Valery
Me muevo de un lado al otro del pasillo moviendo mis manos con desespero, esta vez, mis hijos se pasaron y no entiendo sus razones, yo tengo motivos de sobra para odiar a Aaron pero ellos no. Paso las manos por mi rostro porque pudo pasar lo peor y no hablo de que Aaron descubriera a los gemelos, oh no, este pudo ahogarse en esa piscina y menos mal que los niños reaccionaron rápido y me buscaron pidiendo ayuda. Detengo mis movimientos cuando la puerta de la habitación se abre y sale su hermana.
—Deberías cambiarte o vas a enfermar —dice señalándome y es que sigo mojada.
—¿Aaron está bien?
—Físicamente, muy bien, tan arrogante e insoportable como siempre —sonríe —ahora, mentalmente un poco desequilibrado —ella se acerca a mí —jura que hay alguien más además de usted en esta casa —me estudia con su mirada.
—Está loco —suelto sin saber que más decir y ella sonríe.
—Suerte con mi hermano, vas a necesitarla porque está de muy mal humor —la chica pasa por mi lado y luego de respirar hondo varias veces entonces entro a la habitación encontrando a Aaron sentado en su cama.
—Mi hermana me ha dado una buena noticia —dice cuando me acerco —acaba de decirme que en una semana será mi cirugía —sonríe —quizás pueda ver y entonces usted será libre, solo una semana más Luna así que no siga atentando contra mi vida —aprieto mis dientes.
—Señor yo no
—Todos dicen que estoy loco, pero siento cosas y voy a descubrir qué son —él se pone de pie —y todo empezó cuando llegaste.
—¿Cree en fantasmas? —cuestiono cuando se detiene bastante cerca de mí —quizás
—Por Dios basta —bufa —busque una mejor explicación porque en esta vida solo a los vivos hay que temerles —trago en seco —¿entiende lo que quiero decir? —sigo mirándole.
—Una semana —su ceño se frunce —rezaré para que pase muy rápido —agrego viendo como tensa su mandíbula.
—Mi casa parece embrujada así que rece también por eso —él se da la vuelta y vuelve a su cama. —Descubriré lo que pasa —susurra y entonces voy hacia la puerta —espere —ruedo los ojos cuando me habla —según mi hermano dice que usted aceptó cenar con él —me tenso, ya había olvidado eso por completo.
—Así es señor —su rostro se contrae.—esta noche.
—No podrá ser, usted trabaja para mí y debe de estar todo el tiempo a mi disposición.
—Señor
—Así que si quiere cenar con mi hermano tendrá que hacerlo en esta casa sin irse lejos —suelta como si nada —pero ya le digo, Colin no es su tipo, él no es bueno para nada, nunca ha hecho nada bien en su vida, es un vago que vive de mi padre, créame, no vale la pena —sigo mirándole.
—¿Y usted si lo vale? —mi pregunta sale con rabia y su sonrisa orgullosa aparece.
—Solo míreme, consigo todo lo que quiero, juego para el mejor equipo del mundo y soy el mejor del mundo —aprieto mis puños.
—Que sea buen jugador no le hace buen hombre.
—Créame, todas las mujeres pagarían por estar conmigo —cierro los ojos sintiendo odio —soy el mejor.
—Claro —sonrío —su soledad lo deja claro —su sonrisa desaparece y voy hacia la puerta, salgo de ahí sin esperar que diga algo más, el mejor, idiota, gracias a él pasé los peores años de mi vida, prometió que me quería, me hizo sentir especial y luego todo se derrumbó. Cuando entro a mi habitación veo a lo único bueno que salió de nosotros, mis pequeños.
—Están castigados —pronuncio sin dejarlos hablar —a partir de ahora no saldrán de esta habitación —los señalo.
—Mamá
—El hombre casi se ahoga —hablo alto enojada —por Dios dejen de hacer tonterías.
—No se hubiera perdido nada bueno —dice Matt cuando iba hacia el baño y le miro, en eso tiene razón pero…
—Ni una más —ellos bufan —estoy enojada y esta vez es en serio —entro al baño sin mirarlos y respiro hondo una vez ahí, ¡maldición! Al menos sé que en una semana será la dichosa cirugía y entonces podré irme de esta casa.
Salgo del baño secando mi cabello y me detengo cuando mis pequeños se colocan frente a mí, solo miro sus ojos y entonces Ethan es quien habla.
—Perdón mamá —habla y parece arrepentido —no volverá a pasar.
—Solo lo hacemos porque él te trata mal, lo hemos escuchado —dice Matt —además, juega para nuestro equipo enemigo mamá —ruedo los ojos —pero no volverá a pasar —suspiro mirando sus ojos y es difícil regañarlos cuando hablan así —te queremos mami —ambos me abrazan y debo sonreír mientras niego, saben de sobra como hacer que les perdone.
—Solo una semana —les digo y me miran —luego nos iremos de aquí —asienten sonriendo y están felices, cosa que me hace abrazarlos nuevamente, algo es claro, no quiero que ellos sepan que Aaron es su padre.
Salgo de la casa luego de recibir un mensaje y me tenso un poco cuando veo cerca de la piscina una mesa con velas y dos sillas, ahí encuentro a Colin y con cuidado me acerco a este.
—Mi hermano me dijo que debíamos cenar aquí —dice con su sonrisa abriendo una botella de vino —aunque es su casa debiste ponerte un bonito vestido Valery —mira mis ojos.
—Sabes que no estoy aquí porque quiera Colin —suelto borrando su sonrisa —me dijiste que si no aceptaba le dirías a tu hermano quien era —tomo asiento —y eso…no es romántico —él ríe.
—No preguntaré por qué mientes a Aaron —él sirve el vino —bueno, quizás porque sigues odiándole por lo de años atrás —bebe un poco de vino —¿sabías que Aaron nunca hizo nada para buscarte Valery? —ríe —no tenías ni que irte, a Aaron no le importabas —aunque sus palabras son ciertas duelen un poco, pero no me fui por Aaron, mi padre así lo quiso.
—¿Qué quieres de mí? —él señala la comida y niego —habla rápido Colin, no tengo todo el tiempo. —bufa.
—Claro, debes atender al ciego de mi hermano —ríe —y muy ciego desde hace años, porque nunca te vio en verdad, sé lo que te hizo Valery, sé lo de la apuesta —su intensa mirada me molesta —en cambio, yo si te veía Valery y créeme que me gustaba verte, pero bueno, nadie se fijaba en el medio hermano del chico popular verdad y tú…