Paralelo

Capitulo 2 : Ecos del incidente

"El recuerdo es el único paraíso del que no podemos ser expulsados."
— Jean Paul

Los estudiantes salían en grupos de la universidad. El murmullo de conversaciones y risas llenaba los pasillos mientras la tarde caía lentamente sobre el campus.

Habían pasado dos meses desde el incidente.

Elian caminaba junto a su amigo Leandro por el pasillo exterior.

—Leandro:
Elian… no aguanto el hambre.
Estoy a punta de café desde la mañana y la última clase… no entendí ni una palabra.

—Elian:
Vamos a comer algo.
Déjame llamar a Tessa… tenemos como cuarenta y cinco minutos antes de volver al trabajo.

En ese momento, una voz los llamó desde atrás.

—Tessa:
¡Elian…!
¡Espera!

Elian y Leandro se detuvieron. Tessa caminaba rápido para alcanzarlos.

—Tessa:
¿Te ibas sin despedirte?

Miró a ambos con una pequeña sonrisa.

—¿Y ustedes qué planean?

—Leandro:
Hola, Tessa.

—Tessa:
Hola, Leandro. ¿Cómo estás?

Elian se acercó y le dio un beso rápido.

—Elian:
Hola, amor.
Apenas salimos de clases. Vamos a comer algo.
¿Nos acompañas?

Tessa dudó un segundo.

—Tessa:
¿Seguros…?

—Leandro:
Por favor di que sí. Me estoy muriendo de hambre.

Tessa miró a Elian por un momento.

—Tessa:
Está bien.

Los tres comenzaron a caminar hacia el restaurante de la esquina.

El mismo restaurante.

El lugar donde había ocurrido aquel evento… casi dos meses atrás.

Cuando entraron, el olor a café recién hecho y pan tostado llenaba el lugar.

Elian se detuvo un segundo antes de avanzar.

Leandro no lo notó.

—Leandro:
Por fin… comida de verdad.

Se dejó caer en una mesa cerca de la ventana.

Tessa observó a Elian.

—Tessa:
¿Estás bien?

—Elian:
Sí… claro.

Pero sus ojos recorrían el lugar.

La barra.

La puerta trasera.

La mesa del fondo.

Tessa también miró hacia allí.

—Tessa:
No teníamos que venir aquí.
Leandro levantó la mirada, confundido.

—Leandro:
¿Aquí qué?

Hubo un pequeño silencio.

Elian tomó el menú.

—Elian:
Nada… olvídalo.

—Leandro:
¿Tiene que ver con lo que pasó…?

Tessa lo miró de inmediato.

—Tessa:
Leandro…

—Leandro:
¿Qué? Nadie me ha explicado nada.
Solo sé que ustedes desaparecieron ese día y luego todo el mundo hablaba del “incidente”.

El camarero se acercó.

—¿Qué van a ordenar?

—Leandro:
Un sándwich grande… y café. Mucho café.

—Tessa:
Un capuchino.

—Elian:
Solo café.

El camarero anotó y se retiró.

Leandro volvió a mirar a Elian.

—Leandro:
En serio… ¿qué pasó aquí esa noche?

Elian apoyó los codos sobre la mesa.

—Elian:
Nada que valga la pena recordar.

Tessa lo miró fijamente.

—Tessa:
Eso no es cierto.

Elian suspiró.

—Elian:
Solo fue… un mal momento.

—Leandro:
¿Un mal momento?

—Tessa:
Elian…

—Leandro:
Vamos… algo debió pasar.
La policía estuvo aquí, ¿no?

Elian lo miró directamente.

—Elian:
Leandro.

—Leandro:
¿Sí?

—Elian:
Hay cosas… que es mejor no remover.

En ese momento, alguien entró al restaurante.

Elian levantó la mirada.

Y su expresión cambió.

—Tessa (en voz baja):
Elian…

—Leandro:
¿Qué pasa?

Elian no respondió.

Solo miraba hacia la puerta.

—Elian:
Ese hombre…

Tessa giró lentamente.

Su rostro se tensó.

—Tessa:
No puede ser…

—Leandro:
¿Lo conocen?

Elian murmuró casi para sí mismo:

—Elian:
Él estuvo aquí… esa noche.

Y por primera vez desde que entraron al restaurante,
Elian sintió que tal vez el incidente aún no había terminado.




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