Paralelo

Capítulo 16: Nicole en casa

"La familia no es algo importante. Es todo."
— Michael J. Fox

Nicole llegó con dos maletas, una mochila y demasiadas preguntas.

Como siempre.

—¡Tessy! —gritó desde la puerta, sin esperar que la abrieran del todo.

Tessa la recibió con un abrazo que duró más de lo normal.

Nicole lo notó.

Pero no dijo nada.

Todavía.

—¿Y Elian? —preguntó, mirando hacia el interior del apartamento.

—Por aquí —respondió él desde la cocina.

Nicole entró cargando su mochila.

Lo encontró frente a la estufa.

—¿Estás cocinando? —dijo, con cara de genuina sorpresa.

—Intento.

Ella se asomó a la sartén.

—¿Eso qué era?

—Pollo.

—¿Pasado? ¿Presente? ¿Futuro?

—…Pasado.

Nicole soltó una carcajada.

Y por primera vez en días…

el apartamento se sintió un poco más ligero.

La tarde pasó despacio.

Nicole habló de su viaje.

De los lugares.

La gente.

Una historia sobre un taxi que se perdió tres veces en la misma calle.

Elian escuchaba.

Sonreía en los momentos correctos.

Respondía cuando le preguntaban.

Pero estaba… en otro lugar.

A medias.

Nicole lo sabía.

Lo conocía desde hace suficiente tiempo.

—¿Estás bien? —le preguntó directamente, en un momento en que Tessa fue al baño.

Elian la miró.

—Sí.

—Elian.

—Estoy bien, Nicole.

Ella lo observó tres segundos más.

—Mentira.

Elian no respondió.

Nicole se recostó en el sofá.

—No voy a presionarte —dijo—. Pero ya sé cuándo algo pasa.

—¿Cuándo?

—Cuando Tessa me abraza así.

Silencio.

—Lleva semanas cargando algo.

Las dos lo estamos.

Pausa.

—Y eso significa que tú también.

Elian apretó los labios.

Quería decirle.

Todo.

Pero no podía encontrar las palabras que no sonaran a locura.

—Hay cosas que están pasando —dijo al fin—que no sé cómo explicar todavía.

Nicole asintió.

—Está bien.

Pausa.

—Pero cuando puedas explicarlas…

Lo miró.

—no las expliques solo.

Tessa regresó.

El tema cambió.

Las risas volvieron.

Pero algo había quedado suspendido en el aire del apartamento.

Como una promesa sin terminar.

Esa noche…

Elian salió a la terraza.

Miró el cielo.

Las luces de la ciudad tapaban casi todas las estrellas.

Casi.

Pensó en el científico.

En el monje.

En el asesino.

En la versión oscura que aún no había visto del todo.

Y pensó en Nicole.

Que en un minuto había visto lo que Tessa tardó semanas en preguntar.

Cerró los ojos.

Intentó sentirlo.

Ese zumbido.

Esa frecuencia nueva.

Nada.

Abrió los ojos.

—Todavía —murmuró.

Y entró.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.