Panteón: Atlas 2

Mi Caelum:

Hoy…
me di cuenta de que me hiciste distinto.
Ya no hay melancolía ni prosas tristes.

Solo disfruto la madrugada
mientras te pienso
y espero tu despertar.

Arropándome en tus brazos
y acunándome con tus ronquidos.

E incluso estando dormida,
logras volverme de papel,
como si escribieras un idilio perfecto
mientras sueñas
y haces arte con tus mimos.

Y ojalá poder tatuarlo.

No tu nombre,
ni tus ojos,
tampoco tu inicial.

Quisiera pintarme lo que me haces sentir.

Eso que hunde mi ego
para que mi arrogancia descanse
en la tumba de tu tacto.

Y mientras disfruto el silencio brindado por la alborada,
entre la oscuridad puedo ver los rastros de tu olor,
que me busca
para seguir siendo mi perfume.

Hipnotizando todo mi interior.

Y viéndote de reojo,
logro apreciar tu aura en la habitación.
Lo que un día fue el páramo de mi silencio,
lo invades con un centenar de luciérnagas.

El murmullo de tu aliento aparta la bruma
Formada por el humo de mis antiguos vicios,
Unos que apartaste
a la par que deformas un mundo que me olvidó.

Y tu magia es la portadora de mi brillo:
mi lámpara
y también mi Lucifer,
ascendiendo con tu farol
y alas de papel
para acelerar el amanecer.

Tu hechizo traduce mis textos
en el arte que te pertenece,
en la lengua de tu baile
y el verso de tus ojos.

Con un toque rítmico
para que bailes a su compás.
De ese modo logras mostrarle a Euterpe
Y a todas esas que creí mis musas,
que también puedo amar y componer.

Y a la Aurora,
que ya no me basta mirar por la ventana,
porque mi paisaje
está en la almohada izquierda.

Ahora solo debo esperar
a que tus párpados abran el telón.



#1645 en Otros
#310 en Relatos cortos

En el texto hay: monologos, poesía., poesia breve

Editado: 28.05.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.