Recuerdo de Anabeth:
Fue un día lluvioso el 15 de octubre de 1928, en la ciudad de Lyon-Francia, lo recuerdo muy bien, estábamos solo los tres, las gotas de agua caían unas tras otras, humedeciendo todo al rededor, sin misericordia alguna.
Los tres jugábamos felices, chapoteando en el pequeño charco que había procreado esta lluvia, Yo, Mathew, y Charles, nadie más formaba parte de nuestro pequeño mundo, pero de un día para otro, sin aviso alguno, todo nuestro pequeño universo de desmorono por completo...
Empezó una rivalidad entre algunos estados, entre ellos la de mi padre con el padre de mis dos amigos, ambos querían tomar el mando de las expediciones en aquel tiempo.
Ellos eran lo único que tenía, hasta que se fueron, lejos de todo y de todos, estaba destrozada, rota, con grietas, ellos eran los únicos que me conocían con todos mis defectos incluidos, pero no pude hacer nada, que iba a hacer yo siendo una niña de 8 años, estaba perdida, sola, sin mis mejores amigos...
9 años después:
Anabeth:
En una mañana helada de otoño un 23 de septiembre de 1937, las hojas caían, otras iban cambiando su color, todo iba normalmente, hasta que la correspondencia llego a la casa, al recoger todas, entre ellas, una carta con mi nombre y una estampa de color vino, con una rosa grabada en ella.
Le hice llegar a mi padre las suyas, y solo tomé la que llevaba mi nombre, fui a mi aposento, al abrirla, tomé asiento junto a mi escritorio para poder leerla...decía:
Querida Anabeth:
Han pasado unos años desde que nos vimos por última vez desde aquel inconveniente con nuestros padres, pero me encantaría invitarte a mi cumpleaños número 17, se realizara en Rouen , me gustaría verte allí...
-Charles Smith.
Lo de las cartas no eran sorpresa para mí, Charles siempre me mandaba cartas desde que se habían marchado, incluso regalos en mis cumpleaños, pero en esta ocasión era más emocionante la alegría desesperante que nacía de mi interior, hace casi nueve años no nos vemos los tres en persona, parecía un sueño, no pensaba verlos otra vez, ahora tocaba pedir la autorización de mi padre para ir a la fiesta.
Al bajar por las escaleras escuchaba voces, al llegar a la sala donde suele estar mi padre todas las mañanas, estaba hablando con una pareja. Una mujer alta, de cabellera plateada, con un vestido oscuro, con encajes y bordados de rosas negras, un sombrero con un velo del mismo encaje que el vestido, en cuanto al hombre también tenía la cabellera plateada, un traje con unos pantalones anchos y un sombrero blanco con un listón negro en el centro.
No fui capaz de descubrir por las siluetas quienes eran, seguro eran viejos clientes de mi padre, es lo único que lograba atravesar mi cabeza, hasta que mi padre me hizo un gesto con la mano para que me acercara a saludar.
_Esta es mi hija, Anabeth_ anunció mi padre.
_Hola_ respondí con timidez.
_ ¡Qué bonita es!, es igual a su madre_ respondió la dama con ternura.
Fijé los ojos en mi padre para entender lo que estaba sucediendo, nunca pude conocer a mi madre y estas personas están aquí insinuando esto.
_Anabeth, estos son tus abuelos de parte de tu madre y vas a ir a Francia con ellos mientras tanto voy a volver a otra expedición_ no conocía para nada a estas personas, pero sé que mi padre suspendió todas sus expediciones por mi cuidado, no deseaba mostrarme como una joven presa de caprichos, sin más comentarios que agregar solo acepte.
_Vendremos el viernes para llevarte, si te parece bien_ comento la dama, mi abuela.
_Si, estuviese bien_ afirme con voz suave.
_Nos vemos entonces, Adiós Artur_ soltó mi abuelo con apuro y luego de eso se marcharon.
En la noche:
Estaba un poco nerviosa, pero también alegre ya que la ciudad de Rouen estaba en Francia, solo tendría que hablar con mis abuelos y mi papá para poder asistir a la fiesta de Charles.
Baje para cenar con mi padre, y entre en cuenta de que después ya no podría pedírselo así que...
_Papá, te ¿podría hacer una petición? _ consulté.
_Si, claro, dime_ contestó mi padre.
_Veras, Charles me invito a su cumpleaños, se realizará un baile en su honor y quería solicitar tu permiso para asistir, será en su antigua casa en Rouen, ahora que viviré un tiempo con los abuelos, me permitirías ir, por favor..._ me puse un poco nerviosa, el padre de ellos y mi padre seguían en una delgada línea de paz.
_Se que son tus amigos desde que eras pequeña, y su padre y yo fuimos socios durante un largo tiempo, no veo problema para que vayas, además ellos no tienen ninguna culpa de lo que paso hace unos años...eran unos niños_ agrego con un tono que nunca sabia interpretar, pero sabía que eso me haría feliz, nunca había tenido amigos como ellos y estaba segura de que él también se percataba de eso.
_ ¡Gracias, papá! _ salte de alegría para darle un gran abrazo.