Palabras Dichas al Pasar

Episodio 21: Shi Sima se inquieta por el reino y Jia Wenwu dona riqueza para matar rebeldes

Se decia: ?que obra justa habia hecho Jia Wenwu? En verdad, era un corazon ardiente por el reino y por el pueblo. Aquel malvado Li Zicheng, en anos anteriores, habia invadido Fengyang: corto los arboles de los mausoleos, incendio los palacios del reposo ancestral, mato funcionarios, solto a culpables de la casa imperial y saqueo cuanto encontro. Aun no satisfecho, avanzo matando por los distritos junto al rio, con la vista puesta en Nanjing. Las tropas oficiales huian apenas oian su nombre; los viejos, los debiles y la gente comun llenaban fosos y barrancos, mientras hijos, hijas, sedas y riquezas eran cargados en carros y caballos. La crueldad de aquella matanza no soporta palabra.

Como Fengyang guardaba los mausoleos ancestrales, los ejercitos de todas partes, aunque aterrados, no podian dejar de intentar recuperarla, y acudieron refuerzos. Los bandidos errantes, cargados ya de mujeres y bagajes, no tuvieron ocio para atacar Nanjing. Ellos no buscaban tierras para gobernar; al saber que venian tropas, se llevaron mangas rojas y verdes, plata blanca y oro amarillo, y se fueron entre risas y tambores. Viendo que los lugares eran ricos y mal defendidos, iban y venian a gusto, perturbandolo todo a cada instante.

Antes de contar sus atrocidades, expliquemos de donde salio aquel bandido ciego, para que el lector conozca su origen y vea en que miseria quedo entonces la vida del pueblo. Escupamos todos sobre su nombre, siquiera para desahogar un poco el rencor de los que vivieron aquellos anos.

Su familia procedia del condado de Mizhi, prefectura de Yan'an, en Shaanxi. Su padre se llamaba Li Shouzhong. Siete u ocho generaciones antes hubo en la casa un antepasado muy rico, devoto de alimentar monjes y daoistas, que durante decadas no abandono las obras de caridad. Todos lo llamaban Li Shanyou, Li el Buen Amigo. Ya viejo, un dia llego a su casa un daoista andrajoso, de olor insoportable, a pedir comida. Li Shanyou no lo desprecio y lo recibio con alegria. Al terminar la comida, el daoista le dijo que conocia su constancia en el bien y que sus descendientes tendrian un hombre de gran rango. En montanas a mas de doscientas li, anadio, habia un sitio bendito donde podia enterrarse al morir; de alli saldria prosperidad.

Li Shanyou, encantado, invito al daoista a verlo. En el camino llegaron a una aldea llena de gente de apellido Li; al comparar genealogias, descubrieron que todos eran del mismo clan, aun dentro de los grados de luto, y Li Shanyou se alegro mas. Al dia siguiente el daoista marco la tumba. Ordeno levantar alrededor un gran circulo y poner dentro una tinaja de hierro llena de aceite para lampara: si la lampara de hierro no se apagaba, los Li prosperarian. Cuando Li Shanyou quiso premiarlo, el daoista dijo que solo recompensaba su vida de buenas obras, no buscaba pago, y se fue volando como con alas. Todos creyeron que era un inmortal. Li Shanyou regreso, conto el asunto a hijos y nietos, y les encargo una y otra vez que lo enterraran de aquel modo.

Mas de diez anos despues murio, y sus descendientes cumplieron la instruccion. Al saberse que era tierra propicia, otros parientes quisieron tomar parte de aquella fortuna y enterraron alrededor mas de diez tumbas. En tiempos de Li Shouzhong, este tenia un hermano mayor llamado Li Shouyi, treinta anos mayor que el, cuyo hijo Li Zida era incluso dos anos mayor que Shouzhong. De esa rama quedaria luego un nieto, Li Guo.

Li Shouzhong fue alguacil del condado. Era violento, cruel y habil; en cientos de li, ladrones grandes y pequenos lo tenian por patron, le pagaban cada ano y le enviaban plata cada mes. Pasaba de los treinta y aun no tenia esposa. Un fisonomista lo encontro un dia, se maravillo de su rostro y le dijo que la honra de sus rasgos no caeria sobre su propia vida, sino sobre un hijo futuro; pero debia acumular merito para que aquel hijo llegara a grandeza incomparable. La prediccion concordaba con la leyenda ancestral. Shouzhong, que tenia mas de dos mil taeles acumulados, dejo el empleo y pidio a una casamentera de apellido Lian que le buscara una esposa afortunada.

Por entonces habia una cortesana famosa de apellido Gou. Muerta su alcahueta, administraba ella misma su casa. Tenia mas de treinta anos y casi veinte de polvo y viento; habia probado ya todos los sabores de aquel oficio y pensaba retirarse. Un dia un monje extranjero fue a su casa. Despues de pasar la noche, le dijo que su estructura prometia un hijo noble, y que no debia desperdiciarse en el campo de placer: le convenia casarse con un hombre destinado a prosperar. Gou Shi, que ya queria rehacer su vida, pidio tambien casamentera; resulto ser la misma Lian. Al oir que las dos predicciones coincidaban, Li Shouzhong y Gou Shi se alegraron y celebraron la boda.

El narrador se burla de sus esfuerzos por engendrar un "hijo noble": noche tras noche buscaban la senal prometida, pero pasaron anos sin fruto. Shouzhong suspiro una noche que habia gastado incontables semillas nobles y no veia sombra de hijo noble. Gou Shi se rio y le respondio que, si cada intento fuera noble, su viejo campo habria recibido tantos titulos como una sala de funcionarios. Cuando Shouzhong llego a los cuarenta, ambos se purificaron y fueron al templo del Gran Emperador Jintian, en el monte Hua, a pedir descendencia. Esa noche sonaron juntos que el dios les entregaba una estrella Pojun vestida de amarillo rojizo. Gou Shi quedo encinta, y a los diez meses nacio Li Zicheng. Por el vestido amarillo del sueno, su padre le puso de pequeno Huanglai'er. Lo mimaron como tesoro, y ya a los siete u ocho anos era perezoso, pendenciero y dado a pelear en la calle.

Li Guo, nieto de Li Shouyi y un ano menor que Zicheng, crecio con el. Aunque eran tio y sobrino, se trataban como hermanos. Cuando Shouzhong intento enviarlos a estudiar, huyeron, y el padre, casi muerto de susto, no volvio a mencionar los libros. A los quince o dieciseis, ambos gustaban de burdeles y juego. Zicheng, malcriado hasta el extremo, recibia cuanto pidiera si estaba en manos de su padre darselo. De ahi que se lo llamara Li Chuangzi, "Li el que irrumpe"; Li Guo, mas astuto y brutal, recibio el sobrenombre de Yi Zhi Hu, "Un Tigre".




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