Palabras de Amor Puro

Capitulo 5

El día había empezado con gotas de agua cayendo del cielo, rápidas, rapaces, generando ruido hasta ya no poder, no me molestaba, sino todo lo contrario, me generaba paz, a veces cuando vivía con mi padre acostumbraba a abrir una pequeña cajita de música con una pequeña bailarina en el centro, era como si ese momento fuera eterno.

También esperaba con ansias volver de visita con la Tía Eli, todavía no podía asimilar como es que mi abuela y ella se conocían, mi abuela me había contado que fue a una escuela de moda, donde aprendió todo lo que sabia con la Tía Eli como maestra, y no lo niego es una gran hada madrina por decirlo así, también me dijo que quiso mandar a mi madre allí, pero dice que conoció a mi padre en ese entonces.

En mi cabeza se habían formado raíces con ideas y preguntas, una de ellas, mi madre, ¿quién era?, ¿cómo era?, ¿porque yo no la conocí?, podre guardar cualquier recuerdo en mi cabeza, pero en ninguno de ellos viajaba mi madre.

No quería preguntarle sobre ella a mi abuela, para ser sincera me daba un poco de pena, viví en paz sin ella diez y siete años, ¿porque me preocuparía ahora?, además nunca la conocí, ni siquiera sé si sigue viva, aunque sería un milagro.

El día transcurrió con normalidad cumplí con ciertos deberes, la abuela me hacía estudiar con Margaret, era muy inteligente, incluso en matemáticas, era como una máquina de números, encontraba una solución en segundos cosa que yo no lograba, lo mío era más la literatura, nos pasábamos horas leyendo varias enciclopedias, historias de princesas y dragones, era todo un mundo en mi cabeza, me hacían viajar a lugares donde en la vida real ni llegaría a pisar... eran mi refugio.

Margaret me había dejado dos libros especiales para una lección al día siguiente, y creo que se dio cuenta de mis gustos, me enganche al instante, página tras página, creaba escenarios en mi cabeza, y me preguntaba si eso alguna vez me pasaría a mi... era demasiado ficticio como para hacerlo realidad.

La voz de mi abuela interrumpió mis ensoñaciones...

_Anabeth, necesito que duermas temprano mañana debemos ir a Rouen, ¿recuerdas?, Margaret te dará las clases por la tarde ya hablé con ella_ me aseguró.

_ Oh... am, sí, claro que me acuerdo, en un momento iré a dormir_ contesté, estaba luchando por mantener mi emoción dentro, aunque una pequeña sonrisa se formó en mis labios, estaba alegre por volver a ver a Charles y a la Tía Elizabeth, pero... ¿qué pasa con Mathew?

_Bueno, está bien_ añadió en tono seco y con un largo suspiro_ Buenas Noches Cariño.

Hoy se veía muy cansada, había estado fuera toda la mañana, al volver a casa estaba en clases con Margaret y pude notar que estuvo llorando, tenía el maquillaje corrido, y unas ojeras como si no había dormido en días, me preocupaba su estado, pero me pareció mejor dejarla sola un tiempo.

Día de la visita:

A primera hora tomamos el carruaje que me llevo al baile para volver a Rouen, como siempre me pase todo el viaje pendiente del paisaje y la forma tan hermosa en el que sol emergía de aquellas fronteras del panorama, donde la oscuridad desaparecía, la mano de mi abuela estaba entrelazada con la mía, sentía una calidez inigualable, un sentimiento irrompible, era maravillosa, me pregunto qué era lo que la vida me estaba devolviendo...

_ Te pareces mucho a tu madre Anabeth, a ella también le fascinaba mirar el paisaje durante los viajes, le gustaba mucho el arte, incluso solía quedarse horas pintando cuadros con tonos naranjas y rosados, lastima no pudiste conocerla_ había una cierta nostalgia en su voz, y sus ojos se cristalizaban, pero pudo contenerse para no desmoronarse.

_ Si, es una lástima, se ve que fue una buena hija_ admito que intente no demostrar el desinterés sobre ese tema.

_ Lo fue..._ una pequeña sonrisa fingida apareció en sus labios, le di un abrazo, luego reposé mi cabeza sobre su hombro, y así permanecimos en todo el viaje.

Luego de un largo viaje al fin estábamos frente a las puertas de lo que alguna vez fue mi segunda casa, estaba nerviosa, ansiosa, no sabía exactamente que pasara a continuación, pero la decisión ya estaba hecha...

_ Hola, buen día, vinimos a visitar a Madam Elizabeth_ dijo mi abuela.

_ Am.… sí creo que se confundieron, señora_ solo me alcanzó con escuchar esas cinco palabras para ubicar esa voz insoportable, era aquel hombrecillo del baile, esta vez no le iba a dar el gusto.

_ Podrías dejarnos pasar, tenemos una invitación_ añadí sumamente molesta, no iba a permitir que nos trataran así.

_ Oh... eres tú de nuevo, la muchachita molesta de la otra vez_ afirmo con un gesto.

_ ¿Disculpa? _ mi abuela abrió los ojos como platos, y me dirigió una mirada que no supe interpretar.

_ Pasen_ dijo al final de mal gusto.

Y ahí estábamos de nuevo, a punto de atravesar aquella puerta por donde me habían echado la otra noche, cosa que no le comenté a mi abuela, y obviamente mi abuelo tampoco cosa que agradezco.

_Vamos_ mi abuela estaba emocionada.

_ Hola, ¿Tía Eli?, ¿estás aquí? _ fue lo único que se me ocurrió.

_ ¡Oh!, Hola mi princesa hermosa, creí que ya no vendrías_ añadió con alegría, estaba bajando por las escaleras a paso lento, pero se podía percibir su emoción.

_Claro que, si vendré, siempre que me invites Tía_ añadí.

_Ohh, pamplinas, esta también es tu casa desde la primera vez que la pisaste_ ¿cómo dijo?, o acaso he escuchado mal...

_Tía, esta es mi abuela, Camile, la invite para que venga, espero no te moleste..._ dirigió su mirada hacia mi abuela que permaneció detrás mío estática pero con una sonrisa.

_ Hola, hace años no nos vemos, Madam Elizabeth_ saludó mi abuela.

La tía se tomó un momento, pero se acercó a mi abuela para observarla más de cerca.

_ ¿Camile Bennet? _ preguntó la Tía Elizabeth, estaba sorprendida, o eso es lo que deduje por su tono de voz.




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