"El conocimiento es poder solo si sabes cómo usarlo."
— Francis Bacon
Leandro tenía tres pantallas abiertas.
—
Dos tazas de café vacías.
Y una teoría.
—
—
—Escúchame —dijo cuando Elian llegó a su cuarto esa tarde—. Llevo días pensando en esto.
—
Elian se sentó en la silla frente a él.
—
—Habla.
—
—
Leandro se levantó.
Empezó a caminar mientras explicaba.
Era su forma de pensar.
—
—Cada vez que conectas… hay algo que lo activa. ¿Cierto?
—
—Sí.
—
—¿Y qué es?
—
Elian frunció el ceño.
—
—No lo sé exactamente.
—
—Yo creo que sí lo sabes —dijo Leandro—. Solo que no le has puesto nombre.
—
—
Elian lo pensó.
—
Las visiones.
Las conexiones.
¿Qué tenían en común?
—
—
—Silencio —dijo al fin.
—
Leandro se detuvo.
—
—¿Silencio?
—
—Cuando todo se calma.
Cuando hay un momento de…
—
Pausa.
—
—espacio.
—
—
Leandro asintió lentamente.
—
—Exacto.
—
Se sentó frente a él.
—
—El ruido bloquea la señal.
—
—
—¿Señal?
—
—Piénsalo como una radio —dijo Leandro—. Tú eres el receptor.
Ellos son la transmisión.
El problema es que tu entorno está lleno de interferencia.
—
Elian lo miró.
—
—¿Y cómo elimino la interferencia?
—
Leandro sonrió.
—
—Esa es la pregunta correcta.
—
—
Le pasó una hoja escrita a mano.
—
—Encontré algo llamado coherencia cognitiva.
Estado mental en el que el cerebro sincroniza sus ondas.
Los monjes lo logran meditando.
Los atletas de élite lo logran en el momento del flujo.
—
Pausa.
—
—Y creo que tú lo logras sin saberlo.
—
—
Elian leyó la hoja.
—
—¿Estás diciéndome que necesito meditar?
—
—Estoy diciéndome que necesitas aprender a crear silencio interno… a voluntad.
—
Pausa.
—
—Para poder conectar cuando quieras.
Y no solo cuando ocurra solo.
—
—
Elian dejó la hoja.
—
—Eso suena… más difícil de lo que parece.
—
—Todo lo que importa lo es —respondió Leandro.
—
—
Se miraron un segundo.
—
—¿Desde cuándo hablas así? —preguntó Elian.
—
Leandro hizo una pausa.
—
—Desde que vi una criatura deshacerse con luz artificial a las dos de la mañana.
—
—
Elian soltó una risa corta.
—
Breve.
—
Necesaria.
—
—
—¿Tu abuela sabe algo de esto? —preguntó Elian después.
—
El humor de Leandro cambió levemente.
—
—Algo.
—
—¿Qué?
—
—Dice que lo que me estoy metiendo…
—
Pausa.
—
—…no tiene salida fácil.
—
Silencio.
—
—¿Y tú?
—
Leandro lo miró.
—
—Yo estoy aquí, ¿no?
—
—
Elian asintió.
—
—
Las tres pantallas seguían encendidas.
Los gráficos. Las teorías. Los datos.
—
Y en medio de todo eso…
dos personas que decidieron no pretender que nada de esto era normal.
—
Porque ya no lo era.
—
—
Y mientras tanto…
en una habitación que nadie podía localizar en ningún mapa…
alguien abría un archivo.
—
Con el nombre de Elian.
—
Y lo actualizaba.
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mundos paralelos, versiones de si mismo, poderes multiversales
Editado: 06.04.2026