“El universo no solo es más extraño de lo que imaginamos, es más extraño de lo que podemos imaginar.”
— Arthur Eddington
El destello no desapareció.
Se quedó ahí.
Vibrando.
Como si el aire hubiese sido rasgado… y algo del otro lado estuviera intentando mirar a través.
Elian detuvo el vehículo en seco.
—¿Lo ves…? —susurró Tessa.
—Sí…
Pero no esperaron más.
Ambos abrieron las puertas casi al mismo tiempo.
El aire de la noche los golpeó de frente, frío… pero no natural.
Había algo más.
Algo… que no pertenecía.
Se alejaron unos pasos del vehículo.
El asfalto bajo sus pies parecía más oscuro de lo normal.
Y entonces…
El espacio frente a ellos se deformó.
No como una puerta.
No como un portal.
Sino como una interferencia.
Como una imagen tratando de sintonizarse en una señal incorrecta.
Y poco a poco…
Tomó forma.
Era Elian.
Pero no era él.
Su figura no era completamente sólida.
Parpadeaba… como si existiera en otra frecuencia.
Tessa llevó una mano a su boca.
—¿Qué… eres…?
Elian dio un paso al frente.
—¿Quién eres…?
¿Cómo es posible esto…?
La figura los observó en silencio unos segundos.
Como si confirmara algo.
—Son muchas preguntas… y poco tiempo para responderlas —dijo finalmente—.
No puedo mantener esta conexión por mucho tiempo…
Miró a su alrededor.
—Y ustedes tienen un problema mayor que esto.
Tessa sintió un nudo en el estómago.
—¿Cuál problema…?
La figura lo dijo sin rodeos:
—Una entidad… extremadamente poderosa… cruzó el umbral del multiverso.
Elian frunció el ceño.
—¿Cómo?
—No lo sabemos.
Una pausa breve.
—Pero fue quien causó la explosión en el banco.
Elian sintió cómo su pecho se tensaba.
—¿Y qué quiere…?
La respuesta fue inmediata.
—A ti.
El silencio cayó pesado.
Tessa miró a Elian.
—¿Por qué…?
La figura lo señaló.
—Porque él… es el punto central.
El núcleo de convergencia.
—El multiverso se está conectando…
y tú eres el eje que mantiene el equilibrio entre todas esas realidades.
Elian negó lentamente.
—Eso no puede ser…
—Debe serlo —respondió la figura con firmeza—.
Algo… quiere tomar ese control.
Tessa dio un paso más cerca.
—¿Y tú cómo sabes todo eso?
Por primera vez, la figura cambió ligeramente su expresión.
—Porque yo provoqué el primer error.
El silencio se volvió absoluto.
—En mi realidad… trabajo en un laboratorio de investigación avanzada.
Experimentos con energía de alta densidad.
Respiró hondo.
—Durante una prueba… abrí una grieta.
No intencional.
—Y lo que vi al otro lado… no era vacío.
Eran reflejos.
Versiones.
Posibilidades.
—Lo cerré inmediatamente.
Pero ya era tarde.
Elian escuchaba sin moverse.
—Intenté estudiarlo… desde mi propia línea de tiempo —continuó—
sin cruzar… sin interferir directamente.
—¿Entonces esto…? —preguntó Tessa mirando su figura inestable.
—Es una proyección.
Una conexión.
Inestable… y peligrosa.
—Si la mantengo mucho tiempo… podría colapsar mi propio sistema.
Elian tragó saliva.
—Entonces… ¿todo esto está pasando… mientras tú sigues allá?
—Exacto.
—No me moví de mi realidad.
Solo… encontré la forma de alcanzarte.
Silencio.
—Tick… tock… —dijo mirando sus manos que comenzaban a distorsionarse—
No tengo mucho tiempo.
Elian reaccionó.
—Ok… ¿cómo detenemos esa cosa?
La figura asintió.
—Tengo un dispositivo.
Puede rastrear entidades interdimensionales.
Pero hay un problema.
—¿Cuál? —preguntó Tessa.
—Para transferir cualquier objeto a tu realidad…
se genera un colapso energético.
—¿Qué tan grande? —insistió ella.
La figura la miró fijamente.
—¿Recuerdan el gran apagón del 2019 en República Dominicana?
Ambos asintieron.
—Fui yo.
El silencio fue total.
—Esa vez probé con algo pequeño.
Elian respiró hondo.
—¿Qué cosa?
—Un bolígrafo.
Tessa soltó una risa nerviosa.
—No puede ser…
Elian se llevó la mano a la frente.
—Entonces si traes ese aparato…
—La red eléctrica del país colapsará.
—Por horas.
Tessa suspiró.
—Bueno… tampoco sería algo tan raro aquí…
Los dos Elian la miraron.
—¿Qué? —dijo ella—. Es verdad.
Elian negó, medio sonriendo.
—Dios… es como hablar conmigo mismo.
—Concéntrate —respondió el otro.
Elian volvió al punto.
—¿Otra opción?
—Quédate en un lugar.
Solo.
La entidad vendrá por ti.
Puede sentirte… pero tarda en ubicarte.
Elian asintió lentamente.
—Perfecto… carnada.
—Sí.
—¿Y si no?
—Entonces eliges apagar el país…
y liberar el caos con esa cosa suelta.
Tessa colocó su mano en la espalda de Elian.
Su voz fue suave.
—Tú decides… amor.
Elian cerró los ojos un segundo.
—Cuando venga por mí… ¿qué hago?
—Debe ser de noche.
Esa entidad no soporta la luz.
—En el banco… reaccionó a ella.
—Se defendió.
—Provocó la explosión… —susurró Elian.
—Exacto.
—Entonces necesitan luz…
—Mucha.
Y rápida.
Sin tiempo de reacción.
Tessa miró a su alrededor.
—¿Dónde conseguimos algo así…?
Pero la figura comenzó a desvanecerse.
—No… espera —dijo Elian.
—Rayos…
—No puedo sostener esto más —respondió la figura—.
Y antes de desaparecer por completo…
—No estás solo.
Luego…
Nada.
Silencio.
—
Tessa exhaló lentamente.
—Ok…
—Ok… —repitió Elian.
—Eso pasó.
—
Y ahora… tenían que enfrentarlo.
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mundos paralelos, versiones de si mismo, poderes multiversales
Editado: 06.04.2026