"Hay un momento en que la preparación termina. Y lo que sigue… ya no tiene nombre."
— Anónimo
Llegó sin que ninguno lo anunciara.
—
Como llegan las cosas importantes.
—
Sin ceremonias.
Sin aviso.
—
—
Era de noche.
—
—
Los cuatro estaban en el apartamento.
Elian.
Tessa.
Leandro.
Nicole.
—
—
Alguien había pedido comida.
Había música baja.
Una conversación que empezó seria y terminó siendo una discusión sobre si los mangos dominicanos eran superiores a todos los demás mangos del mundo.
—
—Sí lo son —dijo Leandro, con una convicción que no admitía debate.
—
—Es una fruta —dijo Nicole.
—
—Es una experiencia —corrigió Leandro.
—
—
Tessa se rió.
Elian sonrió desde el sofá.
—
—
Y fue en ese momento exacto…
en el momento más ordinario…
en el más humano…
—
—
que lo sintió.
—
—
—
No fue suave.
No fue una marea.
—
Fue como si alguien hubiera abierto una ventana en el centro de su pecho.
—
Un viento frío.
Directo.
—
—
—Oigan…
—
—
Los tres lo miraron.
—
Porque lo conocían.
Y ese tono no era normal.
—
—
—Algo está pasando.
—
—
—
Leandro fue el primero en reaccionar.
—
—¿Qué sientes?
—
—
—Presencia.
—
Pausa.
—
—Múltiple.
—
—
Tessa se puso de pie.
—
—¿La organización?
—
—No lo sé.
—
—
—¿La criatura?
—
—Tampoco.
—
—
—¿Entonces qué?
—
—
Elian cerró los ojos.
—
—
Y fue la primera vez que lo hizo conscientemente.
En medio de todo.
Con gente alrededor.
Con ruido.
Con luz.
—
—
La primera vez que no necesitó el silencio para encontrarlo.
—
—
Sintió el espacio.
—
El peso del aire.
—
Las cuatro personas en la sala.
—
Y más allá de las paredes…
—
algo.
—
Más de una cosa.
—
Moviéndose.
—
En dirección a ellos.
—
—
Abrió los ojos.
—
—
—Hay que moverse.
—
—
—¿Ahora? —dijo Nicole.
—
—Ahora.
—
—
Leandro ya estaba guardando cosas.
Tessa buscaba las llaves.
—
—
Nicole los miró a todos.
—
—¿Alguien va a explicarme…?
—
—En el carro —dijo Elian.
—
—
—
Salieron.
—
El apartamento quedó con la luz encendida.
La comida a medias.
La música todavía sonando.
—
—
—
En la calle…
el aire se sentía diferente.
—
Más pesado.
—
Como antes de una tormenta.
—
—
Elian iba adelante.
—
Los otros siguiéndolo.
—
—
—¿Hacia dónde? —preguntó Leandro.
—
—
—No lo sé todavía.
—
—
—¿Estás siguiendo algo?
—
—
Elian no respondió de inmediato.
—
Porque no era exactamente eso.
—
—
—Me está siguiendo algo a mí.
—
Pausa.
—
—Y decidí dejar de correr del otro lado.
—
—
—
Silencio entre los cuatro.
—
—
—¿Desde cuándo tomaste esa decisión? —preguntó Tessa.
—
—
Elian la miró.
—
—Ahora mismo.
—
—
—
Tessa asintió.
—
Sin decir nada más.
—
—
Porque había algo en él esa noche.
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No miedo.
No arrogancia.
—
—
Certeza.
—
—
Y eso…
era lo más poderoso que había visto en él desde que todo esto comenzó.
—
—
—
Caminaron.
—
Juntos.
—
Hacia lo que venía.
—
—
Y en algún lugar muy lejano…
el científico levantó la vista de sus pantallas.
—
Las lecturas explotaron.
—
—Ahí está —murmuró.
—
—
Y el monje, en su montaña…
sintió el viento cambiar de dirección.
—
Y sonrió.
—
—
Y la versión oscura…
en su habitación sin ventanas…
vio las pantallas encenderse todas a la vez.
—
—Interesante —dijo.
—
—
Y se levantó.
—
Por primera vez en mucho tiempo.
—
—
Porque el juego…
había cambiado de nivel.
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mundos paralelos, versiones de si mismo, poderes multiversales
Editado: 06.04.2026