Aquel dia, cuando Zhong Sheng vio que Huan E y los otros dos estaban en pleno atropello y de pronto huyeron, no supo la causa. Aprovecho el momento para llevar a Qian Gui de vuelta a su cuarto. Ella cayo en sus brazos llorando: por mi culpa, dijo, has sufrido humillacion; me duele tanto que quisiera morir. Zhong Sheng la sostuvo y la consolo. La furia de aquellos, explico, habia nacido de su propia resistencia, no de Qian Gui; si ella habia sido humillada, era porque el estaba alli y la habia implicado. Aquella pandilla actuaba como perros rabiosos. Pero su retirada repentina debia tener algun motivo, y el iria a averiguarlo para pensar como protegerla.
Qian Gui, viendo razon en sus palabras, no lo retuvo. Le pidio que apenas supiera algo volviera a decirselo. Luego saco los ahorros secretos de muchos anos y se los entrego: aquel no era lugar donde pudiera quedarse largo tiempo; con esos varios cientos de taeles debia buscar cuanto antes la manera de sacarla de la vida de cortesana. Zhong Sheng acepto el encargo como deuda propia. Hao Shi, al ver que la situacion habia salido mal, se habia refugiado en casa vecina; las criadas estaban escondidas, y Caixiang salio al fin de debajo de un monton de lena. Cuando Hao Shi vio la casa destrozada, se dolio por los bienes y culpo a Qian Gui media noche. Qian Gui, sabiendo que todo habia empezado por ella, callo y lo soporto.
Zhong Sheng volvio a su pobre vivienda, guardo el dinero de Qian Gui y, por ser ya tarde, no salio a buscar noticias. De noche oyo golpes violentos en la puerta. Penso que tal vez venian los de la casa Huan a buscarlo. Pero los hombres que entraron con linternas y antorchas eran portadores del aviso oficial: Zhong Qing habia aprobado, y nada menos que en sexto lugar, como ya kui. Su alegria fue doble. Primero, un letrado pobre subia de golpe a las nubes azules; segundo, podia responder al afecto de Qian Gui y casarse con ella sin faltar a su promesa.
Al amanecer ya lo buscaban para el banquete de los ciervos. Por la tarde regreso con gorro cuadrado, tunica azul, flores y bandas rojas, escoltado por musica. De pronto su casa se lleno de tios, primos y parientes que en mas de diez anos no lo habian mirado. Tambien llegaron parientes a quienes nunca habia visto. Los vecinos, por pura conveniencia del nuevo brillo, prestaron mesas, sillas y bancos. Mei Sheng, aunque no se habia presentado al examen, habia ido de madrugada a mirar la lista por el, y al verlo alto en el rol habia venido temprano a ayudar. Hasta el viejo Tao, vecino de cerca, se presento diciendo que el vecino vale mas que un pariente lejano.
Zhong Sheng saludo a cielo, tierra y antepasados, y luego a los invitados. Algunos le ofrecian ropa, plata, telas, banquetes y sirvientes; el rechazo casi todo, aceptando solo lo que venia de tios mayores y parientes a quienes no podia desairar. Los ancianos del clan empezaron a hablar del buen feng shui de las tumbas ancestrales y de como siempre habian sabido que el haria brillar a la familia. Los parientes desconocidos lamentaban no haberlo tratado antes y se proclamaban honrados por su ascenso. Zhong Sheng, que en la pobreza habia sido invisible aun para los suyos, escucho sin orgullo. El relato suspira: para el pobre no hay quien pregunte ni en la calle; para el rico hay parientes aun en la montana.
Mei Sheng menciono que Gan Bujiao, yerno del maestro Zhen, tambien habia aprobado. Zhong Sheng pregunto si habia estado en la misma sala y luego dejo escapar un "que lastima". Mei Sheng sabia que Gan Bujiao era el prometido desechado por Zhong Qu, tio de Zhong Sheng, y habia dicho aquello para pincharlo. Zhong Sheng no quiso exponer la historia en publico; Zhong Qu, que estaba presente, se puso rojo. Entre ellos tres bastaba la mirada.
Durante varios dias Zhong Sheng visito examinadores, maestros, companeros, parientes y tumbas ancestrales. Como era joven, aprobado y soltero, muchas familias ricas quisieron casarlo con sus hijas. El respondio siempre que ya estaba comprometido. Yi Yuren, un rico de Tushan, insistio en ofrecerle una hija hermosa y mucho dinero para que entrara como yerno en su casa. Zhong Sheng se nego tantas veces que al fin hizo grabar en el registro genealogico el nombre de Qian Shi como esposa principal. Asi corto los ofrecimientos. Al muchacho que le servia lo compro formalmente, le cambio el nombre a Zhong Yong y empezo a buscar casa mas digna.
Cuando tuvo un respiro, llamo a Mei Sheng y le pidio una gestion delicada: que fuera a Hao Shi para pedir a Qian Gui en matrimonio. Recordo que Mei Sheng lo habia llevado a verla, y que Qian Gui, sin despreciar su pobreza, le habia confiado su vida; ademas le habia dado dinero para sus estudios. Mei Sheng le advirtio que un joven recien ascendido podia casarse con una hija de familia noble y que una cortesana ciega atraeria burlas. Zhong Sheng suspiro: Qian Gui habia sido su verdadera conocedora, y quien traiciona un afecto asi no es hombre de bien. El honor ajeno no podia pesar mas que la deuda del corazon. Mei Sheng, al entender la causa, acepto ir de mediador.
Al salir Mei Sheng, llego Zhong Qu. Este tio habia vivido para el provecho. Cuando Zhong Sheng era pobre, apenas lo dejaba entrar si tenia invitados ricos en casa; durante anos no le ofrecio ni una taza de te. Ahora, al ver al sobrino aprobado y temer tambien que Gan Bujiao guardara rencor por el compromiso roto, quiso convertir a Zhong Sheng en escudo. Le ofrecio dividir su casa grande y cederle una mitad. Zhong Sheng respondio con cortesia filial, recordando los supuestos cuidados recibidos desde la infancia. Zhong Qu, que sabia cuanto habia faltado, se avergonzo y disimulo con frases de sangre y parentesco. Al fin Zhong Sheng acepto, pensando que no convenia romper por completo con su tio.
El traslado fue otro espectaculo. Los mismos parientes y conocidos trajeron camas, cortinas, mesas, adornos y curiosidades. Zhong Sheng mudo la casa, arreglo habitaciones, compro una criada para Zhong Yong y preparo sirvientas para Qian Gui. Todo aquello se pago con el dinero que ella le habia confiado. Ella lo habia previsto: si Zhong Sheng aprobaba, tendria medios para rescatarla; si no aprobaba, no quedaria sin camino. Tal era su prudencia.