¿Para qué volviste?
Volviste como viento que no avisa,
como lluvia que moja recuerdos secos que quieren florecer.
Volviste y mi corazón —¿dónde está mi corazón?—
ese que ya se sabía respirar sin tu nombre, o al menos lo intentaba,
se detuvo un momento solo para mirarte pasar.
¿Para qué volviste?
¿Para abrir puertas que cerré con llaves de olvido?
¿Para sembrar semillas de dudas donde yo había plantado paz?
Tus palabras flotan ligeras y agarro las que, poco, me llegan a encontrar a mí, corazón.
Volviste y llegaste a mi memoria de lo que fuimos y de lo que nunca llegamos a ser,
y yo, aquí, cargada de sombras.
Quizás volviste porque tengo que aprender más de ti,
o tú más de mí,
o quizás porque el destino me empuja y me saca de este lugar,
solo tú puedes y me guías hacia un sitio que solo tú puedes llevarme…
pero luego te irás.
Editado: 05.03.2026