No somos de este frágil polvo terrenal,
llevamos en el alma un latido distinto;
la Palabra es el mapa, el plano ideal,
que traza hacia el cielo nuestro destino.
Hay historias de antaño, de un Maestro y su andar, de milagros de fuego que rompen la historia, de un plan de rescate que vino a salvar
para llenarnos de gracia y gloria.
Secreto profundo que reta la lógica,
sabiduría que calma el dolor,
un amor tan radiante, una ruta metódica, un reflejo perfecto del Creador.
Y si hoy te preguntas por qué estás aquí,
si fue la curiosidad o el dolor del mundo,
no temas al rumbo que trajo hasta mí,
ni al eco de un llamado tan hondo y profundo.
No importa el motivo ni la condición,
si el alma te duele o te falta la paz;
Cristo te espera con el mismo amor,
con los brazos abiertos... y nada te faltará.