Tú no lo sabes, pero hice muchas cosas por ti. Sacrifiqué tantas cosas que, en un momento dado, me quedé sin nada, y tú no lo sabes.
Nunca te dije que cuando actuabas, cantabas, bailabas o tocabas tu instrumento, yo te miraba de lejos con asombro. No sé si era admiración, pero siempre estuve ahí. Era felicidad genuina, en realidad. Era feliz con tu sombra, pero cuando de verdad te tuve, te dejé.
Una de las razones es porque te conocí de verdad: la realidad de tus palabras, tu asquerosa realidad. Antes pensaba que tú me extrañabas en algún momento de tu día, pero ya no lo creo. Me tuviste por mucho tiempo y, de igual manera, me dejaste ir de la manera más fácil de todas. Pero aun así me buscas. Ya no me pregunto el porqué; hace mucho tiempo dejé de preguntármelo. Esa ilusión murió.
Veo cómo ellas te buscan y no saben lo podrido que estás en el corazón. Eres un asco.
~~~
Y yo no podría odiarte porque contigo viví de todo, pero sufrí el doble. No me arrepiento de nada, pero al mismo tiempo de todo. Pasé hermosos momentos, pero también los peores momentos que pude vivir en mi vida. ¿Será que lo sabes o lo quieres ignorar?
Eras alguien paciente, pero por tu bien, no por el mío. Siempre fue por ti y para ti.
Sinceramente, de ti no tengo mucho que hablar porque ya me decepcioné. Ya te conocí, ya te escuché, escuché tu verdad y no pensé que fueras capaz de decir esas cosas de mí, de mi familia y de mis amigos. Yo nunca hablé de ti de esa manera. Sin importar lo que pasara, siempre respeté tu casa, tu familia y a tus amigos. Sin importar cuántas personas vinieran a insultarme, siempre me callé.
Sabes muy bien que yo estaba mal, muy mal, pero a ese nivel jamás llegué. Y eso siempre nos diferenciará: tú sí me lastimaste, pero a mí tú sí me importaste.
Editado: 14.06.2026