Valery
Él tiene dudas, sospecha de todo y sé que las mentiras nunca duran lo suficiente. Nunca debí firmar el dichoso contrato, pero cómo iba a imaginar que justo me tocaría trabajar para Aaron. Acabo lo que tenía que hacer y observo la cocina, al fin está limpia y miro mi reloj, no sé donde está Aarón ahora y es que en todo el día luego de la patada que le propiné ambos hemos estado en silencio, he hecho lo que ha pedido, pero solo hemos intercambiado las palabras necesarias, algo que agradezco así como también agradezco que Charlotte no le haya dicho nada.
—¿Vas a salir mamá? —cuestiona mi pequeño Matt y miro a este que me observa mientras recojo mi cabello.
—Solo saldré fuera de la casa, debo hablar con alguien —se miran entre sí —y ustedes van a quedarse aquí —los señalo —pero no harán nada, ni siquiera saldrán de la habitación, ¿queda claro?
—¿Y por qué no podemos ir contigo? —cuestiona Ethan y niego.
—Porque no —sé que mi respuesta no les agrada, pero voy hacia la puerta —si obedecen por esta vez mañana les prometo que van a comer lo que me pidan —los miro —¿tenemos un trato? —suspiran.
—No te preocupes mami, no nos moveremos de aquí —sonríe Matt y achico mis ojos, pero un mensaje llega a mi teléfono y sé que no tengo mucho tiempo por lo que rápido salgo de la habitación deseando no ver a Aaron por ningún lado y feliz de no hacerlo salgo de la casa y me dirijo hacia la entrada de la propiedad, una vez que salgo veo el auto a unos metros y voy hacia este, con dudas y algo de miedo entro al auto.
—No entiendo aún por qué trabajas aquí —dice el hombre que me esperaba dentro —y mucho menos entiendo por qué no puedes verme dentro.
—Tampoco voy a explicar mis razones —digo y él mira mis ojos —Así que sé rápido Joel y dime por qué querías hablar conmigo —su mandíbula se tensa.
—Han pasado años —deja de mirarme —muchos años Valery —parece triste y sí, se nota que han pasado años, él está más desgastado —ya ni siquiera me dices papá —aprieto mis dientes.
—Dejaste de serlo hace años —se tensa —sé rápido, estoy en esta casa por trabajo.
—Deja de trabajar —mira mis ojos —estoy dispuesto a olvidar el pasado hija —pero yo no —para que vuelvas a la casa, a ser parte de la familia y también puedes trabajar en la empresa, haciendo lo que quieras —sonrío con sus palabras sin dejar de mirar sus ojos.
—¿Por qué estás aquí? —inquiero y él mira sus manos.
—Estoy arrepentido por todo y
—Quiero la verdad, no me trago eso, las personas no cambian —suelto sin dejarlo hablar —dime la razón de que quisieras verme o me bajaré ahora de tu lujoso auto —pasa las manos por su rostro y suspira.
—Tu madre te echa de menos.
—Lo sé —me mira —pero que estés tú aquí no tiene nada que ver con eso, ¿verdad? —él sigue mirando mis ojos.
—Me he propuesto para gobernador —al fin suelta la verdad —las elecciones son en unos meses y estoy en plena campaña, pero cuando comiencen a investigar mi vida van a hacer preguntas y van a preguntar por mi hija menor obviamente así que —se calla y acaba de mostrarme justo al padre que conozco.
—Así que necesitas tener la familia perfecta —no dice nada, pero asiente —no será posible señor —abro la puerta del auto —no voy a ayudarte a tener lo que quieres —sonrío molesta y entonces bajo.
—Puedo hacer que pierdas a tus hijos Valery —sus palabras detienen todos mis movimientos —me conoces, sabes de lo que soy capaz y puedo quitártelos porque ni siquiera tendrás dinero para un buen abogado mientras yo tengo a un bufete completo a mi disposición —siento mis ojos llenarse de lágrimas.
—Ni siquiera has querido conocer a tus nietos —mascullo mirándole —vete al infierno.
—Cometes un error —son sus palabras, pero lanzo con fuerza la puerta y voy hacia la casa sintiendo dolor, sí, él es mi padre y sabía que nunca iba a cambiar porque hay personas que nunca cambian y para recordar siempre eso el pasado llega a mi mente.
Flashback
Mentir dejó de ser posible cuando todos en casa comenzaron a notar los síntomas de mi embarazo, además, al ser un embarazo doble, mi vientre ya comenzaba a notarse, había dejado de ir a la escuela fingiendo enfermedad, pero ya no pude mentir más y es que las mentiras tienen patas cortas y acabo de comprender eso, ¿lo peor? No tengo a nadie de mi lado y no sabía que un error, podía pagarse tan caro.
—¡Eres una vergüenza! —el grito de mi padre me hace encogerme en mi silla mientras las lágrimas siguen saliendo de mis ojos y mantengo una mano en mi mejilla, esa que aún arde y duele por el golpe que acaba de darme —jamás pensé que me pasaría esto, ¿en qué fallé? —habla dolido.
—Al parecer fuimos muy débiles contigo —suelta mi madre que está sentada frente a mí y mi padre continúa caminando de un lado al otro.
—Se los dije —mi hermana habla —no deberían darle tanta libertad a mi hermana —sé que ella no está riendo por papá, fue quien descubrió que estaba mintiendo y no dudó un segundo en decirle a todos —aunque la pregunta es —ella suspira —¿qué pasara cuando todos sepan? Ya imagino el escándalo —bufa.
—No habrá escándalo —farfulla mi padre deteniendo sus pasos —soy un político respetado y tengo la familia perfecta —miro el suelo, eso ni siquiera él se lo cree, nunca fue un buen padre, no lo es quien enseña a base de golpes y quien maltrata diariamente a su esposa y además de eso le es infiel.
—¿Qué haremos? —mi madre lloriquea.
—Debe abortar —rápido levanto la mirada cuando lo escucho y niego con frenesí.
—No lo haré —me pongo de pie y ellos me miran —no voy a
—Harás lo que yo quiera muchacha —papá viene hacia mí, pero mi madre también y sujeta su mano, él la mira con rabia y ella le suelta, sé que jamás se pondrá en contra de mi padre y en parte es por miedo.
—Podría ser peligroso Joel y el escándalo sería peor —dice mirando a papá y este asiente con lentitud, luego mira mis ojos.