Paralelo

Capítulo 24: Lo que se transfiere

"No se trata de cuánto sabes. Se trata de cuánto puedes absorber sin perderte a ti mismo."
— Anónimo

Tres semanas después del primer contacto con el monje…

algo cambió.

—

No de golpe.

—

Así no funcionaba.

—

—

Fue gradual.

—

Como aprender a caminar sobre hielo.

Primero con miedo.

Después con precaución.

Después… sin pensar.

—

—

Elian empezó a notar cosas.

—

Pequeñas.

—

El vaso que estaba al borde de la mesa y se detuvo solo antes de caer.

La puerta que tardó más de lo normal en abrirse contra el viento.

—

—

No lo decía.

—

No todavía.

—

—

Pero Tessa lo notaba.

—

—

—¿Viste eso? —le preguntó una mañana.

Señalando el vaso.

—

Elian tomó su café.

—

—¿Ver qué?

—

Tessa lo miró.

—

—Nada.

—

—

Pero sonrió hacia la taza.

—

Y eso era suficiente.

—

—

—

Leandro fue el primero en verlo claro.

—

Una tarde.

Estaban revisando los datos del video.

—

Elian estaba distraído.

Pensando en algo.

—

—

Una taza de café al borde de la mesa.

—

Leandro habló.

—

La taza se movió sola cinco centímetros hacia el centro.

—

—

Leandro dejó de hablar.

—

Miró la taza.

Miró a Elian.

—

—

—¿Hiciste eso?

—

—

Elian levantó la vista.

—

—¿Hice qué?

—

—La taza.

—

—

Elian miró la taza.

—

—No… creo.

—

—¿No crees o no sabes?

—

—No sé.

—

—

Leandro se recostó en la silla.

—

—Elian.

—

—¿Qué?

—

—Eso es enorme.

—

—

—O es una coincidencia.

—

—

—Sí —dijo Leandro—. Claro.

La taza se movió sola.

Por el viento.

Dentro del apartamento.

—

—

Silencio.

—

—

—Estoy aprendiendo algo del monje —dijo Elian al fin—. Cómo sentir el espacio.

—

—¿Y estás absorbiendo su habilidad?

—

—No lo sé todavía.

Puede que…

—

Pausa.

—

—puede que sí.

—

—

Leandro se quedó callado.

—

Procesando.

—

—¿Y del científico?

—

—Cuando conectamos…

hay cosas que entiendo después.

Cosas que antes no sabía.

—

—¿Como qué?

—

—Ayer leí algo sobre teoría de cuerdas.

Y… no fue nuevo para mí.

—

—

Leandro lo miró largo.

—

—Elian.

¿Tú sabes lo que eso significa?

—

—

Elian asintió lentamente.

—

—Que si aprendo a controlarlo…

—

Pausa.

—

—puedo volverme algo diferente.

—

—

—¿Diferente bueno o diferente peligroso?

—

—

Elian pensó en el asesino.

En los ojos de la versión oscura.

En la piedra de Celia.

—

—Las dos —dijo.

—

—

Leandro asintió.

—

—Bien.

—

—¿Bien?

—

—Que lo sepas es mejor que no saberlo.

—

—

Se levantó.

Fue a la ventana.

—

—¿Qué quieres hacer con eso?

—

—

Elian lo pensó.

—

—Usarlo para proteger lo que importa.

Y no perderme en el proceso.

—

—

Leandro asintió otra vez.

—

—Eso suena a plan.

—

—

—Suena a intención —corrigió Elian—.

El plan todavía está por verse.

—

—

Leandro sonrió.

—

—Casi lo mismo.

—

—

Y afuera…

la tarde seguía su curso.

—

Normal.

—

Completamente normal.

—

Para todos los que no sabían lo que estaba pasando dentro de ese apartamento.




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