Aaron
Me alejo solo un paso de Verónica sabiendo de sobra lo que intenta, lo que quiere y aunque sí que sentí curiosidad sobre Valery, no pretendo caer en sus redes. Solo me quedo pensando unos segundos, tengo suerte para encontrar mujeres como ella que siempre están de ofrecidas aunque Verónica es la única mujer que por años he evitado, siempre me ha buscado, pero hay cosas que no haría y límites que no cruzaría y justo eso es lo que me hace alejarme de ella y apartar sus manos de mí.
—Verónica deberías intentar tener un poco de amor propio —sonrío —deja de ofrecerte como una cualquiera, dudo que a tu padre eso le cause gracia.
—¿Por qué me rechazas siempre? —gruñe y parece enojada —por Dios, hasta te acostaste con la estúpida de mi hermana Aaron.
—Ahí tienes tu respuesta —digo simple.
—Hay cosas que te gustarían saber sobre Valery, cosas que te relacionan y yo
—Si crees que a cambio de saber eso voy a llevarte a mi cama —corto sus palabras —no me conoces para nada Verónica, no hago las cosas cuando otros quieren, las hago cuando a mí me conviene, no admito que nadie intente mover mi vida porque no soy una marioneta y por cierto —alzo una ceja —¿no te dice nada el hecho de que no buscara a tu hermana? Crees que ahora después de tantos años quiero saber algo sobre ella —río —estás loca —me doy la vuelta y me alejo rápido sabiendo que la he dejado sin habla aunque sí, si me encantaría saber sobre Valery.
Al salir a la calle más de una persona me pide fotos o autógrafo, pero el chofer me ayuda a volver lo más rápido posible hacia el auto y una vez dentro respiro hondo sintiendo el auto moverse.
—¿A casa, señor? —asiento ante su pregunta.
—Le dices a mi padre que deje de llamar, no pienso hablar con él.
—Si señor —dice rápido y suspiro.
—También dile que tendrá que buscar un nuevo amigo porque luego de hoy el padre de Charlotte no volverá a hacer negocios con él —río con eso, como dije, no soy la marioneta de nadie y prefiero no volver a jugar que hacer lo que otros quieren.
—A su padre no le gustará eso —comenta este y respiro hondo.
—A mí me gustará menos cuando de una rueda de prensa diciendo que no volveré a jugar y que mi carrera ha acabado —acabo diciendo con un nudo en la garganta y el silencio que se instala es uno cargado de lástima.
Cuando el auto se detiene el chofer abre la puerta y me ayuda a bajar, desanimado suspiro tomando mi bastón cansado ya de tener siempre que usar a este.
—Tu empleada está en la puerta —dice el chofer mientras doy pasos lentos —puedo llevarlo o ella
—Gracias, ya puedo solo —murmuro con pesar.
—Señorita se le cayeron las rosas —la frase del hombre me hace detenerme frunciendo el ceño tocando con mi bastón lo que está frente a mí en el suelo, ¿Rosas?
—¿Rosas? —cuestiona sintiendo de pronto incomodidad —¿recibe rosas en mi casa? —alzo una ceja con la rabia comenzando a consumirme, ¿quién puede enviarle rosas a mi empleada?
—Rosas —murmura ella, pero no parece feliz —rosas negras.
—¿Sucede algo? —su voz no me gusta y me preocupo —Luna.
—Dijo que su hermano no me molestaría —habla con rabia —pero me ha enviado rosas negras con una nota donde dice que debí elegirle y luego un mensaje a mi teléfono —aprieto el bastón en mi mano —y aunque las rosas son bonitas no creo que sean un detalle, quiere recordarme que me vigila y que no olvida lo que hice —ella se escucha mal y yo diría que estoy peor, ¿cómo se atreve? Mi odio hacia él solo aumenta.
—Cálmese —mascullo aunque no sé si se lo pido a ella o a mí porqué siento mi corazón acelerado.
—Lo pide porque el problema no es suyo —siento sus pasos hacia mí —fui yo quien le tendió una trampa a su hermano y claro, ese es mi problema, no el suyo. —me habla mal tocando mi pecho con su dedo y no me gusta sentirla tan mal.
—Claro que lo es —tomo su mano sintiendo como se tensa —es también mi problema, usted trabaja para mí y me hizo un favor al no dejar que me robaran y yo pienso devolverle el favor —con torpeza me alejo de ella y comienzo a sacar mi teléfono.
—¿Qué... qué hace? —cuestiona, pero pido llamar al chofer de mi padre y cuando la llamada empieza él toma rápido esta y le pido volver —Señor
—Iré a ver a mi padre —guardo el teléfono —y créame, Colin no le dará problemas —sigo dándole la espalda —pienso llegar a un acuerdo con mi padre —menciono teniendo una idea.
—¿Qué hará? —respiro hondo.
—Le daré a usted las gracias por no permitir que me robaran, tome lo que haré como mi forma de disculparme y de agradecer porque no sé hacerlo diferente —soy sincero y se lo debo —y sí, soy un estúpido y un arrogante —rio —pero no, no soy un cobarde —mascullo y al sentir el auto voy hacia este, no puedo dejar que Colin le haga daño, no cuando ella solo hizo algo bueno por mí cuando no merecía nada.
—Señor —el chofer toma mi brazo y me guía hasta el auto, al entrar en este le pido ir a casa de mi padre y suspiro porque lo que haré no me gusta, pero es algo necesario.
—Gracias —digo al bajar del auto y niego con la cabeza, ¿desde cuándo agradezco por algo? Diablos.
—Su padre le espera en el salón, señor —asiento y usando mi bastón y su ayuda voy hacia la casa, al entrar el olor a flores dentro me molesta, pero es lo que a mi madre le agrada y el chofer sigue guiándome hasta que se detiene y siento como se aleja.
—Siéntate hijo —suspiro escuchando su voz, los recuerdos que tengo de esta casa y mi bastón me ayudan a llegar a un sofá y tomo asiento en este. —¿Qué tal tu cita con Thompson? —siento sus pasos y luego deja en mi mano un vaso que llevo a mi nariz y al olerlo respiro hondo.
—Bourbon —él ríe —supongo que no pierdes tus gustos.
—Fabio me comentó que venían hacia aquí y me sorprendió, ¿aceptaste entonces y vienes a festejar?
—Siempre has sabido que odio que me impongan cosas papá —sonrío —es más, cuando me piden por las malas algo, por lo general hago todo lo contrario.