¿Alguna vez te has puesto a pensar en cómo se comunica el Creador del universo?
Dios nos habla a través de cualquier medio. Muchas veces utiliza una fotografía, la conversación casual con una persona o un texto que aparece de repente frente a nosotros.
Sin duda alguna, la vía más sublime y directa es Su propia Palabra: la Biblia.
Para muchas personas, las Escrituras son consideradas uno de los libros más complejos de comprender en todo el mundo.
Y es verdad que tienen su profundidad, pero guardan un gran secreto: si las escudriñáramos despacio, versículo por versículo, y le pidiéramos sabiduría directamente al Autor, poco a poco Dios nos otorgaría el entendimiento necesario para descubrir lo que quiere decirnos.
De hecho, ¿sabías que en la Biblia encontramos más de 3,565 promesas?
¡Sí, así es! Una de las más hermosas y poderosas nos asegura: "Nunca estás solo; Yo estaré contigo hasta el fin del mundo, hasta que el Hijo del Hombre vuelva a manifestarse sobre la tierra".
Además, ¿sabías que Dios nos ha dado a cada uno una medida de fe? Si tan solo creyéramos en ella de verdad y la pusiéramos en práctica, seríamos capaces de hacer grandes cosas, o incluso obras similares a las que Jesús mismo realizó cuando caminó por este mundo.
Si nos atreviéramos a activar esa fe... ¡qué maravillosa realidad sería, verdad!