Es imposible escribir una historia sin la ayuda y el apoyo de muchas personas que, aunque invisibles en las páginas, han sido fundamentales en cada paso de este proceso.
A mis padres Nancy y Roberto, por su amor incondicional y por enseñarme la importancia de luchar por lo que uno cree, incluso cuando el camino parece incierto. Gracias por darme las alas para volar, y las raíces para regresar siempre a casa.
A todas las personas que, a través de sus historias y experiencias, me han enseñado sobre la complejidad de la vida y la resiliencia humana. Este libro lleva consigo sus lecciones y su fuerza.
A las brigadas médicas, a los trabajadores de la salud y a todos los que luchan por hacer de este mundo un lugar mejor. Paciente 314 es, en gran parte, un homenaje a su vocación y sacrificio.
Finalmente, a ti, lector, por acompañarme en este viaje. Si alguna vez has sentido que los caminos oscuros son los que más nos enseñan, este libro es para ti.
Gracias a todos los que han sido parte de este proyecto. Este libro es, en muchos sentidos, el reflejo de un viaje compartido.