"No se trata de cuánto sabes. Se trata de cuánto puedes absorber sin perderte a ti mismo."
— Anónimo
Tres semanas después del primer contacto con el monje…
algo cambió.
—
No de golpe.
—
Así no funcionaba.
—
—
Fue gradual.
—
Como aprender a caminar sobre hielo.
Primero con miedo.
Después con precaución.
Después… sin pensar.
—
—
Elian empezó a notar cosas.
—
Pequeñas.
—
El vaso que estaba al borde de la mesa y se detuvo solo antes de caer.
La puerta que tardó más de lo normal en abrirse contra el viento.
—
—
No lo decía.
—
No todavía.
—
—
Pero Tessa lo notaba.
—
—
—¿Viste eso? —le preguntó una mañana.
Señalando el vaso.
—
Elian tomó su café.
—
—¿Ver qué?
—
Tessa lo miró.
—
—Nada.
—
—
Pero sonrió hacia la taza.
—
Y eso era suficiente.
—
—
—
Leandro fue el primero en verlo claro.
—
Una tarde.
Estaban revisando los datos del video.
—
Elian estaba distraído.
Pensando en algo.
—
—
Una taza de café al borde de la mesa.
—
Leandro habló.
—
La taza se movió sola cinco centímetros hacia el centro.
—
—
Leandro dejó de hablar.
—
Miró la taza.
Miró a Elian.
—
—
—¿Hiciste eso?
—
—
Elian levantó la vista.
—
—¿Hice qué?
—
—La taza.
—
—
Elian miró la taza.
—
—No… creo.
—
—¿No crees o no sabes?
—
—No sé.
—
—
Leandro se recostó en la silla.
—
—Elian.
—
—¿Qué?
—
—Eso es enorme.
—
—
—O es una coincidencia.
—
—
—Sí —dijo Leandro—. Claro.
La taza se movió sola.
Por el viento.
Dentro del apartamento.
—
—
Silencio.
—
—
—Estoy aprendiendo algo del monje —dijo Elian al fin—. Cómo sentir el espacio.
—
—¿Y estás absorbiendo su habilidad?
—
—No lo sé todavía.
Puede que…
—
Pausa.
—
—puede que sí.
—
—
Leandro se quedó callado.
—
Procesando.
—
—¿Y del científico?
—
—Cuando conectamos…
hay cosas que entiendo después.
Cosas que antes no sabía.
—
—¿Como qué?
—
—Ayer leí algo sobre teoría de cuerdas.
Y… no fue nuevo para mí.
—
—
Leandro lo miró largo.
—
—Elian.
¿Tú sabes lo que eso significa?
—
—
Elian asintió lentamente.
—
—Que si aprendo a controlarlo…
—
Pausa.
—
—puedo volverme algo diferente.
—
—
—¿Diferente bueno o diferente peligroso?
—
—
Elian pensó en el asesino.
En los ojos de la versión oscura.
En la piedra de Celia.
—
—Las dos —dijo.
—
—
Leandro asintió.
—
—Bien.
—
—¿Bien?
—
—Que lo sepas es mejor que no saberlo.
—
—
Se levantó.
Fue a la ventana.
—
—¿Qué quieres hacer con eso?
—
—
Elian lo pensó.
—
—Usarlo para proteger lo que importa.
Y no perderme en el proceso.
—
—
Leandro asintió otra vez.
—
—Eso suena a plan.
—
—
—Suena a intención —corrigió Elian—.
El plan todavía está por verse.
—
—
Leandro sonrió.
—
—Casi lo mismo.
—
—
Y afuera…
la tarde seguía su curso.
—
Normal.
—
Completamente normal.
—
Para todos los que no sabían lo que estaba pasando dentro de ese apartamento.
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mundos paralelos, versiones de si mismo, poderes multiversales
Editado: 06.04.2026