Pacto Corazón de Dragón

Capítulo 30: Conexiones y Estrategia

La conversación se detiene. Una pausa. Luego, el giro de la manija. La madera cruje, y la puerta se abre con lentitud. Entra Camila, amplia sonrisa en los labios, empujando con dulzura a la figura que la sigue. Valentina. El nombre flota en el aire antes de que su dueña se plante, una silueta elegante contra el fondo del pasillo.

La veo. La camisa blanca, sencilla, no esconde nada, pero tampoco revela demasiado. Se ciñe a su cuerpo de una forma que resalta suaves curvas, sin ser provocativa. Es… una elegancia natural. Los pantalones de terno, de un gris oscuro, fluyen con cada movimiento. Son elegantes, sí, pero no rígidos; permiten ver la ligereza de su andar. Su cabello oscuro, largo, enmarca un rostro de ojos grandes y curiosos, que escanean el ambiente con una mezcla de timidez y agudeza. No es la clase de belleza que grita; es la que susurra, la que se descubre a cada mirada. Es linda. La ropa que lleva puesta la hace ver aún más segura, aunque parece un poco tímida y nerviosa.

Mi cicatriz en el pecho irradia un calor suave. La angustia de Keila se hace más presente, un latido apresurado que no entiendo, un eco de mi propia sorpresa.

"¡Chicos!" La voz de Camila irrumpe, llena de alegría. El timbre, alto y claro, rompe el hechizo del momento. "Les presento a Valentina Rodríguez. Espero que no asustemos a la nueva en nuestro mundo de tierras de fantasía." Una risa burbujea de su garganta, y le lanza una mirada cómplice a Leo.

Valentina se encoge ligeramente, sus mejillas se tiñen de un rosado tenue. Sus ojos, antes curiosos, se fijan en el suelo por un instante. La incomodidad irradia de ella, como el calor de un fuego pequeño. Es la normalidad de su nerviosismo lo que me choca. La mayoría de la gente que conozco lleva una armadura invisible, una capa de cinismo o audacia. Ella no. O al menos eso paece.

Leo, siempre más directo, se levanta con un movimiento rápido, la pizza en el suelo a sus pies. Extiende una mano, una sonrisa amable, que contrasta con la burla anterior.

"Un placer, Valentina. Yo soy Leonardo Rivera. Pero puedes llamarme Leo." Su voz es grave, tranquilizadora. Leo siempre ha tenido ese don, el de hacer que la gente se sienta cómoda, a gusto. Yo, sin embargo, permanezco inmóvil. Mis pies anclados al suelo, mi mirada fija en Valentina. Es como si el tiempo se ralentizara. Miro sus ojos, buscando algo, alguna señal de lo que Keila siente. El latido en mi pecho se acelera, no tanto por Valentina, sino por la furia contenida de Keila. La entiendo. Es como si cada persona nueva fuera una amenaza, un recordatorio de lo que perdimos. Ella, es raro no la e visto pero esta conexión hace que piense en ella, no entiendo este mundo.

"Brandom Holt." Mi voz suena áspera, más de lo que pretendo. No ofrezco mi mano. No sonrío. La mirada de Valentina se eleva del suelo y se posa en mí, un destello de sorpresa cruza sus ojos antes de que la timidez la domine de nuevo. El calor en mi pecho se intensifica, una reacción visceral. La furia de Keila no se disimula. Una oleada de algo parecido a la irritación, me golpea.

Mis músculos se tensan, una punzada de incomodidad me recorre. El aire en la habitación pesa. Valentina no dice nada, solo asiente con la cabeza a mi presentación abrupta. Sus ojos se fijan de nuevo en el suelo, las pestañas largas proyectan sombras sobre sus mejillas. El color se aviva en su rostro. La furia de Keila pulsa en mi pecho.

Camila, al rescatar la situación, rompe el silencio. Su risa, nerviosa, intenta aligerar el ambiente. Recoge la caja de pizza del suelo, la apoya en la mesa, donde aún descansan las cartas de 'The Mind'.

"Bueno, ya que estamos todos, ¡empecemos con el juego!" Declara, sus manos frotándose con anticipación. La energía de Camila es contagiosa, un torbellino que arrastra todo a su paso. Miro a Valentina; ella pestañea, su timidez parece ceder un poco. Una sonrisa débil asoma en sus labios. La furia de Keila no disminuye. Entiendo, la conexión es fuerte, me hace recordar que desde el funeral no se de ella, además ni se presento.

Camila comienza a repartir las cartas, su voz llena de entusiasmo, explicando las reglas a Valentina. "Se trata de intuición total. Nadie puede hablar. Solo tienes que pensar en el número más pequeño y ponerlo cuando 'sientas' que es el momento." Su mirada se posa en mí, luego en Leo. "Y no vale hacer trampa con miraditas, ¿eh? La esencia es la conexión."

Leo asiente, su rostro, un mapa de concentración. Valentina escucha con atención, su ceño fruncido, intentando absorber cada palabra.

"Claro", murmura Leo. "Pero yo tengo una desventaja aquí." Su mirada, de repente, se posa en la caja. "Espera... aquí dice '2 a 4 jugadores'. Somos cuatro. ¡Perfecto!" Exclama, ignorando la tensión que ha creado mi silencio.

"Espera, espera", la voz de Camila me saca de mis pensamientos. Sus ojos me escrutan, luego se dirigen a Valentina. El entusiasmo en su rostro se transforma en una mueca pensativa, el ceño se frunce. "Es injusto que Valentina y yo estemos en el mismo equipo. Ha sido mi compañera desde primer año".

"¿No sería más justo que elijamos a alguien que conoce menos a su compañero?" Camila termina, mirando a Leo.

Leo no la piensa mucho. "Eso podría hacer el juego más interesante, sí."

La cicatriz en mi pecho pica. La furia de Keila sigue latente, incómoda. Pero la lógica de Camila tiene sentido. Un juego de intuición, con gente que se conoce demasiado, sería un pretexto para lo de siempre.

"Bueno, suena justo." Mi voz, esta vez, más suave, más neutra. Evito la mirada de Valentina, aunque su presencia la siento, es simple no estoy acostumbrado a las chicas.

"Yo tengo curiosidad por ver cómo juega Valentina."

Ella levanta la vista, lentamente. Sus ojos grandes, con un color café profundo, encuentran los míos por un instante fugaz. Un brillo, casi imperceptible, en ellos. Una sonrisa diminuta se dibuja en sus labios. No es la sonrisa forzada de la gente amable, es algo más auténtico.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.