendió las flores —. Son para tí, las elegí con cuidado. En mi casa hay más variedades, si es que no te gustaron. —Se rascó la nuca con una sonrisa.

Maksim no dijo nada. Sostuvo aquél regalo con afecto pero su rostro serio no cambió. Dudaba de su decisión aún.

—Sí, lo pensé —Dijo de forma cortante, sin animarse a mirarlo a la cara —. Pero quiero hablarlo. Y traje a alguien también...

El chico quedó atónito ante la llegada de aquél tercero. Los ojos verdes, duros que lo miraban de arriba a abajo. Supo que Mak había hablado. Volvió su mirada al chico de cabellos oscuros, preguntando con la mirada del porqué... ¿Por qué tuvo que hacer aquello?

—Oleg, solo vamos a "hablar" —Dijo entre dientes el de ojos verdes.

—Mak... —Murmuró apenas, con los ojos a punto de llorar.

Maksim desvió la mirada. Esa traición dolía. Pero el chico de cabellos castaños oscuros no sabía que ese tercero no iba a dar discusión del tema.

—Así que... Tu amigo me ha contado que tienes gustos sospechosos. —Se le acercó de forma amenazadora.

—Fyodor, no seas tan duro —Lo regañó.

Fyodor no dijo nada más. Le dió un primer empujón a Oleg, el cuál no dudó en devolverlo con más fuerza. Ahí fué en donde se desató todo. Maksim, con horror, vió como aquél chico agarró la bufanda del otro y lo empezó a estrangular...

Corrió a interferir todo eso, mientras el ladrido profundo y lejano que se acercaba a ellos con velocidad...




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