Pacto Corazón de Dragón

Capítulo 17: Bajo la Superficie

Leonardo y Camila se despiden, ella hacia el ala femenina con un último aviso sobre el torneo.

"¡Mañana hablamos para cuadrar horarios!" grita, antes de desaparecer por el pasillo.

Leonardo y yo seguimos hasta nuestra habitación, el aire se vuelve más denso, cargado de olores a desinfectante y sudor, el eco de pasos ajenos. Abrimos la puerta de nuestra habitación. La luz naranja del atardecer se filtra por la ventana, tiñendo el pequeño espacio. Leonardo se sienta en su escritorio, rodeado de notas y esquemas de combate. Yo, en cambio, busco mi escudo y espada de entrenamiento, dejándolas con un golpe sordo junto a mi cama.

El silencio de la habitación, de la ciudad. El cansancio real me golpea entonces, un peso en los hombros. Me quedo de pie, observándole, el vago movimiento de su mano al pasar una página. Los músculos me duelen, un recuerdo constante del día. La cabeza me punza. La angustia de Keila se vuelve un latido más palpable ahora que el ruido externo se apaga. Es un pulso de ansiedad, de aislamiento, que presiona contra mi propio pecho. Ella está sola; yo también lo estoy a mi manera.

"Hey, Leo." Mi voz suena más ronca de lo que esperaba, el eco de mi propio agotamiento. "¿Puedo preguntarte algo?"

Leonardo levanta la mirada de sus apuntes, sus ojos, normalmente vivaces, un poco dispersos, como si aún estuviera procesando la información. Se quita las gafas y me mira directamente.

"Claro, Brandom. Dime."

Mi vista se pierde en sus notas, en la caligrafía ordenada que contrasta con el caos en mi cabeza. Le doy la espalda y me siento en mi cama. La conciencia del último fin de semana y mi constante evasión, se impone.

"Siento haber estado tan ausente el fin de semana. Y estos días. Con lo de Riven... y el tren... Un nuevo compañer de cuarto... ha sido todo muy confuso." Cierro los ojos, tratando de organizar las palabras, de ser honesto sin revelar demasiado. "No he sido el mejor compañero de cuarto."

Leonardo sonríe, pero no es una sonrisa burlona. Es una expresión comprensiva, un gesto genuino.

"No hay problema, amigo. Todos tenemos momentos difíciles. Créeme, lo entiendo. Es normal. Pero, ¿cómo está tu situación con el gremio? ¿Tienes ya un grupo de aventureros?"

Suspiro. La pregunta trae de vuelta una punzada de impotencia. El dinero me compró tiempo, pero no una solución. La verdad es un nudo en la garganta.

"No. Está difícil." La voz me falla un poco. "El gremio exige que los grupos tengan al menos un mago, y no conozco a ninguno dispuesto a meterse en misiones de rango E o D. Menos con un grupo nuevo."

Me apoyo contra la pared fría, el cansancio y la frustración me agobian.

"Pero, supongo que debo concentrarme en mejorar estas próximas dos semanas, en el torneo. Luego pensaré en cómo solucionar lo del mago. Tengo que subir de rango, tengo que ser mejor."

"Es difícil, hermano. Ahora mismo, eres como un leproso."

La voz de Leonardo me saca de mis pensamientos rumiantes, el impacto de su honestidad me golpea. Levanto la cabeza, sorprendido. No espero esa franqueza de él. Él sigue, sin pestañear, como si repitiera algo obvio.

"Todos murmuran de ti, pero nadie quiere que estés cerca. Lo siento por la comparación, es pésima pero solo esa se me ocurrió."

El tono de Leo es suave, carece de burla. Es la verdad desnuda. La trago con dificultad, una amarga pastilla. Tiene razón. Lo he sentido en las miradas furtivas, en los susurros apagados al pasar. Los otros estudiantes me ven como un espectro, el único superviviente de una tragedia, marcado por el misterio de Riven y los demás. El superviviente del tren, el que volvió a pie. El raro. Aprieto los puños, la rabia contra mí mismo me quema el pecho. Quería esconderme entre la gente, pasar desapercibido, pero la muerte de mis amigos me ha puesto en el punto de mira.

"No me importa." La frase brota de mí, más a la defensiva de lo que pretendo. El calor de Keila sube por mi brazo, una chispa que alerta un nuevo pico de ansiedad. Ella también lo siente, la etiqueta que cargamos. Un latido rítmico, un eco de su propia soledad se instala en mi pecho. Un ancla.

"Tienes razón, y lo acepto." Respiro hondo, el aire frío quema mis pulmones. La verdad es un alivio, una carga menos que fingir. Asiento, mi mirada se cruza con la suya. Sus ojos son sinceros. "Solo quiero ser más fuerte."

No solo por Keila, ni por la culpa de Riven, Javi o Sara. Es por mí también. Por el Brandom que no pudo detener el tren, el que observó el horror y la impotencia y que prácticamente murió ahí.

Leonardo me mira un momento más, un brillo de comprensión en sus ojos. Él asiente lentamente.

"Lo sé, Brandom. Y lo entiendo. Mira, somos compañeros de cuarto. Riven era mi amigo también. Y también quería que fuera fuerte. No te fíes de los rumores. Si necesitas un compañero, lo que sea... estoy aquí."

Una punzada de gratitud me atraviesa. Es un alivio para la herida que se abre en mi pecho. Una mano tendida en la oscuridad. El calor de Keila se vuelve más tenue, su angustia, compartida, se alivia un poco. No es un abrazo, es un reconocimiento silencioso. Compartimos el duelo, cada uno a su manera. Él por Riven. Yo por todos.

Leo levanta la mirada, un destello travieso en sus ojos.

"Deberíamos cenar. Hay un sitio, cerca de la universidad, donde hacen unas hamburguesas increíbles. Y no hay periodistas de esos de la zona. ¿Te apuntas?"

Una sonrisa débil se asoma a mis labios.

"Me apunto." Es un pequeño paso, una tregua en el embate de mis propios pensamientos. Una conexión que no es un pacto, sino una elección.

Salgo de la habitación detrás de Leonardo. El pasillo está casi vacío. Es tarde, la mayoría de los estudiantes ya cenan o se encierran a estudiar. El olor a fritura barata se mezcla con el de desinfectante. Mi estómago ruge, un recordatorio agrio de que solo he comido una barrita energética en el día. El alivio de la compañía momentánea de Leonardo cede paso a la incomodidad habitual. La conexión de Keila se agita, una punzada que no es mía creo, un vacío que la acompaña, como si ella también sintiera el cansancio de su día.




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