El día anterior llegamos a altas horas de la noche estaba exhausta, no tenía la energía para realizar ningún movimiento, además seguía en shock por el comportamiento de Mathew, los sentimientos y emociones seguían dando vueltas en mi mente, ¿cuál era la razón de su rabia y furia hacia mí?, no lograba comprenderlo...
La invitación de la Tía Eli llego a mi mente, quería volver a esa casa, pero no tengo idea de cómo reaccionará Mathew si mi vuelve a ver allí, ¿será capaz de lastimarme?
No le temía, para nada, pero no iba a dejar que me trate de aquella forma, aun podía sentir la impronta de sus dedos sosteniendo mis brazos con fuerza hasta el punto de dejar marcas en el lugar, era un verdadero monstruo, yo más que nadie tenía esperanza de que cambiaría su forma de ser, así como lo prometió, pero volviendo a lo sucedido me parece que no...
Sus ojos, aun sentía que podía ver toda la ira que tenía en ellos, parecían cubierto de fuego, cuando me sujeto del brazo, tan cerca de mí, su respiración junto a la mía estaba al compás, no sabía cómo explicarlo todo, mis nervios seguían de punta, Margaret había llamado a mi puerta para que bajara a desayunar, pero no tenía ganas, así que solo me quede en mi habitación.
Cerré los ojos buscando la paz que la noche anterior no conseguí, y otro recuerdo volvió a mi mente.
Recuerdo:
Era Mathew, el niño de mis pesadillas...estábamos en verano, nuestros padres cada año sin falta nos llevaban a un lago con agua cristalina, donde el viento movía en el agua a su gusto, yo solo disfrutaba recolectar caracolas, mientras tanto Mathew y Charles se lanzaban con emoción, salpicando todo a su paso.
_ ¡Hey!, Anabeth, ven _ intentaban convencerme para que hiciera lo mismo que ellos, aunque no quería accedí pues no creí que sería nada malo.
_ ¡1,2,3!, los tres juntos_ añadió Mathew inspeccionándome una vez más con su intimidante mirada.
Solo tuve que saltar, pero al querer salir del agua me di cuenta de que algo se había enganchado a mis pies e impedían mi salida, solo veía agua, la respiración se me escapaba, de pronto vi todo en negro, mis parpados eran pesados no podía abrirlos, pero si podía escuchar y sentir algunas cosas.
Una mano cálida cubría las mía, no lograba ver nada aun, pero escuchaba la voz de Mathew y Charles.
_Debes decirle, sabes que ella lo entenderá, tu solo debes ser mejor para ella_
_ Sera mejor que no se entere_ añadía Mathew con un suspiro largo.
_ Ella está convencida de que la odias, pero quien no creería eso, viendo como la tratas, pareces un psicópata haciéndola llorar a cada rato_ era Charles, no entendía muy bien su conversación, pero mis parpados seguían pesados hasta que volví a caer en un sueño profundo.
Al despertar pude visualizar a Charles sosteniendo mi mano y apoyado en su codo con cansancio, sentía un poco de pena porque no sabía cuánto tiempo me había quedado inconsciente y él seguía allí...
_ ¿Charles?, ¿porque no vas a descansar a tu habitación?, no era necesario quedarte aquí todo este tiempo_ me sentía adolorida y el corazón se me encogía de saber que Charles se había quedado aquí conmigo todo el tiempo.
_ Quería quedarme contigo, además ya me preocupaba que no despertaras, llevas casi dos días dormida_ no podía creerlo, dos días dormida, mi mente no lo asimilaba, me cubrí la cara con las manos para obtener autocontrol.
_ ¿Dos días?, ¿estuviste aquí dos días? _ nuestras miradas se encontraron, me miraba como si fuera un animal indefenso que estaba sanando, no tenía palabras para describir su amistad, es mi mejor amigo... mis ojos se cristalizaron y volví a cubrirme la cara era demasiado penosa para que me vieran llorar.
_ No fui solo yo, Mathew también vino a quedarse la primera noche, los doctores dijeron que tenías mucha agua en los pulmones, si Mathew no te hubiera sacado rápido como lo hizo ibas a morir ahogada, Anabeth no sé qué voy a hacer si te pierdo... eres como una rosa, delicada y que necesita mucho cuidado no podía dejar que nada te pase_ mis ojos contenían lágrimas, en estos momentos no podía hacerme la fuerte, no tenía la fuerza para aguantar, lo único que se me ocurrió fue abrazarlo, era todo lo que necesitaba, fue un acto que nunca podría olvidar de Charles...
Fin del recuerdo...
Llamaban a la puerta, era mi abuela, seguro se había preocupado, no quise bajar para el desayuno y me pasé durmiendo todo el día la noche anterior no pude descansar nada.
_ Anabeth, cariño, ¿te sientes bien? _ si efectivamente estaba preocupada, le dije que pasara para que este más tranquila.
_ Si, solo que en la noche anterior llegamos muy tarde y no pude descansar bien_ añadí queriendo calmarla, lo cual funciono, logro tranquilizarse.
_ Oh, cariño, creí que te habías enfermado o algo, solo es eso, ya está el almuerzo, si quieres bajar a comer, ni siquiera has desayunado_ nunca nadie se había preocupado tanto por mi estado de salud, mi padre obviamente que sí, pero él no era de hablarme como mi abuela, no entendía si es por la ausencia de mi madre en toda mi vida y la veía a ella como una figura materna...
_Tranquila abuela, voy a bajar en un rato, todavía me duele un poco la cabeza, si es que no te molesta, ah y Elizabeth Smith nos invitó a Rouen si quieres ir conmigo para hacer unos bonitos bordados, ¿qué te parece abuela? _ no sabía de donde salió el valor para decirle lo de la invitación, ¿tanta urgencia tenía por volver a esa casa?
_ ¿Elizabeth Smith? _ consultó confundida.
_Si, cuando era niña e iba de visita para jugar con los hermanos siempre me enseñaba a hacer bordados, ¿la conoces? _ tenía intriga si la conocía o no.
_Ella era mi maestra en la escuela de moda..._ sus ojos explicaban la nostalgia y sinceridad, ahora entiendo por qué mi abuela era tan maravillosa en cuanto a la moda, tuvo una buena maestra.