Papá es el enemigo

Capítulo 4: Odio

Valery

Puedo escuchar la música que está bastante alta, aun así, siento más alto el sonido que hace mi corazón al latir tan fuerte, ella está aquí y aunque no debería algo dentro de mí se mueve porque significa que después de tantos años ellos siguen juntos. Siento un horrible nudo en mi estómago y entro a mi habitación, ahí están mis pequeños ya acostados sobre la cama y rápido voy hacia ellos.

—Lo que hicieron hoy no estuvo bien —los regaño tomando asiento —van a buscarme un problema aquí en esta casa.

—Sabes que le odiamos mamá —tenso mi mandíbula con las palabras de Matt.

—Pequeño no pueden odiarle

—¿Por qué no? —cuestiona Ethan y mi corazón se encoge sin poder decirles la verdad, no pueden odiar a su padre, respiro hondo y abro la boca.

—Porque no le conocen

—Te trata mal —no hay forma de rebatir la conclusión que hace mi pequeño y bufo.

—Solo estaremos aquí muy poco tiempo —les sonrío —la cirugía del señor O’Connor será en pocos días y él volverá a ver, estoy segura de eso y nos iremos a nuestra casa, la cual vamos a poner muy bonita y compraremos muchos juguetes, esos que siempre han querido —ellos se miran entre sí —les prometo que solo son pocos días, pero por favor —siento mi reloj vibrar —necesito que actúen a mi favor, no hagan más daño a Aaron —asienten aunque no felices.

—Está bien mami —sonrío y los abrazo a ambos para luego salir de la habitación porque aunque no quiero verlos, menos a ella, debo atenderlos y solo espero que ella no le diga a Aaron la verdad.

Sirvo la bebida en los vasos con toda la lentitud que puedo y luego tomo la bandeja en mis manos, al voltear la veo a ella en la puerta que alza una ceja y tenso mi mandíbula.

—Quien diría que después de tanto tiempo te iba a encontrar justo aquí —comenta acercándose a mí.

—El mundo es pequeño —ella sonríe.

—¿Luna? ¿En serio? —su mirada me recorre —por Dios Valery, que bajo has caído —ríe —estás trabajando para Aaron —su sonrisa continúa adornando su rostro —eso sí que es caer bajo.

—Charlotte no quiero problemas —me apresuro a decir —sí, estoy trabajando aquí porque así lo necesito y no, Aaron no sabe que soy yo —ella sigue mirando mis ojos.

—¿Crees que soy idiota? —frunzo el ceño

—Charlotte

—Sé lo que quieres —ella da un manotazo y tumba la bandeja con las bebidas, luego da un paso hacia mí —hace años te dejé claro que salieras de la vida de Aaron, que él estaba conmigo y míranos aquí luego de tantos años —bufa —sigo con él Valery, ¿sabes por qué? Porque aunque Aaron juega con muchas como hizo contigo —ríe —siempre vuelve a mí —se señala con orgullo.

—No te preocupes —hablo sin apartar la mirada como antes hacía —no estoy aquí porque quiera quitarte a Aaron —río con eso —hay cosas que cuando se dejan atrás no se recogen Charlotte porque la basura es mejor tenerla lejos y no pretendo ser como tú y decir con orgullo que tiene a alguien, alguien que por juego o no siempre busca a otra, no caigo tan bajo —ella levanta su mano para darme una bofetada, pero sujeto esta —cuidado, no soy la misma de antes —la empujo alejándola de mí y tensa su mandíbula mirándome con rabia.

—¿Sucede algo? —la voz de Aaron me hace mirar hacia la puerta — escuché voces…

—A tu empleada se le cayeron las bebidas —bufa Charlotte sin dejar de mirarme —deberías despedirla Aaron, no sirve para nada —aprieto mis labios.

—Tienes dos minutos para llevarnos lo que pedí —habla Aaron a mí —vamos Charlotte —ella toma su brazo y sale de la cocina, yo respiro hondo pasando las manos por mi rostro y muchos recuerdos llegan a mi mente, recuerdos nada buenos.

Flashback:

¿Quién puede resistirse al chico más guapo de la escuela? Yo lo hice durante semanas, pero cada detalle, cada palabra, cada acción suya me llevó a cometer la locura más bonita de mi vida hace un mes, aunque, luego de eso muy poco nos hemos visto, aunque lo entiendo, él intenta ganar cada partido y debe entrenar mucho para ello, incluso ha tenido que viajar a otras ciudades y yo, bueno, he tenido unos días malos, unos que me han hecho alejarme, pero luego de descubrir la razón de eso ahora estoy aquí. Me detengo en la puerta de su casa y respiro hondo, luego toco con cuidado esta y espero hasta que la puerta se abre, pero mi sonrisa disminuye un poco.

—Valery —la chica frente a mí saborea cada letra de mi nombre —¿qué haces aquí?

—Busco a Aaron —hablo queriendo sonar firme —necesito hablar con él —sus cejas se alzan.

—Aaron no tiene nada que hablar contigo —sonríe y suspiro.

—Charlotte lamento todo pero Aaron y yo

—¿Aaron y tú? —ella ríe —por favor Valery, esa frase no —bufa con pesar —sé de sobra que Aaron hace un mes estuvo contigo —aprieto el bolso que traigo —¿qué pensabas? Aaron y yo lo compartimos todo, por eso somos novios.

—Eso no es lo que él dice —su rostro enrojece

—¿Y qué te dice que sus mensajes hacia ti sean tan cortantes luego de estar contigo? ¿O que solo hable segundos contigo en la escuela para luego alejarse? ¿Qué te dice Valery que prefiera viajar durante días a otra ciudad para no verte a ti y que luego te diga que no tenía señal móvil? —ella ríe y es que todo lo que dice es cierto —que te dice que yo sepa que te llevó a ese apartamento que tiene en ese enorme edificio de su padre, que te haya dicho que eras la primera chica que llevaba ahí y que claro —sonríe —sé que adornó con muchas rosas la habitación —un nudo se forma en mi garganta.

—Necesito hablar con Aaron —ella respira hondo

—Ven, haz silencio y sígueme y sabrás la verdad así dejarás de ser tan patética y dar tanta pena —ella toma mi mano y me hace entrar, la sigo hasta una habitación y luego me dice que haga silencio y que espere, entonces ella es quien entra dejando la puerta entreabierta, puedo escuchar las voces de los amigos de Aaron e incluso la suya.




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