Paccieri 9501

Paccieri No olvida

Pasaron cinco meses.

Nicolás, su papá y su mamá viajaron a Bolivia.

Al inicio no quería ir…

pero ahora… no quería volver.

Pasó tiempo con su amigo Jhoan.

Jugaron básquet.

Ese día… fue normal.

Como cualquier otro.

Era 5 de enero.

—Mañana se cumplen seis meses de mi abuelita… —dijo Nicolás.

En la tarde, ayudó a sus padres a hacer una tarjeta de invitación.

La estaba enviando…

Cuando aparece una sombra...

Era color piel y arrugada... parecía una persona...

Todos los vieron...

Salieron rápidamente a la puerta...

No había nada.

Todos se quedaron perplejos...

Nadie de ahí podía correr tan rápido para escaparse.

Era raro.

Era como si alguien se estaba asomándose a la puerta para ver.

Cómo mi tío Saúl.

Había fallecido hace unos 3 meses.

Pero al final...

lo ignoraron.

Llegaron las 4 de la tarde.

Sus papás salieron.

Su abuelo Julio también.

Fue a una reunión de una empresa.

Nicolás se quedó solo.

Fue a la casa de alado.

A la de su tía Bety.

Hablaron unos minutos hasta que desde el fondo se escuchó un.

—¡AAAAA!

Era María Luisa.

Nicolás corrió.

—¿Qué pasó? —preguntó.

—Yo no dije nada… —respondió ella.

Nicolás se quedó helado.

Él había escuchado el grito.

La llevó con Bety.

Cerró la casa de su abuelo con llave.

Corría de un lado a otro…

Maria Luisa le preguntaba mis pastillas y muchas más cosas.

Hasta que...

Se cayó.

La llave de su bolsillo se le clavó en el muslo.

Sangre.

No dijo nada.

Entró al baño…

Y vió la llave.

Estaba doblada.

—Qué mala suerte… —murmuró.

Se limpió la herida y salió.

Dejó la llave en la mesa.

Que estaba en la puerta de la casa de su abuelo.

Minutos después sus papás llamaron.

—Nicolás puedes buscar el acta— le preguntaron.

—No hay— mintió Nicolás.

Fue corriendo a ver la llave.

No vaya a ser que María Luisa se la llevó.

Fue a ver y...

Ya no estaba.

Vió la puerta.

Ahí estaba pero una mitad adentro y la otra afuera...

La puerta estaba abierta...

Nicolás sintió frío...

Entró y lo vió...

Era María Luisa estaba adentro pero...

Tenía una escoba en la mano.

No estaba barriendo...

Lo tenía arriba como un bate...

—Tía… soy yo —dijo.

Le quite el palo de una.

Y la saqué.

Poco después llegó su abuelo Julio.

Le dijo —porque te quedaste—

—Recuerda tiene demencia senil te pudo hacer algo—

—Ahora arregla la chapa—exclamó su abuelo Julio

Lo desarmó pero no quedó bien del todo.

Con ayuda de su primo Álvaro…

Logró ponerlo bien.

Horas después...

Eran las 6.

Ya se iban a ir…

Pero apareció su tía Ada hija de su tía Bety.

—¡Carajo, Nicolás! Hoy te toca dormir con María Luisa.

—¿Qué?…

No tuvo opción.

Entró a la casa.

Era blanca, antigua de 2 pisos, las cosas eran como reliquias pero estaba casi vacío... Las tias Ada y Karina se lo llevaron todo.

Solo quedaba basura y cosas de la tía muebles y un poco de plata.

Nada de joyas nada de cosas importantes.

Llegaron las 8.

Estaba subiendo. Recordó como de bonito era cuando tenía 7 años ahora era un basurero.

Subió alcanzó a ver de lejos 3 cuartos.

El del fondo vacío y oscuro el de Martha.

El del medio sin nada, solo una cama el de Mery.

Y el que solo tenía ropa el de María Luisa.

Cuando empezó a subir las gradas…

Sintió algo...

Un peso.

En la espalda.

No podía subir.

María Luisa ya estaba arriba.

Nicolás solo subió 3 gradas.

Eran solo 15 gradas pero se hacía infinito...

Llegó a 6 gradas...

Los cuadros... Temblaban como si no quería que estuviese ahí.

Sentí como las paredes estaban rajadas.

La casa se movía.

Creí que era los nervios pero no paraba...

El peso aumentó.

Llegué a los 11 ya estaba cerca.

No podía.

Doce...trece...

Comenzé a gatear.

Seguía, catorce...

No podía... Pero lo logré.

Vió sus pastillas de la tía...

Era para que no tenga ilusiones.

Se las dí y me dijo.

—Llevame al baño—

Obedecí.

Le dejé. Entró.

No pasó ni un minuto y salió...

Entré a ver y las había escupido.

Lo dejé no me dieron más pastillas.

Eran las 10.

La dejé en su cama.

Se hecho y comenze a ver mi celular.

Pasaron horas.

Hasta las 12...

—¡AAAA!

Otro grito.

Y otro más.

Pero ella…

no estaba despierta.

Nicolás sintió el miedo subir.

Y entonces lo vió...

La misma sombra parecía mi tía...

Se quedó 3 segundos...

Parecía mi tía Martha o Mery.

Lo omití.

Me quedé una hora más sentado alado de la cama de Maria Luisa...

Otra vez la sombra..

Pero no era igual era más bajita y más blanca.

—Mi abuela—pensé.

Vi eran las 3 Martha, Mery y Charo.

Sentí frío.

Mis manos sudaban.

Comenzé a temblar.

Paso media hora.

Y escuché muebles moverse.

Salí con miedo.

De puntitas.

No había nada.

Volví a sentarme.

Y otra vez.

Los muebles.

Está vez si se movieron estaban separados, me quedé quieto.

No sabía que hacer.

Me adentré un poco más.

Decidí salir.

Salí y comenze a respirar tranquilo.

Cuando estaba tranquilo volví.

Las sillas...

Estaban apiladas.

Una sobre otra...

Imposible de alcanzar.

Llevé el sillón para alcanzar no podía hasta que se cayó todo...

Por suerte nadie se despertó, y volví a acomodar todo.

Vi mi celular eran las 3 de la mañana.

Subí para ver a mi tía y...

Encontré las sombras eran 3...




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