Palabras Dichas al Pasar

Episodio 18: Cui Ming'er cae en su propia trampa y Tong Zida gana vida e hijos

Cuando murio la esposa celosa de Wu You, el viejo tomo una concubina hermosa. Era hija de Cui, antiguo oficial de prisiones del Ministerio de Castigos en Beijing. Aquel Cui habia amasado dinero con los carceleros, repartiendo sobornos y maltratando a los presos con crueldad; despues lo descubrieron sus superiores y fue destituido.

La hija era tan bella que sus padres la querian como a la vida y la llamaban Ming'er. No quisieron casarla con una familia comun: buscaban un yerno con cargo y dinero. Pasaron los anos y no aparecio nadie. Wu You habia oido hablar de su belleza y mando pedirla. Cui sabia que iba como concubina, pero, al no haber esposa principal en la casa, acepto gustoso. Asi Ming'er se convirtio en una "senora aguda": ni del todo principal ni del todo secundaria.

El viejo quedo fascinado desde la primera noche. Luego busco dos criadas jovenes para adornar aquella flor: una de dieciseis anos, llamada Zuojie, y otra de catorce, llamada Xunjie. Un amigo suyo bromeo con esos nombres, diciendo que una debia "hacer" hijos y la otra "buscar" hijos. El mismo amigo dijo aparte que Wu You, a esa edad, habia comprado no placer sino muerte.

Y asi fue. Wu You, ansioso de descendencia y cansado de una vida junto a una mujer ferozmente celosa, se entrego a las tres jovenes con una necedad que no conocia medida. Al principio aun sostenia la farsa; luego se encorvo, tocio, perdio vista y oido, y apenas podia moverse. Ming'er, en plena juventud, no lo dejaba esconderse: le recordaba que la habia tomado para engendrar, no para mirarla. El viejo le hablaba de tierras, casas y bienes; ella se burlaba, diciendo que una mujer no se casaba solo para comer y vestirse.

Para sostener lo que ya no sostenia la naturaleza, Wu You empezo a tomar remedios ardientes. Ming'er, viendo algun efecto, lo apuraba de noche a tomar mas. Aquello, en un cuerpo agotado, fue como echar fuego a una lampara sin aceite. Antes de un ano no hubo hijo alguno, y el viejo se fue a ser hijo de otra casa.

Wu You habia sido avaro y duro con sus parientes. Muerto sin hijos, todos los del clan acudieron a repartir la herencia. Dijeron a Ming'er que, si queria casarse de nuevo, no podia llevarse casi nada; si queria guardar viudez, recibiria una parte para su sustento, pero debia vivir en Cibei An y raparse como religiosa. Ella entendio que la estaban empujando a salir desnuda de bienes. Prefirio hacerse monja por ahora y esperar otra ocasion.

Despues del funeral, Ming'er se traslado a Cibei An con Zuojie, Xunjie, baules y objetos. Una vieja monja la tonsuro y le dio el nombre de Xínwu. Zuojie tambien se rapo y fue llamada Yuanpin; Xunjie quedo como discipula menor, con el nombre de Miaoyan. De dia, Ming'er tenia comida, ropa y jardines tranquilos; de noche, la cama fria le pesaba.

Una tarde pidio alojamiento una daogu. Dijo llamarse Benyang, con sobrenombre Shouci, de Yangzhou, viuda y sin parientes. Era pulcra, blanca, redonda, de hablar vivo. Ming'er la recibio. Comieron, conversaron y, al llegar la noche, Ming'er le propuso compartir la cama para charlar.

En la oscuridad, Benyang pregunto por que una mujer tan joven habia entrado en la puerta vacia. Ming'er dijo que su marido habia muerto y que guardaba fidelidad. Benyang suspiro y conto una historia semejante: tambien viuda, sin hijos, despojada por su clan. Luego dijo que nunca habia conocido verdadero contento en el matrimonio, pues la habian casado con un viejo. Ming'er, sintiendo que ambas padecian el mismo mal, la escucho con el corazon encendido. Benyang hablo de los recursos con que algunas mujeres se consolaban entre si. Ming'er fingio incredulidad; Benyang paso de las palabras a los hechos.

Entonces se revelo el engano: Benyang no era mujer. Habia aprendido una tecnica para ocultar su sexo y viajaba disfrazado de daogu, entrando en casas y conventos para seducir viudas jovenes. Ming'er, lejos de indignarse, quedo fascinada. Llamo despues a Yuanpin y Miaoyan; ellas habian oido desde atras de la cama y estaban ya fuera de si. Benyang paso la noche con las tres.

Al amanecer, Ming'er le hizo jurar que no las abandonaria. Benyang juro que, si alguna vez las dejaba por otras, moriria hecho pedazos bajo castigo oficial. Desde entonces vivio en Cibei An como maestro secreto de la casa. Enseno a Ming'er un metodo de "recoleccion": segun el, una mujer podia conservar juventud y vigor absorbiendo la energia de los hombres. La narracion lo cuenta con crudeza fantastica; aqui basta decir que Ming'er lo aprendio con avidez.

Benyang, sin embargo, era de corazon ligero. Al cabo de un tiempo oyo hablar de Lin Fu, hombre rico y devoto, que tenia una hija llamada Fogu. Lin Fu y su esposa Yu Shi adoraban monjes y daogu, y deseaban para la hija un marido igualmente piadoso. Benyang fue a su casa como religiosa iluminada. Los dos viejos lo recibieron como a una inmortal. Fogu, encerrada y educada entre rezos, al principio lo venero; luego, poco a poco, fue atrapada por sus palabras, su cercania y su falso aire sagrado.

Benyang la sedujo. Al principio le hizo creer que su cuerpo era raro pero femenino; luego confeso ser hombre, diciendo que habia venido por compasion de su juventud. Fogu, ya rendida, lo acepto. Los padres, viendo a la hija alegre y lozana, creyeron que habia recibido alta doctrina. En realidad, Benyang la visitaba sin freno. La imprudencia trajo embarazo.

Una criada descubrio a los dos dormidos sin ropa y aviso a una vieja sirvienta. Esta observo el vientre de Fogu y conto el caso a Lin Tong, hermano de la muchacha. Lin Tong hizo examinarla por su esposa Qiang Shi y confirmo la desgracia. Cuando Benyang volvio, lo prendio y lo llevo ante el magistrado.

El magistrado, irritado por aquel disfraz usado para violar la confianza de una familia, lo interrogo. Benyang insistio en que era mujer. Llamaron parteras; no hallaron cuerpo ordinario de mujer. El magistrado comprendio el artificio y ordeno una prueba humillante que lo desenmascaro. Furioso, dijo que aquel perverso habia manchado a muchas mujeres y no merecia gastar papel en una sentencia formal. Mando a los alguaciles golpearlo hasta matarlo. Asi se cumplio su juramento.




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