Parábolas de 3akat

Prólogo

Estaba como siempre, sentado frente al altar de la iglesia del reino. Pensaba en todo lo que había pasado en los últimos años, en como esta vida me ha tratado desde que nací y obtuve la tonta maldición que es ver el futuro. En cómo todo este tiempo no he hecho absolutamente nada de mí, sobre todo al tener el don de la inmortalidad, algo que sin dudas lentamente me va a volver parecido a un piromante azul.

Suerte yo no tengo ningún tipo de poder. No soy capaz de hacer nada, más que comer, fornicar y drogarme aquí en el reino, harto de servir a Nicolás y de no tener un sentido real ya en mi vida. Me volví un instrumento, siempre lo fui para el reino de los humanos y ahora para el de los fantasmas. Vaya destino el que me sigue.

«No me queda de otra más que disfrutar lo que tengo», pienso a diario. Si voy a vivir por siempre, entonces voy a explotar cada aspecto de mi existencia hasta que mi mente se vuelva hueca y sea eso que todos quieren: un fiel siervo que les cuente qué va a suceder pronto.

Es esa mi excusa para continuar igual, desde que se me concedió un lugar aquí en 3akat. Nunca creí que me acostumbraría tan rápido a los maltratos, o a los tontos placeres que el rey me da para que haga su voluntad. Tampoco pensaba que iba a aburrirme tan pronto. Vaya que los humanos somos criaturas insaciables en muchos aspectos.

Lo peor es que nunca me pasa nada interesante en este reino de porquería. Por ello, he salido los últimos días a caminar en la noche, y los fantasmas que siempre veo me han saludado felices y hasta me han compartido un poco de sus historias de cuando eran vivos. Muchas me impresionaron bastante, otras me dejaron pensando un poco y las últimas no me dejan dormir a gusto.

Este reino está lleno de cosas que sin dudas causan este efecto. Por eso es que decidí empezar a escribir esto que yo sé nadie va a leer, porque los fantasmas no tienen mucho interés en aprender cosas nuevas, sólo quieren tener paz y es justo lo que el reino les provee. A mí no me da eso, y es porque no estoy muerto y nunca lo estaré. Por eso quiero llenar ese vacío escribiendo.

Pensé en redactar las predicciones más perturbadoras que he tenido, mas eso también me da flojera, ya que, si alguien se entera que me la paso escribiéndolas, puede que Nicolás se obsesione con ello y me quite libertades para volver este pequeño desahogue en mi nuevo trabajo. Así que no, mejor voy a redactar sobre esto, sobre cosas que pasan en nuestro reino, en el aburrido 3akat, en el misterioso Gespenstischer Königreich.

Lamento haberlos cansado con mis problemas. Sé que han de haber visto este texto, arrumbado en una de las esquinas de la biblioteca de la iglesia donde me hallo redactándolo y se preguntaron si sería algo interesante, y ahora quieren deshacerse de él porque creen que son sólo los lloriqueos de un hombre con eterna juventud e inmortalidad, mas no es así.

Yo, Anthony Cali, les presento las cosas más horribles de las que me he enterado aquí, en nuestro querido reino. Espero les guste.




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