"Todo lo que llamamos real está hecho de cosas que no pueden considerarse reales."
— Niels Bohr
La primera vez que ocurrió, pensé que estaba a punto de desmayarme. Pero no perdí el conocimiento. Durante cinco segundos, vi otro mundo.
Era como una visión... El restaurante desapareció. El ruido de las mesas, las voces, la cocina... todo se apagó.
Frente a mi apareció un laboratorio que nunca había visto. Pantallas llenas de ecuaciones. Una máquina enorme girando lentamente. Y un hombre observándome desde el otro lado. Un hombre con mi mismo rostro.
Me miraba fijamente. No como alguien que aparece en un sueño. Sino como alguien que sabía que yo estaba allí. Sus ojos recorrieron la habitación... y volvieron a mí.
Por un momento pensé que estaba imaginándolo todo. Hasta que se acercó a la pantalla frente a él. Podía ver las ecuaciones reflejadas en el vidrio. Líneas de datos. Símbolos que no entendía. Y entonces habló.
No escuché su voz. Pero pude leer sus labios: "Conéctate".
El mundo volvió de golpe. El ruido del restaurante regresó como una explosión. Platos chocando. Gente hablando. La cafetera silbando.
—¡Elian!!! ! ....
Alguien me sujetó del brazo. Parpadeé varias veces. Todo estaba otra vez en su lugar. Las mesas. Las luces. Los clientes.
Pero mi corazón seguía latiendo demasiado rápido. Porque algo no tenía sentido.
Yo nunca había estado en ese laboratorio. Nunca había visto a ese hombre. Y aun así...
sabía exactamente dónde estaba.
En algún lugar dentro del CERN.
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mundos paralelos, versiones de si mismo, poderes multiversales
Editado: 06.04.2026