Sebastian observó un poco la decoración de la casa mientras Abigail regresaba del baño.
Había algunas plantas, un par de pinturas y varios portarretratos donde aparecía una señora junto a una niña. Debía ser Abigail, porque había otra fotografía en la que la misma mujer, ya mayor, posaba junto a ella.
—Es mi abuela —dijo Abigail de pronto.
Sebastian se giró hacia ella y sonrió.
—Se parecen mucho.
Abigail asintió con cierto orgullo.
—Me lo han dicho —admitió—. Esta era su casa. Me la dejó cuando falleció.
—Siento que hayas perdido a tu abuela.
Sebastian estuvo a punto de alargar la mano para acariciarle el brazo, pero no estaba seguro de tener todavía ese nivel de confianza.
—Gracias. Me crié con ella, así que siempre fuimos muy unidas —explicó Abigail—. Me alegra poder vivir aquí otra vez, donde crecí.
Sebastian le sonrió y luego comprobó que los niños siguieran entretenidos.
Charlotte parecía haberse tomado muy en serio su nuevo papel de maestra e intentaba enseñarle a Jacob más palabras. Específicamente, nombres de animales.
Por el momento, el alumno parecía bastante aplicado.
Aunque todavía no había conseguido pronunciar ninguno.
Sebastian volvió la mirada hacia Abigail.
—Está bonito el lugar.
—Sí, mucho mejor que mi departamento —se rio ella—. Me encanta, pero es demasiado pequeño para criar a un niño.
—Es cierto. Seguro que Jacob prefiere el jardín.
—Le encanta estar afuera —aseguró—. Hoy, lamentablemente, no está agradable para salir.
—La próxima vez tendremos un mejor día.
Abigail se inclinó ligeramente hacia él con expresión divertida.
—¿Controlas el clima?
—Ojalá —rio—. Pero tengo un pálpito.
—¿Un pálpito? ¿Eso pasa a menudo? Porque me gustaría que tuvieras los números de la lotería.
Sebastian rio con más ganas.
—Si algún día tengo un pálpito con los números de la lotería, te los comentaré.
—Te tomo la palabra —lo señaló antes de mirar a los niños—. Se llevan bien.
—Sí. Me he dado cuenta de que Charlie no es tímida con otros niños. Solo le cuesta la interacción con los adultos.
Abigail lo miró con cierta preocupación.
—Pobrecita. Tuvo que haberlo pasado mal para desconfiar tanto.
—Sí. Hasta donde sé, no tuvo unos buenos primeros años, pero eso terminó.
Abigail sonrió ampliamente.
—Estoy segura de que sí. Se nota que eres un papá excelente —le tocó el brazo con suavidad—. No fue fácil para Charlie, pero será recompensada.
Sebastian no pudo evitar sonreír.
—Ahora tiene una familia tan grande que todavía no conoce ni a la mitad.
—¿Es parte de la adaptación?
—Sí. Sé que, apenas conozca a los niños de la familia, estará feliz, pero también hay muchos adultos y no quiero agobiarla.
Abigail asintió lentamente.
—Está bien. Estás siendo prudente —luego esbozó una sonrisa suave—. Gracias por dejarnos conocerla. Jacob está fascinado.
Ambos se giraron para observarlos.
Jacob balbuceaba mientras intentaba imitar a Charlotte, quien celebraba cada sonido como una victoria personal.
En su defensa, iban por la palabra “elefante”.
Era una palabra demasiado larga para alguien que todavía estaba negociando con su propia lengua, pero Jacob lo daba todo.
Por suerte Charlotte no era una maestra especialmente exigente.
—A Jacob le encanta estar con otros niños, pero con los adultos es menos... dado —explicó Abigail—. Claro que tú no entras en ese grupo porque a ti te adora.
Sebastian rio.
—Los niños se me pegan como moscas a la miel —dijo con orgullo—. Nunca entendí bien por qué, pero parece ser natural.
—¿Y te gusta ese superpoder?
—Sí. Sin él no sería tan bueno en mi trabajo —se encogió de hombros—. Es útil.
—Tú ayudas a los niños, ¿cierto?
—Sí. Bueno... todos lo hacemos. Lo que pasa es que yo soy quien entra a buscar puntualmente a los niños.
—Eres como un héroe para ellos —dijo Abigail con ilusión.
Sebastian negó con una sonrisa.
—No me gusta considerarme de esa forma.
—Tu hermana me lo había dicho. Disculpa —dijo ella, haciendo una pequeña mueca.
—Descuida. Estoy seguro de que Florence habla de mi trabajo como si yo fuera Superman o algo por el estilo.
Porque, en su mente, posiblemente tenía que hacerlo así para conseguirle una novia.