Papá es el enemigo

Capítulo 7: Loco

Aaron

Incómodo me muevo en la cama y es que siento demasiada calor, bufo sin conocer las razones y entonces tomo asiento, busco en mi mesita de noche el agua que siempre tengo ahí, pero no está y eso hace que mi ceño se frunza. Camino hacia la cocina con pasos lentos, tengo sed, pero me niego a llamarla a esta hora para que me atienda, pensará que soy un inútil y no quiero eso, me detengo en la puerta de la cocina y respiro hondo, mi buena memoria me ha ayudado siempre a saber en donde queda cada cosa, no entiendo por qué debo tener a alguien para que cuide de mí, pero en fin, voy directo hacia donde sé que está el agua, una vez ahí, pongo con cuidado mi bastón a mi lado y

—¿Dónde está el agua? —susurro moviendo mi mano como estúpido y maldigo en voz alta, la han cambiado de lugar, llevo mi mano hasta donde dejé el bastón, pero —¿qué demonios? —doy varios pasos, no encuentro este y me detengo de golpe cuando escucho unas risitas —¿Quién está ahí? —hablo sin miedo moviéndome hacia todos lados —Quien —el golpe en mi pierna me lanza al suelo y vuelvo a escuchar risas, ¿qué demonios está pasando? Siento el ruido de pasos y ahora odio no ver nada —¡Maldita sea! —vocifero volviéndome loco —voy a acabar con quien esté aquí —me pongo de pie y doy solo un paso cuando resbalo con algo que me hace caer al suelo sentado y ya esto es lo último, vuelvo a escuchar risas y luego pasos.

—¿Señor? —la voz de mi niñera me hace apretar los dientes —¿qué hace en el suelo? —ella se acerca a mí con su estúpida pregunta.

—¿Qué cree que hago? ¿Yoga? —bufo — resbalé, había alguien aquí —digo y me suelto con furia cuando intenta levantarme —había alguien, yo

—Señor no hay nadie —su voz no me convence —la cocina

—Me caí, resbalé con algo y

—Con aceite señor, al parecer hizo caer este al suelo y —niego frenético.

—Me golpearon —inquiero frunciendo el ceño —me llevaron mi bastón

—Está a su lado señor —toco el suelo y si, ahí está, pero niego —tal parece que derramó el aceite sin querer, luego tumbó su bastón y se golpeó con él y luego cayó —sigo negando

—¡No estoy loco, mujer! —mascullo moviendo mi cabeza hacia donde está ella.

—Pero está ciego señor —sus palabras me hacen apretar mis puños y más por el hecho de que siempre diga señor cuando le he dicho mil veces mi nombre, en esta casa hay alguien más, nadie quita eso de mi cabeza, lo siento así como siento que a ella la conozco aunque lo niegue.

En un silencio incómodo camino hacia mi habitación mientras ella viene conmigo y juntos entramos, una vez ahí me detengo, ya aquí no hace el calor que hacía, han regulado eso, cosa que me indica que no me estoy volviendo loco imaginando cosas y tomo asiento en mi cama.

—Ya sé por qué no te vas —digo escuchando sus pasos —porqué no renuncias —suspiro.

—¿Y acaso no lo sabía? —bajo la cabeza.

—Su contrato se lo impide —río —bien pensado lo de mis padres.

—Puede despedirme —dice y niego —¿por qué no? —aprieto mis dientes.

—Porque no quiero —suelto sin mucho ánimo aunque parte de la frase se queda conmigo, no quiero quedarme solo.

—Duerma bien Aaron y llame si necesita ayuda —respiro hondo y entonces vuelvo a acostarme cuando siento la puerta, no estoy loco, algo sucede en mi casa, sentí esos pasos, esas risas, paso con furia las manos por mi cabeza sabiendo que ya no podré dormir bien.

—Te veo bien Aaron —levanto la cabeza cuando escucho la voz de mi hermano y sonrío permaneciendo al lado de la piscina —aunque no deberías estar tan cerca del agua.

—No te preocupes, se justo hasta donde llegar —él se acerca. —Pensé que estabas viajando Colin —suspira.

—Necesito pedirte un favor Aaron —río con eso sabiendo lo que viene mientras sigo de pie pensando en lo de anoche.

—Dinero —bufo —es por lo único que vienes aquí Colin.

—Esta vez te devolveré cada centavo, lo juro —comenta y suspiro —hermano es para un negocio, saldrá bien y

—Olvídalo —soy rápido en hablar y el silencio es incómodo.

—Aaron

—¿Cuántas veces has venido con el mismo cuento Colin? —cuestiono cansado —la misma historia de si esto o aquello y te he dado dinero en vano, no más, no se para qué lo quieres pero no más.

—Soy tu hermano.

—Medio hermano —le recuerdo —el hijo de papá con una ramera que

—No hables así de mi madre —gruñe y lo siento bien cerca de mí.

—¿Acaso estoy mintiendo? —la tensión ahora puede cortarse.

—Señor traje su café y —la voz de mi empleada hace que Colin se separe de mí y luego siento la bandeja caer, maldita inútil.

—¿Qué hiciste? —bufo —maldita sea que no puedes hacer nada bien —farfullo —recoge todo y limpia bien —ordeno.

—¿Es tu empleada? —habla Colin.

—Luna se llama —suelto y entonces el silencio de ella me parece incómodo así como que tirara la bandeja con el café.

—Luna —mi hermano saborea el nombre —bonito nombre —juraría que ahora sonríe —es un placer conocerla Luna, soy Colin —me tenso un poco, ¿está coqueteando con mi empleada?

—Colin si quieres dinero sígueme —hablo rápido echando a andar, pero escucho su voz aunque no me habla a mí, sino a ella y como me he alejado no puedo escuchar nada —¡Colin! —grito su nombre con rabia queriendo que se aleje de ella.

—¿En serio me vas a prestar dinero? —comienzo a andar de nuevo —Aaron

—Si y última vez —digo furioso —no lo haré más —sigo caminando —¿qué hablabas con mi empleada? —él ríe por lo bajo.

—La invitaba a salir —me detengo de golpe cuando lo escucho.

—No la conoces —afirmo aunque eso no me queda claro.

—Aaron las personas tienen citas para conocerse —ríe y aprieto mis puños.

—¿Qué te dijo? —cuestiono con el corazón agitado del mal genio que siento.

—Que sí —habla sonriendo y eso no me lo creo —aceptó una cita para hoy en la noche —añade y siento sus pasos alejarse de mi mientras aprieto con fuerza mis dientes, maldita sea, ¿quién es tan estúpido de salir con Colin y menos si no le conoces?




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