Papá es el enemigo

Capítulo 15: Gemelos

Valery

Observo el papel en mis manos sin aún creerme lo que veo, es una demanda impuesta por mi padre donde exige tener la custodia de sus nietos porque según él, no soy la mejor opción para ellos, no tengo casa propia, algo que es cierto, pero también habla sobre maltratos y falta de alimento y eso no es verdad, las pruebas que tenga de eso son falsas ¿pero qué oportunidad tengo contra él? Mis ojos arden, pero mis lágrimas son de rabia y de odio.

—¿Qué es eso mami? —cuestiona Ethan y arrugo el papel.

—Nada importante —digo con un nudo en la garganta.

—Mira lo que encontramos —Matt me enseña un balón de fútbol y ruedo los ojos.

—Pequeños eso es de Aaron y

—Solo queremos jugar mamá —habla Matt —estamos aburridos en esta casa y la habitación es grande —suspiro mirando los ojos de ambos —por favor mami, te amamos mucho —sus palabras me hacen sonreír.

—también los amo mucho mis tesoros —ambos me abrazan y no, jamás permitiría ser alejada de ellos —organicemos la habitación —agrego poniéndome de pie —es verdad que es grande —me miran confundidos —podríamos jugar fútbol en ella —sus sonrisas aparecen y junto a ellos comienzo a colocar cada mueble en una esquina dejando más espacio libre, quiero verlos felices y eso hago.

Luego de comprar lo que Aaron pidió miro mi teléfono, les hice prometer a los gemelos que no saldrían de la habitación, la cual cerré además con llave, pero de todas formas, quiero y necesito llegar ya a la casa, pero antes debía hacer esto y ahora estoy esperando en un parque con las bolsas de las compras en mis manos.

—Valery —escuchar mi nombre me hace voltear y entonces le veo, pero no puede ser él, o sea, el hombre que conocí en el pasado era bastante delgado, siempre estaba con ojeras, llevaba gafas enormes y —¿Qué? ¿No me reconoces? —sonríe y sí, su sonrisa sigue igual.

—Osman —susurro el nombre sin poder creer que haya cambiado tanto, él se acerca a mí.

—Supongo que ya tu padre te explicó todo —sigue con su sonrisa —bueno

—¿Por qué lo haces? —miro sus verdes ojos —Osman yo lo hago porque mi padre no me deja de otra, pero que hay de ti? ¿Por qué aceptas fingir que estamos juntos y que eres el padre de mis hijos? —él titubea.

—Valery, intento ayudar a tu padre a conseguir lo que quiere —al fin suelta —el hombre quiere ser gobernador y estoy seguro de que será uno muy bueno así que —solo río negando.

—Como sea —bufo —dile a papá que acepto lo que pide, por esa razón quise verle aquí, pero supongo que te envió a ti porque haces lo que él quiere —su sonrisa se borra de golpe —dile que iré a esa ridícula fiesta y fingiré que somos la familia perfecta —paso por su lado.

—Valery —me detengo y le miro —ese día debes llevar esto —saca algo de su bolsillo y me tenso al verlo —todos deben creer que lo nuestro es real así que —Osman se acerca y deja en mi mano el pequeño y sencillo anillo, luego sonríe un poco y nerviosa me alejo de él sin poder pronunciar palabra, por Dios, ha cambiado demasiado, esperaba ver a un chico esquelético, pero él, él está... diferente.

En cuanto entro a la casa voy directo a dejar la compra en la cocina para entonces ir rápido hacia la habitación, le prometí a los gemelos que jugaría con ellos y debo cumplir esa promesa justo como ellos cumplen siempre las suyas.

—Organiza la casa —la voz a mi espalda me asusta dejando caer el frasco que sostenía al suelo, luego le miro y Aaron está en la puerta como si nada. —Hoy tendré visita —aprieto los dientes.

—¿De nuevo la tal Charlotte? —la pregunta escapa antes de que pueda pensar pero este niega.

—Vendrán mis amigos, prepara bebidas y algo para comer —bufa —algo simple.

—¿Habló con su padre? —mi pregunta lo detiene cuando se iba y asiente.

—Colin no volverá a molestarte —responde y entonces se aleja caminando cansado con sus hombros abajo y supongo que la conversación con su padre no fue muy buena.

Al entrar a la habitación los niños ya me esperaban y sonríen al verme, yo tomo asiento sobre mi cama mientras ellos preparan todo para jugar y suspiro sacando de mi bolso el anillo de Osman, tendré que fingir frente a muchos y antes de ese día sé que debo hablar con los niños, pero lo bueno es que después de unas cuantas fotos juntos y de saludar a algunos podré salir de esa fiesta y mi padre estará feliz, todos estaremos bien y yo podré seguir con mi vida.

★★★

Aaron

El sonido de la música mientras mis amigos hablan y ríen me aturde, solo puedo pensar en lo que hablé con mi padre y en que tendré que pedirle matrimonio a la estúpida de Charlotte que no tiene nada de respeto por ella misma, llevo mi vaso con bebida a la boca, pero está vacío y maldigo en voz alta haciendo que todos hagan silencio.

—Llenen mi vaso —pido pero Miguel bufa

—No hay bebida ya Aaron —ruedo los ojos

—Llamaré a mi empleada —toco con rabia mi reloj y solo espero.

—¿Pretendes emborracharte? —ríen —Casarse no es tan malo Aaron —expresa como si él estuviera casado —además, Charlotte está rebuena —todos ríen, los cinco para ser exactos y sí, ellos son mis amigos y son muy parecidos a mí, jugamos en el mismo equipo y nos conocemos desde hace muchos años.

—Señor —la voz de la empleada hace que las risas cesen y todo queda en silencio.

—Trae dos botellas más Luna —pido y escucho sus pasos alejarse, me muevo incómodo en mi asiento porque el silencio que han hecho no me gusta para nada y entonces siento los pasos de Luna acercarse nuevamente y ella toma mi vaso y luego lo deja en mi mano con la bebida dentro.

—No dijiste que tu niñera era tan bella —expresa Miguel y sigo en silencio, bueno, todos siguen en silencio —Sírveme un poco a mi cariño —Me tenso sintiendo los pasos, luego me llega su perfume al estar tan cerca, mis amigos ríen y ahora me encantaría no estar ciego, ¿de qué demonios ríen?

—Trae hielo también —suelto de forma precipitada queriendo que se largue ya.




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