Los días pasaron en un abrir y cerrar de ojos, al menos intente pasar un tiempo más con mi padre, a pesar de que nunca se marchaba, o se quedaba en casa conmigo, era como si cada uno estuviera en su mundo, ninguno hablaba, no emitíamos ninguna señal de conversación, así que en estos últimos días convivimos mucho...
En cuanto a mis abuelos llegaron a primera hora para llevarme a Honfleur, la ciudad donde iba a quedarme con ellos, sin perder tiempo guardaron mis maletas, volví a despedirme de mi padre, estaba triste pero también feliz, salir y que recorra el mundo era su gran sueño desde siempre...
Una carrosa grande color vino oscuro y tirado por dos caballos apareció mis abuelos subieron primero y luego yo, unas cuantas lagrimas mojaban mis mejillas, alejarme del lugar donde había crecido, donde siempre reinaba mi gran imaginación, donde yo y mis amigos teníamos nuestra junta secreta de detectives, con casos que eran difíciles de resolver, Sherlock Holmes y sus fieles camaradas, todos esos recuerdos seguían en mi mente... y tenía que despedirme de ellos...
Horas después:
Durante el viaje me pase observando los paisajes, el viento en mi rostro me liberaba de todo pensamiento de tristeza, después de casi medio día habíamos llegado a una ostentosa casa, parecía un gran palacio, pero más pequeño, al atravesar la puerta, el interior de la casa era una maravilla andante, tenía unos tonos perlados en las cortinas y color vino desvanecido, una escalera en forma de espiral, con barandales tonos oro.
_Puedes subir cariño, arriba en la primera puerta esta tu habitación preparada, espero y sea de tu agrado..._ comenta para después desaparecer a una habitación que estaba a la diestra de nuestra ubicación.
Al subir observaba cada mínimo detalle de la casa, estaba maravillada, todo estaba tan ordenado y los tonos bien combinados, entre perla, blanco y vino oscuro, todo estaba hermoso.
Llegue a la primera habitación que me había dicho mi abuela, al adentrarme en ella, una ventana de cortinas blancas y la brisa me dieron la bienvenida, y si la habitación también tenía ese toque de mi abuela con el color vino oscuro, y poseía otros colores bien combinados, estaba hermosa...
Me quede en mi nueva habitación desempacando algunas de mis pertenencias y ordenándolas en un closet que se ubicaba en la esquina de la espaciosa habitación, al terminar solo me lance boca arriba en la cama, era bastante cómoda, decidí cerrar los ojos un momento, al tanto de cerrarlos, una parte de recuerdos de mi niñez días antes de la separación con los hermanos vuelven a mi mente, esta vez solo es un recuerdo de Mathew y yo, Charles estaba enfermo y me la pasaba en su casa haciéndoles compañía, yo y Mathew estábamos en la gran biblioteca de su casa, en ese tiempo había hecho algo que no me esperaba por ello lo recuerdo muy bien...
Recuerdo:
Mathew desde que éramos unos infantes él era 3 años mayor que yo y Charles, siempre tomaba la posición de líder del grupo por su edad, siempre tenía un aura muy intimidante, con su cabello castaño oscuro, sus ojos claros, y siempre llevaba puesto ropa oscura, era bastante pálido, y con una mirada de acero que a cualquiera le daría un cierto temor, de los dos hermanos, él era el que más me hacía llorar, con sus bromas nefastas de mal gusto, me tiraba del pelo hasta hacerme llorar, nunca se disculpaba, en una ocasión estábamos jugando bajo la lluvia, como de costumbre, en el patio espacioso detrás de mi casa, todo iba bien hasta que me empujo al correr y todo mi cuerpo quedo lleno de lodo incluyendo mi rostro, Charles me defendió y fuimos dentro de la casa para limpiarme, me la pase llorando en esa tarde mientras Charles me abrazaba con fuerza, me consolaba todo el tiempo... hasta hoy no logro comprender porque me odiaba tanto.
En fin, Charles estaba en cama todo el día con fiebre intensa, y debes en cuando iba a verlo, en una de esas visitas, me quede con Mathew en la biblioteca de su casa, e hizo algo que no era propio de su actitud conmigo, estaba todo normal, buscaba algún libro que me interesara cuando detrás de mi alguien permaneció estático, era Mathew, tenía los ojos brillantes, fijos en mí, me sentí expuesta, ninguno de los dos emitió un sonido o movimiento, hasta que Mathew rompió la distancia entre nosotros, me estaba dando un abrazo y me susurro al oído:
_Perdóname por comportarme así contigo, eres lo más valioso que tengo Anabeth, prometo que cambiare..._esas últimas palabras hicieron que me erice la piel.
Me quede estática en mi puesto, al igual que Mathew, no sabía que decir y mis mejillas ardían, mi estatura estaba bien para mi edad, aunque la de Mathew es unos centímetros más que yo, antes de irse planto un beso en mi frente y desaparece de mi campo de visión.
Los días siguientes volví de visita a la casa de los Smith para ver si Charles había mejorado, y efectivamente si mejoro, pero aún estaba en cama...
_Te ves terrible Charles_ admito conteniendo una risa.
_Si bueno, ser guapo hasta cuando estaba enfermo no era posible_ comenta con risa, a veces se me olvida que es un poco vanidoso.
_ ¿Y Mathew?, no lo he visto, ¿dónde anda? _ consulté. No quería sonar preocupada ni nada, Mathew después de todo me odiaba, ¿no?, aunque todavía no podía olvidar lo de ayer, sentimientos que ni yo sabía que tenía habían brotado tras esa situación...
_ ¿Él no te ha dicho nada verdad? _ Pregunto Charles, que me miraba confundido.
_No, no me dijo nada, ¿por qué? _ afirmé, lo admito, el tono de voz que use esta vez sí fue de preocupación.
_Él fue a un instituto de Educación Estricta, a unas horas de aquí, mi padre lo obligo a ir, dice que su comportamiento es inaceptable, sabes, siempre crea caprichos cuando mi padre habla de ti..._ esa respuesta de Charles me había dejado atónita...” eres demasiado pequeña para entenderlo querida Anabeth”, una voz en mis ensoñaciones.