Ovcharka

V

«Con el tiempo, uno aprende. Ve sus errores e intenta no repetirlos. Pero no hay nada que arreglar, porque este error no se arregla con "perdón", ni tampoco un "finjamos demencia". A mí casi me arrebataron la vida, a mí me ven con asco. Ya mis padres no me reciben igual que antes, y yo simplemente les confié mis secretos. Ahora sé que no me ven como su hijo...»

Oleg dentro de su guarida. Memorizaba aquello sentado. Casi dormía, sentía que quería dormir ahí adentro. Todo se volvió pesado para él.

A lo lejos, Maksim caminaba por la nieve con Irina. Iban haciendo juegos de memoria.

—Bien, ¿Qué tomaba mamá en la mesa esta mañana? —Pregunta Mak.

—Té, siempre toma té —Responde Irina con seguridad.

—No, tomó agua. Perdiste.

—Está bien. -Se puso a pensar en algo difícil —. La última vez que Oleg pasó por casa, ¿Qué llevaba?

Maksim frenó en seco un momento. Pero decidió responder con una sonrisa leve, nostálgica.

—Llevaba su abrigo azúl oscuro habitual, con esa bufanda a franjas marrones. Las botas negras, bien lustradas. Y también... -Desvió la mirada a un lado, triste —. La ushanka que alguna vez le regalé.

—¿Qué pasó con él? —Preguntó Irina.

Mak no respondió. La niña miraba para todos lados, pero le disgustaba que su hermano no le contara nada. Molesta, se adelantó. Maksim no hizo nada al respecto. Solo se quedó detrás de ella. La niña le pareció ver algo a la distancia, porque, por su propia curiosidad la hizo correr hasta allá. La nieve crujía con fuerza bajo sus pasos, mientras su vista no se desviaba de aquello que vió.

Al llegar al lugar, solo vió como una pequeña casita muy mal hecha. De madera. Se acercó con cuidado, analizando con detalle cada rinconcito. ¿Podría jugar ahí? No lo sabía. Quería fijarse dentro. Se dirigió a esa entrada.

Asomó la cabeza, los ojos verdes asomándose lentamente. Con timidez. No sé lo esperaba, pero estaba Oleg dentro, durmiendo o haciendo el esfuerzo. Abrigado, sereno pero no se mostraba cómodo en esa guarida. El muchacho, al sentirse observado, abrió los ojos. Se cruzó con la niña que lo miraba atentamente. Se asustó un poquito, pegando su cabeza contra el techo de esa frágil guarida.

—¿Irina? —Preguntó.

—¡Oleg! Hace mucho no te veía —Dijo alegre.

El chico no le dirigió la palabra. Dudó de que ella esté totalmente sola por ahí. "Mak ya viene"... Oír eso de la chiquilla le hizo temblar. No le quería ver más la cara a ese idiota, tonto, falso, perro traicionero, mentiroso, hijo de...

—¡Iri! ¡Vamos! —Gritó Maksim, acercándose.

La niña se fué con él. Oleg sintió poco alivio porque se iban. Prefería quedarse solo en ese lugar. Sin nadie, porque ningúna compañía le estaba yendo bien. Ni siquiera con Anna y Darya. Si estaba en soledad era mucho mejor.

____________

Darya, mientras tanto, caminaba sola. Era mejor así, tranquila y a su propio ritmo. La gente también disfrutaba. A veces veía pasar ciertas parejas, otras veces familias y algunos solos. Pero ella no daba importancia a nada, seguía su rumbo sin apurar. El mediodía no se notaba tanto, pero lo era.

Llevaba un pequeño broche de zafiro, uno que se lo había regalado su abuela cuando cumplió sus quince años. Lo guardaba con cariño y pocas veces lo usaba. Aunque ese día decidió que sí. Era algo muy importante para ella.

La sencillez del momento, de su día... Nada relevante sucedería, al parecer. O bueno, quizás sí. Ese maldito Ovcharka que jugaba por ahí como si nada la terminó tumbando. El perro venía de atrás y cayó de frente contra la nieve. Se empezó a arrodillar, con los guantes congelados.

—Señorita, ¿Está bien? —Preguntó la voz de un chico. Supo por el acento que no era un nativo.

Se dió vuelta para mirarlo, cruzándose con un muchacho de la misma edad que Oleg. Los cabellos marrones hasta la nuca, desordenados y con copos. Los ojos almendrados, que todavía preguntaban sobre su estado, y también dando una disculpa por el Ovcharka. Abrigos viejos y dinero entre las manos.

—La próxima cuida mejor por dónde camina tu perro —Dijo con molestia mientras se levantaba.

El chico ni siquiera le respondió. Darya le pasó por al lado con frialdad.

_____________

Cosiendo un pequeño vestido con cuidado. Anna arreglaba el vestido de su hermana más chiquita, la cuál la miraba con cariño. Le fascinaba como su hermana mayor era tan habilidosa con la aguja. Quizás un poquito de miedo a que se pinchara. Pero aún así quería poder algún día hacer cosas así. El hilo iba y venía, cerrando la rotura.

—Alina, ya terminé —Dijo Anna, entregándole el vestido.

—¡Gracias! —La niña se aferró a la prenda arreglada.

La muchacha sonrió al ver la felicidad de su hermanita. Alina procedió a abrazar a Anna, agradeciendo de nuevo.

El padre de ambas ingresó y las vió. Se apoyó en el marco de la puerta.

—¡Papá, mira! —Y la niña le mostraba la prenda arreglada.

El hombre miraba con orgullo a su hija mayor, la que afrontaba cada día en cada momento. La que logró muchas cosas en vida y que pudo superar la pérdida de su madre.

____________

Su tiempo, afuera. Observaba a sus dos hermanos menores jugar. Los sacó fuera a propósito, mientras sus padres discutían y estaban a los golpes adentro. Los dos niños hacían guerras de nieve, riendo entre ellos. Fyodor se le escapaba una pequeña sonrisa al verlos, olvidándose de a poco las cosas que ocurrían en la vivienda.

—¡Niko! ¡Eso no vale! —Gritaba Daniil mientras una bola de nieve era arrojada a su boca.

—¡Sí se puede! No siempre deben ser tus reglas —Se quejaba Nikolai.

Fyodor se arrodilló e hizo dos. Pronto se levantó y se las tiró a ambos, riendo a carcajadas. Ya lo unieron a esa pelea sin aliados, risas compartidas. Mientras que allá adentro, el padre de esos tres niños casi le quitaba la vida a la madre, la que se defendía con todas las fuerzas que le quedaban. El muchacho lo sabía, pero mientras sus hermanos estuvieran bien ya nada le importaba, a ellos no les debían tocar ni un pelo. Juró matar a los que les hiciesen daño.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.