Paccieri 9501

Noche

Pasaron 9 días.

Casi todo había vuelto a la normalidad.

Casi.

Porque en Nicolás… algo se había roto

Su abuela ya no estaba.

Y con ella… se había ido algo más.

La casa seguía llena.

Tíos.

Primos.

Incluso desconocidos.

Pero Nicolás... Seguía solo.

Cómo siempre.

Ni su amigo Jhoan pudo ir.

Sus padres no lo dejaron.

Su primo Álvaro…

se fue a estudiar esa misma noche.

Y otra vez…

Quedó solo.

Eran como las siete… tal vez ocho.

Compraron pizza.

3 cajas.

Todos hablaban, reían…

Nicolás no.

Se sentía como un extraño en su propia familia.

Más tarde, subió al departamento.

Intentó abrir la puerta.

Pero la llave no giraba.

Lo intentó otra vez.

Nada.

Entonces lo entendió.

Había dejado la llave dentro.

Bajó.

Terminó quedándose en la casa con su abuelo Julio y su mamá.

Su abuelo se fue a su cuarto.

Su mamá… al cuarto donde dormía cuando era niña.

Nicolás entró al cuarto de su abuela.

Cerró la puerta.

Cerró las cortinas.

Apagó las luces.

Y se acostó...

mirando su celular.

Pasaron horas.

Ya eran las once.

—Ya… voy a dormir —murmuró.

Dejó el celular cargando en la repisa.

Apagó todo.

Pero no podía dormir.

Sentía…

que algo lo miraba.

Abrió los ojos.

Y vio el cajón.

Ahí estaba.

Un patito de ule.

Quiero.

Normal.

Lo siguió mirando.

Y entonces...

Un resplandor.

Dentro del cajón.

Nicolás se incorporó.

Miro fijamente.

Y por unos segundos... Vió la cara de un bebé

Nicolás no podía moverse.

Siguió mirando.

Y de pronto...

El patito salió disparado.

No se cayó.

Lo lanzaron.

Cayó con fuerza al suelo.

Y comenzó a sonar.

Ese sonido agudo…

De juguete.

Durante diez segundos.

Nicolás no respiraba.

No podía.

Se quedó paralizado.

Con miedo.

No durmió.

Cuando dieron las tres de la mañana…

Salió.

Necesitaba aire.

Corrió.

Y fue entonces…

Que vió.

La casa...

De Julio, María Luisa y Bety.

Divida en 3.

El lado de mi abuelo Julio estaba normal.

Moderno.

De mi tía Bety antiguo.

Pero estable.

El de mi tía María Luisa no.

Se estaba desmoronando.

Poco a poco.

Como si estuviera a punto de caer.

Nicolás se quedó mirando.

Sin entender.

Parpadeó.

Y todo volvió a la normalidad.

Todo…

Menos una cosa.

El lado de María Luisa…

No sé veía igual.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.