Todo esto nació con un propósito: que quien leyera esta historia pudiera encontrarse en mis pocas palabras, esas que alguna vez salieron directamente del corazón.
Pero yo también tengo una historia.
Y fue mi historia la que me llevó a crear esta.
Aún recuerdo aquel día.
Y pensar que ya casi han pasado dos años desde entonces.
Recuerdo cuando mi madre me preguntó quién era ese muchacho. Una pregunta tan sencilla, pero que terminó cambiando tantas cosas dentro de mí.
Después de eso, quedé perdida.
No sabía por dónde comenzar a reconstruir mi vida, ni cómo aceptar que aquellos ocho meses con esa persona me habían cambiado tanto.
Durante mucho tiempo quise saber quién había sido la persona que le habló de él a mi madre. Busqué respuestas, imaginé posibilidades, culpé a personas que quizá nunca tuvieron nada que ver.
Nunca lo supe.
Hasta hoy.
Hoy esa misma persona me lo confirmó.
Y no sé qué duele más: saber la verdad o pensar en todo lo que pudo haber sido diferente si aquel momento nunca hubiera sucedido.
Me da tristeza.
Me da rabia.
Me da enojo.
Porque cambié.
Tanto, que hay días en los que me miro y ya no sé quién soy.
Tengo miedo de las personas, de lo que puedan hacer, de lo que puedan decir… y, algunas veces, hasta de mí misma.
A veces siento que soy una molestia para algunos y algo peor para otros.
Y mientras tanto, quedaron las noches sin dormir, los días en los que no encontraba fuerzas para hacer nada y las lágrimas que parecían no tener un último capítulo.
Todo eso quedó guardado en mí.
Y ahora aparecés vos otra vez, con la facilidad de quien nunca tuvo que cargar con las consecuencias de lo que hizo.
Vos, la persona que sin pensarlo terminó formando parte de uno de los capítulos que más me costó vivir.
Y todavía me pregunto:
¿Por qué quisiste hacerme eso?
¿Qué fue lo que yo te hice para merecerlo?
Quizás algún día encuentre una respuesta.
Quizás nunca la encuentre.
Pero hoy entiendo que algunas historias no terminan porque todo esté resuelto.
A veces terminan simplemente porque ya no queda nada más que decir.
Mi karma.
Quizás todavía le debo algo a la vida.
Pero esta vez,
punto final.
Editado: 17.08.2026