Palabras Dichas al Pasar

Episodio 24 — Los valientes se retiran, Zhong Sheng desaparece

Ruan Dacheng, llamado Yuanhai, había servido a Wei Zhongxian y perseguido a los hombres de Donglin. Tras años escondido, Ma Shiying lo recomendó como experto militar y el emperador Hongguang lo nombró ministro de Guerra para la defensa del Yangzi. Apenas recobró poder, mostró una arrogancia mayor que antes. Llegó tarde y vestido de rojo bajo el luto blanco a la ceremonia por Chongzhen, y convirtió el duelo en amenaza contra sus antiguos enemigos.

En Jiangbei, Mu Yi, Lin Zhong, Shang Zhi, Guo Shou, Bao Xin y los oficiales de las milicias acudieron a presentarse. Como no llevaban regalos, Ruan los acusó de inventar sus victorias y amenazó con procesarlos. Ellos comprendieron que buscaba soborno. Habían tomado las armas para defender sus hogares, no para enriquecerse; ni siquiera teniendo plata se la entregarían a un corrupto. Matarlo podía parecer rebelión, y conservar el cargo los dejaría a su merced. Por eso enviaron memorial a Shi Gong y renunciaron por enfermedad.

Los ministerios, deseosos de vender las vacantes, aceptaron de inmediato. Shi Gong lamentó haber perdido la defensa del río y convocó a los antiguos jefes. Mu Yi y Lin Zhong volvieron por gratitud hacia él; Shang Zhi y Guo Shou se retiraron. Cuando Yangzhou cayó, Shi Gong murió con la ciudad, y Mu Yi y Lin Zhong lo siguieron. Guo Shou y su esposa también dieron la vida en la lucha. Así se dispersaron hombres capaces mientras los indignos ocupaban la corte.

Los tres mil voluntarios, al saber que sus jefes se habían retirado, devolvieron armaduras y armas y volvieron al campo. Ruan perdió a la vez la defensa y el dinero que esperaba obtener de los puestos. Desde entonces vendió cargos a cualquiera que pagase. Ma Shiying, avergonzado incluso él por los candidatos ancianos, ciegos o incapacitados que llegaban a examen, ordenó que al menos parecieran aptos para presentarse. La sátira del narrador no se dirige a la debilidad física, sino a un Estado que había convertido el mando militar en mercancía.

La casa de Ruan reflejaba el mismo desorden. Mao Shi, al saber que Gou Xiong había muerto, lloró al antiguo amante. Pang Zhouli, administrador favorito de Ruan, aprovechó el secreto para engañarla y convertirse en su nuevo cómplice. La relación se sostuvo por deseo, chantaje tácito y regalos procedentes de la fortuna corrupta de Ruan. El texto insiste en esa degradación doméstica para acusar, por vía indirecta, la degradación pública del ministro.

Ruan aceptó tres mil taeles de Tie Hua y lo nombró comandante con sello del Changhe Wei. También premió a Ying Yang, antiguo actor ligado a su casa, con un puesto en Gui'an. Sin embargo, Ying Yang e Yin Shi sorprendieron al narrador: ya mayores, resolvieron abandonar sus antiguas faltas, tratar con bondad a sus subordinados y recordar siempre su origen humilde.

Yin Shi rescató por doce taeles a Hailiu, una criada a quien Dong Shi atormentaba por celos. Cuando la joven se recuperó, Yin Shi la entregó como concubina a Ying Yang. Hailiu concibió gemelos, Ying Shaozhi y Ying Xuzhi. Después de dos años de gobierno moderado, Ying Yang renunció voluntariamente: tenía hijos, honor suficiente y ninguna razón para codiciar ascensos. Regresó a su tierra y educó a los muchachos en los libros, no en el teatro. El relato toma aquella reforma imperfecta como prueba de que una intención buena aún puede cambiar una vida.

Entretanto, Zhu Sikuan ideó apartar a Tie Hua para reunirse con Huo Shi, esposa de su amigo. Lo convenció de comprar un cargo por mediación de Huang Jinju. Huo Shi despidió a casi todos los sirvientes para que acompañaran a su marido y exigió que Zhu regresara pronto a cuidar la casa. Tie Hua obtuvo el puesto del Changhe Wei; Zhu volvió y los amantes convirtieron la ausencia del esposo en libertad.

La pasión, que el narrador había hecho nacer con ellos al comienzo de la obra, terminó también con ellos. Durante una noche de invierno, el exceso y la embriaguez causaron la muerte de Huo Shi. Zhu huyó aterrorizado, enfermó por frío y agotamiento, y murió tres días después bajo un tratamiento desesperado. Tie Hua abandonó el cargo y volvió demasiado tarde. Hao Shi, viuda de Zhu, murió poco después por otro exceso solitario. Zhu Mei empleó parte de la herencia en comprar para sí un puesto de la Guardia Imperial. La corrupción siguió alimentándose incluso del luto.

La venalidad de Ruan recibió una prueba todavía más grave. Ai Jin y Neng Shi, dueños de una posada, habían asesinado años atrás a dos viajeros para robarles. Después nacieron los gemelos Ai Bao y Ai Fu. Malcriados, jugadores y violentos, acabaron matando a su padre cuando este los sorprendió con su joven madrastra, Zailai Jie. Dilapidaron la fortuna, Zailai Jie murió tras intentar ocultar un embarazo y los hermanos se unieron a Li Zicheng.

Tras la derrota de Li, Ai Bao y Ai Fu llegaron a Nanjing con plata, joyas y credenciales rebeldes. Pagaron a Ruan y Ma Shiying, que los hicieron oficiales del campamento de la capital. Meng De, un criado forzado a servirlos, denunció el plan ante Yue Gong. Un registro halló las credenciales destinadas a reclutar cómplices. Los hermanos confesaron y fueron ejecutados con sus seguidores.

Yue Gong pidió entonces castigo para los ministros que habían vendido mando militar a agentes enemigos. Hongguang protegió a sus favoritos y hasta negó recompensa a Meng De. Yue Gong, indignado porque mérito y culpa ya no significaban nada, enfermó y murió poco después. Zhong Sheng no se atrevió a visitar públicamente su funeral, pero levantó un altar en el camino y lloró a su antiguo maestro. Huan E, Jia Wenwu y Tong Zida ayudaron a la familia sin fortuna; Bao Xin acudió a guardar duelo por quien lo había reconocido.

Las noticias empeoraban. Xu Dingguo, resentido contra Gao Jie, fingió reconciliación, lo invitó a un banquete y lo asesinó con sus trescientos hombres. La esposa de Gao respondió con una matanza que arruinó la región, y Shi Gong abandonó la esperanza de recuperar el norte. Ma Shiying negó al príncipe heredero que había llegado del mar y retiró las defensas del Yangzi para contener a Zuo Liangyu. La corte elegía enemistades privadas mientras el peligro verdadero avanzaba.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.