Hace mucho tiempo que dejé de ser aquella chica dulce y pura, para mí eso solo representa debilidad. Lo comprendí como todos, luego de un amor que me pagó mal y me dejó por buscar poder y fortuna.
Me dejó porque conmigo no tendría ni uno, ni lo otro.
Ahora soy yo la que tiene poder y fortuna, el poder de tenerlos a todos besando mis pies y la fortuna de poseer una belleza que puedo usar a mi conveniencia. Siempre gano.
Aunque ahora soy yo la que juega y engaña. Claro que me he ganado el nombre de ser la princesa de hielo.
¿Tiene algo de malo? No lo tiene pero ¿Qué es más poderoso que el amor? El miedo, por mi miedo no sigue sus instintos.
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Editado: 07.06.2020