Valery
Mi mente grita que está mal, que debo hablar ¿pero cómo? El imbécil de Aaron no quiere escucharme, incluso me ofendió y ni siquiera sé la razón de su enojo. Respiro hondo colocando las manos en la mesa necesitando pensar en algo, Colin me dio solo un día y ya casi es de noche, debe de estar al llegar y va a necesitar una respuesta, maldigo en voz alta teniendo un nudo en mi estómago que me impide respirar bien.
—Maldecir es feo, mamá —miro mal a Matt cuando mis gemelos entran a la cocina —eso dices.
—¿Qué les dije de salir de la habitación? —se miran entre sí —siguen castigados
—Pero mamá —se queja Ethan
—Nada de peros, sí, pidieron disculpas y dijeron que me amaban —sonrío —también los amo, pero siguen castigados —ambos bufan —vayan a la habitación, el señor puede bajar a cenar en cualquier momento —sus mandíbulas se tensan —no voy a repetirlo.
—Solo queríamos un poco de leche —dice Matt y achico los ojos.
—Bien, pero van a tomarla en la habitación —asienten y entonces voy hacia la cocina mientras ellos me siguen, me duele castigarlos, pero solo me queda una semana en esta casa y no pienso arriesgarme a que seamos descubiertos.
Cuando los gemelos vuelven a la habitación yo voy hacia el comedor en donde ya Aaron está ahí y comienzo a servirle la comida en silencio, mi corazón late rápido en mi pecho, mi pulso está disparado y no puedo respirar bien, aun así, me armo de valor y abro la boca.
—Señor —él hace una mueca con su boca cuando me escucha y tenso mi mandíbula —necesito hablarle de algo importante y
—¿Ya pensó en mi oferta? —lo miro confundida cuando habla —¿cuánto va a cobrarme por una noche? —aprieto mis dientes viendo su estúpida sonrisa —no suelo pagar por esto, pero, ya que hay una chica como tú en mi casa.
—Me está faltando el respeto —hablo mirándole con asco y ríe.
—¿Conoce eso? —él ríe y aprieto mis puños —venga, no se haga de rogar, ¿cuánto le cobra a mi hermano? —sigo mirándole enojada y lo veo llevarse una cucharada de comida a su boca como si nada, como si habláramos de recetas de comida y sin pensarlo mucho tomo el frasco con picante y le echo una generosa cantidad a su comida, cuando escucho el timbre me tenso.
—Debo atender a su hermano —él bufa —disfrute de la comida —sonrío y entonces me alejo, segundos pasan cuando escucho que grita una palabrota y me llama a gritos, solo que no miro hacia atrás y abro la puerta.
—¿No vas a saludarme? —me alejo de Colin saliendo de la casa —vamos Valery.
—¿Qué debo hacer y cuando? —volteo a mirarlo y una enorme sonrisa aparece en su boca.
—Pareces decidida y tenía dudas, pero eres inteligente —se acerca a mí —sabes que es lo mejor para tus pequeños —sigo mirando sus ojos con odio —será mañana —comienza diciendo y toma un mechón de mi cabello —cuando la noche caiga y dejes a mi hermano dormido en su cama vas a apagar todas las cámaras y las alarmas, luego me vas a enviar un mensaje y entonces vas a abrir la puerta para mis amigos y vas a atenderlos bien Valery, sería bueno que ayudaras, incluso te daré una parte —sonríe oliendo mi cabello y me alejo de él.
—Eso haré —su sonrisa se amplía, idiota, bien poco me conoce, quizás se quedó en su mente la Valery de antes, pero esta, esta tiene dos hijos y odia que hablen de estos.
—Entonces tendremos una cita luego de mañana —me guiña un ojo —creo que mi hermano te llama —señala hacia la casa en donde si, se escucha a Aaron gritando con rabia Luna, Colin se aleja hacia su auto tarareando una canción y yo voy hacia la casa.
—¿Te crees graciosa? —justo al entrar choco contra Aaron que me acorrala contra la puerta y trago en seco al ver su rostro rojo —una vez más lo hiciste —gruñe.
—¿Quieres saber mi precio? —su ceño se frunce —No podrías pagarlo.
—Tengo mucho dinero.
—Pero hay cosas más importantes que el dinero —me quedo mirando su rostro demasiado tiempo —cosas que no tienes Aaron —lo empujo alejándolo de mí.
—¿Y mi hermano si? —me detengo con su pregunta y le miro, luego niego con la cabeza y sigo caminando escuchándolo maldecir, al llegar a mi habitación sigo tan nerviosa como antes pensando en mañana.
Nunca pensé que un día se fuera tan rápido y no dejo de mirar mi reloj, ayer no pude dormir y hoy no he podido estar tranquila, luego de la cena voy hacia la habitación.
—Quiero que me hagan un favor —digo abriendo el clóset —vamos a jugar —mis hijos me miran —quiero que entren aquí y esperen —se miran entre ellos, luego al clóset.
—No parece divertido tu juego mamá —bufo con las palabras de Matt, pero ellos se acercan a mí.
—Necesito que entren y no salgan hasta que yo les diga —me pongo a la altura de ambos —por favor.
—¿Qué sucede? —miro a Ethan cuando habla.
—Niños por favor —toco sus manos —necesito por esta vez que sean obedientes y hagan lo que pido, quiero que entren y que no salgan pase lo que pase —sigo mirando los ojos de ambos porque aunque todo está planeado algo podría salir mal así que quiero que estén seguros, ellos obedecen y entran al clóset.
—Mamá…
—Ustedes son hombres —hablo sonriendo —mis hombres —asienten —así que quiero que me prometan que no saldrán de aquí hasta que no les diga —están tensos, preocupados y asustados, pero siempre cumplen lo que me prometen.
—Lo prometo —dicen al mismo tiempo haciéndome sonreír y luego de abrazarlos y besarlos cierro la puerta, mi corazón trabaja a mil cuando salgo de la habitación y también cierro la puerta de esta con llave, luego voy hacia la habitación de Aaron con pasos lentos y pesados sintiendo que cada segundo es una tortura y cuando abro con cuidado la puerta le veo a él en la cama, parece dormido y cierro la puerta, es hora, por lo que rápido envío un sencillo mensaje a Colin y entonces apago todas las cámaras y las alarmas de la casa justo como pidió porque podrían darse cuenta de algo si no lo hago. Por último voy hacia la puerta principal y abro esta, de un auto bajan cuatro sujetos que me hacen sentir mucho más miedo y se acercan a mí sonriendo.