Palabras de Amor Puro

Capitulo 3

Baje para cenar con mis abuelos, e iba a solicitarles su permiso para ir al cumpleaños de Charles, faltaban tres días para eso, y también debía comprar un vestido...

_Abuela, Abuelo, ¿puedo solicitar su permiso para un baile en Rouen?, es en honor de un viejo amigo mío, desearía ir si es que no tienen problemas, además mi padre me dio su permiso..._ Dije un poco nerviosa a sus respuestas, obviamente nos estamos conociendo y no quiero ser tan molesta.

_Oh, Cariño por mi está bien que vayas, si quieres podemos ir mañana a ver un vestido para la fiesta_ afirma mi abuela y casi grito de la felicidad.

_ ¡GRACIAS ABUELA!, y ¿abuelo te parece bien si voy? _ consulte ya que él no me ha dirigido una sola palabra desde que llegue aquí, estaba demasiado ocupado ingiriendo los alimentos presentes en la mesa.

_Ah, sí, si depende de tu abuela_ dice con la boca llena, obviamente no aprendió modales...

_Puedes llevar el carruaje y hasta las 12:00 p.m., más de eso no, no es correcto para una señorita de tu edad_ comenta con tono estricto.

_Si, está bien hasta ese horario, el baile empieza a las 20:00 p.m._ dije y la carta de Charles vino a mi mente, la había olvidado en la casa de mi padre, creo que no pasara nada si no la tengo conmigo... eso creo.

Día del Baile:

Los tres días antes del baile pasaron a una velocidad impresionante, con mi abuela conseguimos un vestido digno a la ocasión, era de un color no tan oscuro, más bien era similar al color del cielo cuando es de día, era bellísimo, y el antifaz era del mismo tono, con algunas perlas en los bordes, no tenía las palabras correspondientes para describir lo mucho que mi abuela sabia de moda, que colores combinar en los atuendos, ella era maravillosa, ¿porque no la conocí antes?...

Mi abuela estaba ayudándome a acomodar unos diminutos detalles antes de salir, un pequeño joyel de plata que adornaba mi cuello, que mi abuela me había puesto.

_Muchas Gracias abuela, eres maravillosa_ le respondí en un hilo de voz entregándole un gran abrazo, unas pequeñas lagrimas brotaron de mis ojos, y las manos cálidas de mi abuela las limpiaban.

_No llores cariño, estoy contigo _ dijo brindándome otro abrazo_ Tienes los ojos de tu madre, eres idéntica a ella_ comentó con los ojos cristalizados.

_Bueno vamos abajo el carruaje espera_ su sonrisa cálida, sus ojos color avellana me invadía sentimientos de nostalgia, me dio su mano y bajamos para poder ir al baile.

_Adiós, nos vemos en un rato_ me despedí para emprender viaje con mi abuelo hacia mi antigua segunda casa, Rouen, estaba a unos kilómetros de nuestra ubicación.

Luego de un rato llegamos, y al bajar del carruaje, la nostalgia se hizo presente, los juegos bajo la lluvia, las escondidas detrás de los grandes pinos que rodeaban la enorme casa, las rosas en el jardín seguían bien cuidadas, mis ojos se volvieron a cristalizar, pero intente de contenerme, mi abuelo me despertó de mis ensoñaciones, diciéndome que ya era hora de acceder a la fiesta.

_Hola, soy Anabeth James, el joven Charles me invito a la fiesta_ me presenté, un hombrecillo bajo con un bigote estaba marcando las asistencias.

_Hola, si déjeme ver si su nombre está aquí_ contesto malhumorado.

_oh, am... está bien, si recibí la invitación solo que me olvidé de ella en mi casa_ confesé.

_No, no veo ninguna Anabeth James, debió haberse confundido_ parecía imposible, no pude ser que no esté mi nombre allí.

_ ¿Puede revisar de nuevo?, si me invito, donde está él, para demostrarle que no miento_ estaba desesperada, espere mucho por esto y ahora no estaba mi nombre allí.

_Lo siento, pero no_ era un desagradable hombre, sin más solo me quedaba irme hasta que...

_ ¿Anabeth?, ¿eres tú? _ una voz masculina, detrás de aquel hombrecillo.

_ ¡Chales! _ corrí a sus brazos, no podía creerlo, parecía un sueño, esperé siete años para esto.

_No puedo creerlo, si viniste_ responde alegremente en mi hombro.

_Claro no faltaría a tu cumpleaños_ respondí.

Nos separamos y nuestros ojos se encontraron, ambos estábamos con los ojos cristalizados.

_Te ves bien_ comenté, y no era mentira, había cambiado lo suficiente en estos siete años, tenía más musculatura, más alto su cabello largo, con esos rizos de tonos oro oscuro, estaba más atractivo que la última vez, si él había tenido este cambio, me imagino a Mathew.

_Claro, ¿pensabas verme en forma de niño? _ cuestiono arqueando una ceja.

_Jaja, claro que no, pero no sé, me sorprendiste_ admití, y me quedé fija en sus ojos verdes, siempre me hipnotizaban.

_Bueno, ¿quieres pasar? _ asiento y al acceder no puedo evitar algunas cosas entre ellas la nostalgia, de nuevo, no había tantas remodelaciones, aún tenía aquel espacio atrás de su casa donde el césped cubría todo a su paso, seguía hermoso.

_Allí tienes algunos bocadillos, si tienes hambre_ comenta con una sonrisa.

_Gracias, pero aún no tengo hambre_ respondí.

_Oh, claro, no hay problemas seguirán ahí toda la noche, ¿bailaras conmigo?, así como cuando éramos niños y teníamos que bailar para una obra de la escuela_ no podía creerlo aún recordaba esos momentos, fue vergonzoso, había pisado sus pies durante el baile.

_No me digas que te acuerdas de eso, hasta ahora ese momento sigue plasmado en mi memoria Charles Smith_ las risas volvían, como extrañaba esto, aun no lograba ver a Mathew, y sinceramente no sé cómo reaccionar al verlo, esos sentimientos de la última vez que hablamos también seguían en mi mente, nunca lograba pensar en otra cosa cuando se trataba de Mathew.

_ ¿Entonces eso es un sí? _ su mirada transmitía un brillo singular.

_Si_ respondí al instante.

_Bueno regreso en un momento, tengo que recibir a los demás invitados_ comenta, entusiasmado.

_Claro, hablamos luego_

Estaba en un verdadero Sueño, mientras los invitados seguían llegando, llenando cada rincón de la casa, yo recorrí cada uno de ellos, como cuando era pequeña.




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