Palabras nunca dichas

El último suspiro

Cada día siento que un pedazo de mi alma muere. Y si muero de verdad, ¿qué pasará de mí, de mis recuerdos, de mis llantos, mis risas, de mis sueños? ¿Acaso no se cumplirán?
Cada cierto tiempo me siento así. Siento la muerte cerca mío, a mis espaldas, en mi camino, pero ¿me pasa por miedo o por qué?

Hay días que solo quiero dormir y vivir en una fantasía sin dolor ni sufrimiento, pero sé que no podré soportarlo. Amo los dramas de la vida, amo cada desgracia, cada agonía; eso me hace sentirme viva, hace que quiera salir de eso para luego aprender algo nuevo. Es raro si te pones a pensar, pero ¿a quién no le gusta algo de emoción en este destino que todos nosotros compartimos?

Según Martín, no tenemos un propósito grande, solo uno: conocer a Dios y caminar a su lado, tomarlo de las manos y ser felices con Él, aceptar su regalo y vivir en su gracia eterna. Pero ¿por qué solo hacemos eso? ¿Acaso solo quiere amarnos o solo quiere sentirse amado? ¿Por qué creó a seres perversos como nosotros para estar con Él? ¿Acaso el amor es lo que lo impulsa a crearnos o el egoísmo? Aunque dicen que Dios no tiene emociones, solo es neutro, yo quiero creer que sí siente, que sí le duele cuando pecamos y luego oramos por algún beneficio nuestro. A mí me dolería que solo me utilizaran para eso. Y yo también fui esa clase de pecadora, porque para mí eso es un pecado: lastimar el corazón de quien te salvó es algo tan duro que no siempre uno se pone a pensar en eso.

En fin, quiero vivir, pero me siento cada día más cerca de la muerte. Moriría feliz teniendo una hemorragia o una muerte dormida, algo que me lleve rápido al Señor. Aunque sea una pecadora, creo en Él y en lo que pueda hacer.

Si llego a morir, quiero que alguien escriba todo lo que mi corazón guardó en lo más profundo. Quiero que la gente sepa que no está sola, que los dolores de la vida uno tiene que comunicarlos. Tal vez sea complicado, pero es algo hermoso ver cómo están dispuestos a leer esta “obra”. Más que obra, mi testamento: demostrar que el ser humano puede sentir más que las palabras, más de lo que uno se imagina. Aún queda mucho por delante, pero vive, ¿y por qué? Porque la vida va y viene, los recuerdos también, las emociones pasan y los momentos siempre quedan en la cabeza. Viví por algo nuevo y viví por eso que ya viviste. Agradecé y llorá por todo y por nada. Somos humanos, y también amamos, también sentimos y también lloramos.

(Si muero, busquen un cuaderno color verde agua que diga “good vibes”, y también lo que está en mi IG. No importa qué diga, solo háganlo por mí. Si llego a morir, ese será el final de mi historia y el comienzo de otra).

No te quedes sola o solo sintiendo eso, porque sí es importante que alguien real te escuche también (una amiga, un familiar o incluso un adulto de confianza). Si en algún momento esos pensamientos se hacen más fuertes, por favor buscá ayuda inmediata en tu entorno. Tu vida vale mucho más de lo que sentís ahora mismo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.